El Eclipse De Las Almas

Los hijos que el mundo decidió abandonar

«La peor forma de abandono no siempre consiste en dejar a alguien atrás. A veces consiste en entregarlo, cobrar por su ausencia y continuar viviendo como si jamás hubiera existido».

Diez adultos y una verdad insoportable

Sala de reuniones del subsuelo.

Deidara Uchiha jamás había imaginado que llegaría un día en que tendría que explicarles a otros nueve adultos que existían padres capaces de enriquecerse entregando a sus propios hijos. Sin embargo, allí estaba. Sentado junto a su esposo. Con las manos entrelazadas sobre la mesa. Y los ojos todavía enrojecidos.

Itachi había convocado a los demás profesores y responsables de la Academia después de recibir un mensaje de Deidara. No había sido un mensaje extenso. Solamente decía:

«Encontré a los gemelos. Están a salvo, pero lo que descubrieron es mucho peor de lo que imaginábamos. Necesitamos hablar. Todos».

Ahora, frente a él, aguardaban Shikamaru, Kakashi, Valentín, Ayanami, Akio, Daichi, Fugaku y el líder del clan Hyuuga. Nueve adultos. Nueve personas que habían enfrentado peligros extraordinarios..Y que todavía ignoraban que estaban a punto de escuchar una de las verdades más crueles de sus vidas.

-Deidara - comenzó Itachi con suavidad - ¿Qué ocurrió con Kawaki?

El rubio bajó la cabeza. Durante varios segundos no consiguió responder. Su esposo le acarició discretamente una mano.

-Amor...

Deidara respiró profundamente.

-Kawaki descubrió una institución privada.

Shikamaru levantó la mirada.

-¿Una institución relacionada con WhiteSun?

-Posiblemente. Todavía no podemos demostrarlo.

Kakashi frunció el ceño.

-¿Qué clase de institución?

Deidara cerró los ojos.

-Una dedicada a investigar los dones de niños y adolescentes.

Ayanami se incorporó ligeramente.

-¿Investigar de qué manera?

El rubio levantó lentamente la cabeza.

-Experimentando con ellos.

El silencio fue inmediato. Valentín dejó de mover los dedos sobre la mesa. Akio abrió los ojos. Daichi frunció profundamente el ceño.
Fugaku se inclinó hacia adelante.

-¿Cuántos menores?

Deidara sintió que la voz se le quebraba.

-Trescientos.

Nadie habló. Durante varios segundos, aquella cifra pareció quedar suspendida sobre la mesa.
Trescientos. No tres. No treinta.
Trescientos niños y adolescentes.
Kakashi fue el primero en reaccionar.

-¿Trescientos menores sometidos a experimentación?

Deidara asintió.

-Sí.

Ayanami se llevó una mano a la boca.

-Dios mío...

Itachi cerró lentamente los ojos.

-¿Están secuestrados?

Deidara lo contempló. Y entonces comenzó la verdadera pesadilla.

-No.

Shikamaru frunció el ceño.

-¿Cómo que no?

El rubio respiró profundamente.

-No figuran como secuestrados.

Fugaku se incorporó.

-¿Entonces cómo llegaron allí?

Deidara apretó las manos.

-Sus familias los entregaron.

El silencio se volvió absoluto. Akio levantó lentamente la cabeza.

-¿Los entregaron voluntariamente?

Deidara asintió.

-El diez por ciento fue ingresado por decisión de sus familiares, quienes pagaron cantidades enormes para que la institución los recibiera.

Ayanami comenzó a temblar.

-¿Pagaron para encerrarlos?

-Sí.

Deidara cerró los ojos.

-Pero el otro noventa por ciento...

Su voz se quebró. Itachi le apretó suavemente la mano.

-Deidara...

El rubio comenzó a llorar.

-El propietario de la institución les ofreció fortunas a sus familias.

Shikamaru permaneció inmóvil.

-¿A cambio de qué?

Deidara levantó la cabeza. Las lágrimas descendían por sus mejillas.

-De sus hijos - Nadie respiró -Les pagó para que entregaran a sus hijos con dones y transfirieran su tutela a la institución.

Valentín se levantó violentamente.

-¡NO!

Su silla retrocedió sobre el suelo.

-¡DECIME QUE ESO NO ES VERDAD!

Deidara comenzó a llorar con más fuerza.

-Ojalá pudiera.

Valentín se llevó ambas manos a la cabeza.

-¡¿QUÉ CLASE DE PADRES HACEN ALGO ASÍ?!

Akio cerró los ojos. Ayanami comenzó a llorar. Daichi permaneció completamente inmóvil. Fugaku apretó los puños hasta que los nudillos se le pusieron blancos. El líder Hyuuga bajó lentamente la cabeza. Y Kakashi...

Kakashi sintió que algo se rompía dentro de él. Había atendido a niños heridos. Había visto las consecuencias de la violencia. Había escuchado historias terribles durante su carrera como médico.
Pero aquella información lo dejó sin palabras.

-Los vendieron... -susurró finalmente.

Deidara asintió.

-Sí.

Kakashi cerró los ojos.

-Vendieron a sus propios hijos.

Una lágrima descendió por su mejilla.

El dolor de quienes también eran padres

Fugaku fue el primero en recuperar la voz.

-¿Cuántas familias aceptaron?

Deidara respondió:

-Los registros indican que los trescientos menores ingresaron mediante acuerdos familiares. Los mecanismos fueron distintos, pero todos quedaron bajo la tutela de la institución.

Fugaku se llevó una mano al rostro.
Pensó en Itachi. En Sasuke. En los dos hijos que había visto crecer. En las noches en que habían enfermado. En las veces que los había sostenido cuando eran pequeños. Y se imaginó a alguien ofreciéndole una fortuna por cualquiera de ellos..La sola idea le provocó una indignación insoportable.

-No existe dinero suficiente en el mundo -murmuró- para comprar el derecho de un padre a abandonar a su hijo.

Itachi levantó lentamente la mirada.
Sus ojos estaban llenos de lágrimas.
Pensó en Boris. En su pequeño hijo de ocho años. En su sonrisa cuando corría hacia él. En la manera en que se quedaba dormido entre Deidara y él después de una pesadilla. En las veces que preguntaba si podían abrazarlo un poquito más. Itachi apretó los labios.




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