«Hay verdades tan terribles que no provocan gritos, sino silencio. Y hay injusticias que se vuelven todavía más crueles cuando quienes deberían impedirlas son precisamente quienes las autorizan».
Literatura: una tragedia en tres actos y cuarenta y tres estudiantes
Aula de quinto año B.
La nieve golpeaba suavemente los ventanales. En el interior del aula, Deidara Uchiha acababa de escribir sobre la pizarra:
LA TRAGEDIA CLÁSICA: EL DESTINO, EL CONFLICTO Y LA CATARSIS.
-Bien -anunció el profesor, dejando la tiza sobre el escritorio- Hoy vamos a trabajar con las características de la tragedia. ¿Quién puede explicarme qué entendemos por catarsis?
Eiji levantó inmediatamente la mano. Mikael cerró los ojos.
-No -murmuró.
Deidara lo señaló.
-Adelante, Eiji.
El muchacho de cabellos negros y ojos dorados se incorporó con una solemnidad extraordinaria.
-Profesor, la catarsis es la purificación emocional que experimenta el espectador mediante el temor y la compasión.
Deidara sonrió.
-Excelente.
-Y considero que puedo ofrecer un ejemplo contemporáneo.
Mikael bajó lentamente la cabeza.
-Ya empezó.
Deidara levantó una ceja.
-Te escucho.
Eiji señaló su cuaderno.
-Ayer abrí la plataforma escolar y descubrí que tenía que entregar cuatro trabajos prácticos, estudiar para dos evaluaciones y preparar una exposición oral.
Hizo una pausa dramática.
-Experimenté temor.
Naruto comenzó a sonreír.
-Después contemplé mis calificaciones y experimenté compasión.
Boruto soltó una carcajada.
-¿Compasión por quién? -preguntó Deidara.
Eiji se llevó una mano al pecho.
-¡POR MÍ MISMO, PROFESOR!
Las carcajadas estallaron. Naruto se dobló sobre su pupitre. Boruto comenzó a golpear suavemente la mesa. Eiji levantó ambos brazos.
-¡Y CUANDO DESCUBRÍ QUE EL TRABAJO DE HISTORIA ERA PARA EL DÍA SIGUIENTE, EXPERIMENTÉ LA PURIFICACIÓN DEFINITIVA!
Deidara se cruzó de brazos.
-¿En qué consistió?
Eiji respondió con absoluta seriedad:
-En aceptar que mi destino trágico era repetir el año.
Naruto soltó una carcajada tan intensa que terminó apoyándose sobre Sakura. Boruto se cubrió el rostro.
-¡NO PUEDO! ¡JAJAJA!
Mikael levantó lentamente la mano.
-Profesor, quisiera agregar algo.
Deidara suspiró.
-Adelante.
Mikael señaló a su novio.
-La verdadera tragedia consiste en que Eiji obtuvo un diez en todos esos trabajos.
El silencio duró un segundo. Después el aula estalló nuevamente.
Deidara abrió los ojos.
-¡¿ENTONCES DE QUÉ TE QUEJÁS?!
Eiji respondió solemnemente:
-¡DEL SUFRIMIENTO DEL ARTISTA, PROFESOR! ¡LA EXCELENCIA TAMBIÉN TIENE SUS MÁRTIRES!
Mikael apoyó la mejilla sobre una mano.
-En su caso, el martirio suele consistir en estudiar mientras come galletitas.
Naruto dejó caer la frente sobre el pupitre. Boruto ya tenía lágrimas en los ojos. Gaara comenzó a reír con tanta intensidad que tuvo que inclinarse hacia adelante. Izan se sujetó del borde de su mesa. Akira se cubrió la boca, completamente incapaz de contener las carcajadas.
Kawaki, en cambio, continuó leyendo un documento en su computadora especial, mediante su celular especial. Cronos permanecía delante de él, concentrado en su propio dispositivo. Ninguno de los dos levantó la cabeza. Cuando Gaara comenzó a toser entre carcajadas, Kawaki dejó de escribir y le acarició suavemente la espalda.
-Respirá, amor.
Gaara intentó asentir.
-Es que... ¡JAJAJA!... ¡Eiji...!
Kawaki sonrió apenas, pero mantuvo la mirada sobre su pantalla.
-Ya sé. Respirá.
En la otra fila, Mitsuki acariciaba la espalda de Boruto.
-Inspirá.
-¡NO PUEDO!
-Entonces dejá de reírte.
-¡DECÍSELO A EIJIIII!
Deidara contempló a los cuarenta y tres estudiantes. Después levantó la mirada hacia el techo.
-Todavía no son las diez de la mañana.
Mikael respondió serenamente:
-La tragedia apenas comienza, profesor.
Y Naruto volvió a quedarse sin aire de tanto reír.
Teoría literaria: el narrador que pidió vacaciones
Ayanami escribió una nueva consigna para esa clase.
NARRADOR OMNISCIENTE Y NARRADOR TESTIGO.
-Quiero que me expliquen la diferencia -indicó- Y, por favor, intentemos mantener cierta seriedad.
Eiji levantó la mano. Ayanami lo contempló.
-¿Qué?
-Una consulta académica.
-Adelante.
-Si el narrador omnisciente conoce absolutamente todo...
-Sí.
-¿También conoce las respuestas de los exámenes?
Ayanami cerró los ojos. Mikael se llevó una mano a la frente.
-Eiji...
El muchacho continuó:
-Porque, de ser así, considero profundamente injusto que semejante individuo no comparta sus conocimientos con los protagonistas.
Naruto comenzó a reír otra vez. Boruto se inclinó sobre Mitsuki.
Ayanami respondió:
-El narrador omnisciente no está obligado a resolver los problemas de los personajes.
Eiji abrió los ojos con indignación teatral.
-¡ENTONCES ES UN NARRADOR EGOÍSTA!
Las carcajadas fueron inmediatas.
Mikael levantó la mano.
-Profesora, creo que Eiji está confundiendo la omnisciencia narrativa con un servicio de tutorías particulares.
Ayanami soltó una carcajada.
-¡EXACTAMENTE!
Eiji se volvió hacia su novio.
-Amor, esperaba solidaridad.
Mikael sonrió dulcemente.
-Y yo esperaba una clase tranquila. Ambos estamos aprendiendo a convivir con la decepción.
Akira soltó una carcajada tan fuerte que terminó apoyándose sobre Izan. Izan lo rodeó por los hombros mientras reía. Gaara se llevó una mano al pecho.
-¡No puedo más!
Kawaki volvió a acariciarle la espalda sin apartar los ojos de su celular.