EL SEGUNDO MURO: IZAN
Izan estaba solo en una de las salas de estudio. Tenía un cuaderno abierto delante de él. Pero no había escrito nada. Su mente estaba ocupada por Akira. Recordaba sus ojos. Su sonrisa. La manera en que lo abrazaba. Y aquella conversación en la que su amado había decidido terminar definitivamente la relación.
«Para mí, el amor solamente es un dolor de cabeza».
Izan cerró los ojos. Sabía que Akira no había dejado de amarlo. Lo había visto en sus miradas. En sus lágrimas. En la manera en que parecía querer acercarse y alejarse al mismo tiempo. Pero también sabía que había perdido su confianza. Y no encontraba la manera de recuperarla.
-Si seguís mirando ese cuaderno con semejante tristeza, sospecho que terminará solicitando asistencia psicológica.
Izan levantó inmediatamente la cabeza. Cronos estaba en la puerta.
Sonreía. Izan abrió los ojos.
-¿Cronos?
El pelirrojo inclinó ligeramente la cabeza.
-Buenas tardes.
Izan permaneció inmóvil.
-¿Necesitás algo?
Cronos señaló una silla.
-Sí. Hablar con vos.
Izan asintió.
-Por supuesto.
Cronos se sentó frente a él. Durante varios segundos lo contempló.
Después sonrió suavemente.
-Voy a hacerte una pregunta.
Izan levantó la mirada.
-Decime.
Cronos respondió:
-¿Cuánto amás a Akira?
Izan quedó completamente inmóvil.
No esperaba aquella pregunta.
Finalmente respondió:
-Más de lo que puedo explicar.
Cronos asintió.
-Excelente.
Izan frunció ligeramente el ceño.
-¿Excelente?
-Sí - Cronos apoyó los brazos sobre la mesa -Porque entonces tenemos algo que solucionar.
Izan lo contempló.
-¿Qué cosa?
El pelirrojo respondió:
-La extraordinaria capacidad que tienen ustedes dos para amarse profundamente y, aun así, conseguir hacerse sufrir.
Izan soltó una pequeña risa. Después bajó la cabeza.
-No sabés cuánto lo extraño.
Cronos lo contempló.
-Creo que sí - Izan levantó lentamente los ojos. Cronos continuó -Porque conozco a Akira desde hace muchos años. Y sé lo que significa para él amar a alguien.
EL MUCHACHO QUE HABÍA MUERTO
Cronos dejó de sonreír. Su expresión se volvió profundamente seria.
-Izan, necesito recordarte algo.
El muchacho permaneció atento.
-Hace dos años y medio, Akira fue asesinado por el líder de Eclipse.
Izan cerró inmediatamente los ojos.
Aquellas palabras todavía le resultaban insoportables. Cronos continuó:
-Yo estaba imposibilitado de estar junto a él cuando me enteré - Su voz se quebró ligeramente - No pude despedirme. No pude ayudarlo. No pude estar junto a Kawaki.
Izan bajó lentamente la cabeza.
Cronos respiró profundamente.
-Durante mucho tiempo creí que jamás volvería a verlo.
Una lágrima descendió por su mejilla. La secó rápidamente.
-Y hace medio año, Akira regresó a la vida.
Izan asintió.
-Lo sé.
Cronos lo contempló.
-Pero necesito que comprendas lo que eso significa para él.
Izan levantó lentamente la mirada.
Cronos continuó:
-Akira perdió su vida. Perdió tiempo. Perdió experiencias. Y cuando regresó, tuvo que aprender a vivir nuevamente en un mundo que había continuado sin él.
Izan sintió que el corazón se le oprimía.
-Sí...
Cronos apoyó lentamente una mano sobre la mesa.
-Después te conoció. Y se enamoró - Izan cerró los ojos. Cronos continuó -Para Akira, vos no sos solamente su novio. Sos una de las razones por las que volver a vivir comenzó a tener sentido.
Las lágrimas descendieron por las mejillas de Izan. Cronos lo contempló con ternura.
-Y cuando te opusiste a su proyecto, no interpretó solamente que pensabas diferente. Sintió que la persona que más amaba no confiaba en él.
Izan bajó la cabeza.
-Nunca dejé de confiar en él.
Cronos asintió.
-Lo sé.
-Tenía miedo de que WhiteSun entrara a la Academia.
-También lo sé.
Izan comenzó a llorar.
-No quería que Akira muriera otra vez.
Cronos cerró lentamente los ojos.
Aquella confesión lo conmovió profundamente. Izan continuó:
-Cuando supe lo que le había sucedido, comprendí que podía perderlo. Y cuando propuso atraer a WhiteSun con ochocientos soldados...- Su voz se quebró -No pude soportar imaginarlo enfrentándose nuevamente a la muerte.
Cronos permaneció varios segundos en silencio. Después habló suavemente.
-Izan, ese miedo es comprensible - El muchacho levantó la mirada -Pero Akira necesitaba escucharlo.
Izan permaneció inmóvil. Cronos continuó:
-Necesitaba que le dijeras: «Tengo miedo de perderte, pero quiero ayudarte a encontrar una manera de detener a WhiteSun». No necesitaba que aceptaras cualquier plan. Necesitaba saber que ibas a trabajar a su lado.
Izan cerró lentamente los ojos.
Cronos continuó:
-Y también necesitaba sentir que, cuando surgiera un conflicto, no tendría que competir con las opiniones de todos los demás para conservar tu apoyo.
Izan levantó la cabeza.
-Él siempre fue mi prioridad.
Cronos asintió.
-Entonces demostráselo. No significa que debas abandonar tus principios. Ni poner en peligro a otros para complacerlo. Significa que, cuando tengan una diferencia, primero lo escuches como a la persona que amás.
Izan permaneció atento. Cronos continuó:
-Y después expreses tu desacuerdo con tacto. Sin hacerlo sentir incapaz. Sin ridiculizar su propuesta. Sin convertir el miedo en una negativa que parezca definitiva.
Izan respiró profundamente.
-¿Creés que todavía puedo recuperarlo?
Cronos sonrió suavemente.
-Estoy completamente seguro de que Akira te ama.
Izan comenzó a llorar.
-Yo también lo amo.
Cronos asintió.
-Entonces dejá de intentar convencerlo de que tenías razón.
Decile que lamentás haberlo hecho sentir solo. Escuchá cuánto le dolió.
Y preguntale cómo pueden enfrentar juntos el próximo desacuerdo.