Alianza inesperada

Capitulo 7

En Phelaris-7, el cielo era rojo, saturado por el humo de los motores separatistas y los incendios provocados en las instalaciones de extracción de mineral. Los civiles estaban encerrados, algunos colaboraban por miedo, otros resistían con desesperación. Marina observaba desde lo alto de una torre de mando improvisada con, los brazos cruzados y la mandíbula tensa.

Grievous apareció detrás de ella.

—Sigues molesta— dijo sin rodeos.

—No. Estoy furiosa— respondió Marina, sin girarse siquiera— Esta no es una guerra justa. Esto es un saqueo.

—Este planeta no pertenece a la Confederación ni a la República. Lo que hacemos es una estrategia— gruñó él.

—Y eso lo justifica todo, ¿no? Hasta matar inocentes... ¿Y si los Jedis vienen?

Grievous avanzó un paso más, su voz sonó más grave.

—Si los Jedis vienen, no vendran por ellos. Vendrán por ti.

Ella se dio vuelta, furiosa, pero él alzó una de sus manos para detenerla.

—Y cuando lo hagan, quiero que estés lista.

—Descuide general, se cuidarme sola

—No lo dudo

(...)

El Consejo Jedi estaba reunido en completo silencio. Yoda mantenía los ojos entrecerrados, como si pudiera percibir un temblor en la Fuerza que los demás apenas notaban. La imagen de Obi-Wan Kenobi brillaba en la holotransmisión frente a ellos.

—Confirmado, Maestros— informó con seriedad— El General Grievous ha tomado el control de Phelaris-7. Una colonia fuera de los límites de la República. No hay intervención diplomática posible. Está saqueando sus recursos.

—¿Y la joven?— preguntó Mace Windu — ¿La viste?

Obi-Wan dudó un segundo.

—Sí. Marina está con él. Armada. Dirigiendo escuadrones. Y no parece actuar bajo coacción.

Yoda abrió los ojos lentamente.

—Oscuridad en ella crece... poderosa y peligrosa, su Fuerza es.

El Consejo no vaciló. La decisión fue unánime.

—Obi-Wan. Anakin. Ataquen. Grievous debe caer. Y si la chica se interpone...— Mace bajó la voz — elimínenla.

La nave de la República se deslizó en silencio por la atmósfera densa. Obi-Wan y Anakin se lanzaron desde el transporte en cápsulas individuales, aterrizando entre columnas de polvo. El ataque fue repentino. Droides destruidos. Alarmas encendidas. Explosiones.

Grievous se adelantó con un rugido, sus sables encendidos en un remolino mortal.

Obi-Wan lo interceptó.

—¡Grievous!— gritó con determinación—Esta vez no escaparás.

—Siempre tan confiado, Kenobi...

Mientras los sables chocaban y giraban, Marina se quedó paralizada al ver llegar a Anakin, su fuerza era abrumadora. El muchacho no dudó y encendió su sable. Ella, con los ojos entrecerrados, levantó su bastón de energía. Tenía un blindaje fuerte, pero no resistiría por mucho al ataque de un sable de luz.

—¿Estas seguro de querer enfrentarme? ¿sabes quien soy?— preguntó Marina.

—Escoria separatista, solo eres basura—replicó él

—Solía ser como tu, Jedi... pero los separatistas me han dado algo que el Consejo Jedi jamás me entregó. Confianza y fe en mi

—¿En serio crees que un cyborg sin corazón confiaría en una humana?

—¡No lo conoces, no sabes nada sobre el! Para ti solo es metal y cables pero... el me ha salvado de maneras que tu no podrías imaginar

—¿Y le juraste lealtad?

—No, lealtad no, confianza... dime Jedi, ¿tu confiarías en el Consejo, en los que dicen defender la paz y la justicia?

—¡Por supuesto que si! No soy como tú, que mata a inocentes para quitarles sus recursos

Ella bajó la mirada un segundo. Seguía molesta con Grievous por invadir ese planeta, pero en algo tenía razón necesitaban los recursos. Aunque no estuviera de acuerdo en los métodos empleados, lo defendería.

—No, no hacen eso... prefieren exterminar a todo un pueblo que no lucha por su causa ¡Y no te atrevas a decir que no es cierto! ¿Alguna vez has escuchado de Kalee?

—No, ¿quién es ese?

—Era una planeta, lleno de vida con personas inocentes a la guerra ¡que los jedis exterminaron porque estaban en contra de sus aliados!

—¡Eso no es cierto!

—Preguntale a Yoda, el autorizo esa misión... la sangre de esos inocentes, esta en sus manos ¡Y en todos los jedis que optaron por ignorar la verdad!

Anakin se enfureció, y la atacó sin medir sus fuerzas. Era realmente fuerte. Pero ella también era fuerte y rápidamente pudo igualar su poder. El duelo entre ambos fue veloz, una danza letal. Pero había algo en él... algo que le erizaba la piel. Marina retrocedió un paso. La Fuerza vibraba alrededor de Anakin como un campo magnético a punto de estallar.

—Tu energía... es monstruosa— murmuró ella, casi fascinada.

—Y la tuya está desequilibrada— le respondió Anakin, endureciendo la mirada— No sabes quién eres, ni de qué lado estás.




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