El Eclipse De Las Almas

Las heridas que las palabras no pueden cerrar

«Hay heridas que no nacen del odio, sino del amor. Heridas que aparecen cuando esperamos que alguien permanezca a nuestro lado y descubrimos que también puede decirnos que no. Pero lo más doloroso no siempre es la negativa. A veces es comprender que, aun teniendo razones para hacerlo, la persona que amamos no consiguió hacernos sentir acompañados».

EL REGRESO DE LOS CINCO SOLES

La inmensa cúpula azul y dorada continuaba brillando sobre los edificios de la Academia. Desde el exterior, aquella protección parecía un segundo firmamento, una bóveda luminosa que envolvía los jardines, las residencias estudiantiles, los edificios académicos y los terrenos donde cientos de adolescentes habían encontrado un hogar.

Dentro de sus límites, WhiteSun no podía anular los dones ni los elementos de sus habitantes. Aquella noche, sin embargo, la seguridad del escudo no había conseguido proteger a todos del miedo. En el subsuelo principal, doce adolescentes permanecían reunidos frente a las computadoras especiales que Kawaki había fabricado para ellos. Nadie quería marcharse. Nadie quería dormir.

Las imágenes de la fortaleza continuaban apareciendo en las pantallas, aunque los cinco soles ya habían abandonado el lugar. La policía trabajaba entre los trescientos criminales incapacitados. Los equipos médicos atendían a los heridos. Y el extraordinario muchacho de cabellos rojos que había aparecido inesperadamente seguía respondiendo preguntas de las autoridades.

Pero ninguno de los doce estaba pensando realmente en él. Todos aguardaban lo mismo. El regreso de Kawaki. De Akira. De Gaara. De Izan.
Y del profesor Deidara. Naruto caminaba de un lado a otro. Sus ojos azules estaban enrojecidos.
Sakura lo observaba con preocupación.

-Naruto, llevás casi una hora caminando.

-Lo sé.

-Vas a terminar agotado.

-No puedo sentarme.

Sakura suspiró. Naruto se detuvo frente a la pantalla principal.

-Sakura...

-¿Sí?

El muchacho bajó la cabeza.

-¿Y si Kawaki no quiere hablar conmigo?

Su novia permaneció inmóvil.

-Naruto...

-Lo lastimé.

-No quisiste hacerlo.

-Pero lo hice. Y él creyó que yo también estaba contento porque no tendríamos que acompañarlo.

Sakura se acercó.

-Vos estabas aliviado porque no querías que WhiteSun entrara en la Academia y pusiera en peligro a todos.

-¡PERO KAWAKI NO ENTENDIÓ ESO!

La voz de Naruto se quebró.

-¡Y YO NO ME DI CUENTA!

Sakura lo abrazó. A pocos metros, Boruto permanecía sentado junto a Mitsuki. Sus manos temblaban.

-WhiteSun creyó que Akira era yo -murmuró.

Mitsuki asintió.

-Lo escuchamos.

Boruto bajó la cabeza.

-Quería quitarle mi Jōgan. Y Akira ni siquiera tiene ese ojo.

Mitsuki le acarició suavemente la espalda.

-No fue culpa tuya.

-Pero estuvo en peligro por una confusión conmigo.

-Akira estaba en peligro porque WhiteSun es un criminal, Boruto.

El muchacho permaneció en silencio. Después susurró:

-Quiero abrazarlo.

Mitsuki lo contempló.

-Entonces hacelo cuando llegue.

Boruto cerró los ojos.

-¿Y si no quiere?

Mitsuki no respondió inmediatamente. Finalmente dijo:

-Entonces tendrás que demostrarle que tu cariño no depende de que te perdone enseguida.

Boruto levantó lentamente la cabeza.vAquellas palabras lo hicieron pensar. Mucho.

DOCE CORAZONES ESPERANDO

Sasuke permanecía junto a Ino. No había dicho demasiado durante la última hora. Pero su expresión revelaba una preocupación profunda.

-Nunca imaginé que Kawaki pudiera interpretar nuestra reacción de esa manera -murmuró finalmente.

Ino lo contempló.

-Yo tampoco.

Sasuke bajó la cabeza.

-Cuando los adultos rechazaron el proyecto, pensé que por fin estábamos evitando otra misión peligrosa.

-Todos pensamos eso.

-Pero él creyó que estábamos cansados de ayudarlo.

Ino cerró los ojos.

-Y Akira creyó lo mismo.

Sasuke apretó los puños.

-Deberíamos haber hablado con ellos inmediatamente.

A pocos metros, Neji permanecía sentado junto a Mía. Su prometida tenía los ojos llenos de lágrimas.

-Kawaki siempre fue el primero en ayudar a cualquiera de nosotros -susurró.

Neji asintió.

-Lo sé.

-Cuando alguien necesitaba protección, él estaba ahí.

-Sí.

-Cuando había niños en peligro, él encontraba una manera de rescatarlos.

Neji bajó lentamente la cabeza. Mía continuó:

-Y cuando él necesitó sentir que estábamos de su lado...

No terminó la frase. Neji le tomó la mano.

-Nosotros también estábamos intentando protegerlo.

-Lo sé. Pero no conseguimos hacérselo entender.

Hanabi permanecía abrazada a Ren.
La muchacha tenía los ojos enrojecidos.

-No quiero que Akira me mire como si fuera una desconocida.

Ren le acarició suavemente el cabello.

-No creo que haga eso.

-¿Y si ya no confía en nosotros?

Ren guardó silencio. Porque aquella posibilidad también lo aterraba..Eiji permanecía junto a Mikael. Por primera vez en mucho tiempo, su habitual ingenio parecía haberlo abandonado.

-He estado repasando mentalmente aquella reunión -murmuró.

Mikael lo contempló.

-¿Y?

-Todas las expresiones. Todos los comentarios. Todas las reacciones.

Una pausa.

-No encuentro el momento exacto en que deberíamos haber comprendido lo que estaban sintiendo.

Mikael permaneció pensativo.

-Tal vez porque ninguno de los dos nos dijo lo que estaban interpretando.

Eiji asintió lentamente.

-Eso también es cierto. Pero no disminuye mi preocupación.

Mikael le apretó la mano.

-La mía tampoco.

Entonces las luces del subsuelo cambiaron. Una voz automática resonó por los altavoces internos.

-CINCO RESIDENTES AUTORIZADOS HAN INGRESADO EN EL PERÍMETRO DE KONOHA ÉLITE.




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