El Eclipse De Las Almas

Negándose a olvidar

EL PRIMER MURO: GAARA

Biblioteca de la Academia.

Gaara estaba solo. Permanecía sentado junto a una ventana, con un libro abierto delante de él. Pero hacía varios minutos que no pasaba de página. Su mente estaba en otro lugar. Kawaki. Siempre Kawaki.
Recordaba sus abrazos. Sus conversaciones. La manera en que su novio lo buscaba después de una jornada agotadora. Y aquella última conversación en la que Kawaki había decidido suspender su relación.

«De momento, solamente podemos ser amigos».

Gaara cerró los ojos. Todavía le dolía. Muchísimo.

-Si continuás mirando esa página, sospecho que el libro terminará pidiéndote una explicación.

Gaara levantó inmediatamente la cabeza. Cronos Uchiha estaba frente a él. Vestía pantalones negros, una camiseta oscura y una chaqueta rojo sangre. Sus cabellos rojizos caían sobre los hombros. Pero había algo diferente. Estaba sonriendo. Gaara abrió los ojos.

-¿Cronos?

El pelirrojo inclinó ligeramente la cabeza.

- El mismo. Aunque hoy no traje un ejército para entretenernos.

Gaara permaneció inmóvil. Después comenzó a sonreír.

-No esperaba verte aquí.

Cronos señaló la silla vacía.

-¿Puedo?

- Por supuesto.

El pelirrojo se sentó. Durante varios segundos contempló a Gaara.
Después sonrió.

-Tengo que reconocer algo.

Gaara levantó una ceja.

-¿Qué cosa?

-Sos considerablemente más agradable cuando no estás rodeado de soldados intentando dispararte.

Gaara soltó una carcajada inesperada. Cronos sonrió.

-Lo sabía.

-¿Qué cosa?

-Que todavía podías reírte.

Gaara permaneció inmóvil. Contempló al pelirrojo.

-Sos muy diferente del muchacho que conocimos en clase.

Cronos asintió.

-Sí.

-¿Por qué?

La sonrisa del Uchiha se suavizó.

-Porque no confío fácilmente en las personas - Gaara guardó silencio. Cronos continuó - Confío en Kawaki y Akira. Son mis hermanos del alma. Confío en Boris, mi hermanito biológico.

Sus ojos se llenaron de ternura.

-Y en sus cinco amiguitos.

Gaara sonrió suavemente.

-Los seis te adoran.

Cronos soltó una pequeña risa.

-Y yo a ellos - Después levantó la mirada - Pero hoy decidí confiar en alguien más.

Gaara permaneció atento.

-¿En quién?

Cronos lo contempló directamente.

-En vos.

El silencio fue inmediato. Gaara abrió lentamente los ojos.

-¿En mí?

Cronos asintió.

-Sí. Porque tenés el corazón de Kawaki en tus manos.

Gaara sintió que el pecho se le oprimía. Cronos continuó con absoluta sinceridad:

-Y mi hermano jamás amaría a una mala persona.

Los ojos de Gaara se llenaron de lágrimas. Durante varios segundos no consiguió responder. Finalmente susurró:

-Gracias.

Cronos sonrió.

-No me agradezcas todavía. Primero tenemos que hablar de lo extraordinariamente terco que puede llegar a ser tu novio.

Gaara soltó una carcajada entre lágrimas.

-Eso lo sé perfectamente.

Cronos levantó un dedo.

-Excelente. Entonces ya tenemos un punto en común.

LO QUE KAWAKI NUNCA CONSIGUIÓ EXPLICAR

Cronos apoyó lentamente los brazos sobre la mesa.

-Gaara, voy a hacerte una pregunta.

-Decime.

-¿Amás a Kawaki?

Gaara respondió inmediatamente:

-Más que a mi propia vida.

Cronos lo contempló.

-Entonces tenemos que resolver algo.

Gaara bajó la cabeza.

-Lo intenté.

-Lo sé.

-Le expliqué por qué me opuse a su proyecto.

Cronos asintió.

-Y ahí está parte del problema.

Gaara levantó la mirada.

-¿Qué querés decir?

Cronos respiró profundamente.

-Que cada vez que Kawaki intenta explicarte cuánto lo lastimó aquella situación, vos comenzás a explicarle por qué tenías motivos para oponerte - Gaara permaneció inmóvil. Cronos continuó -Y no digo que tus motivos fueran incorrectos. Había niños dentro de la Academia. Había centenares de estudiantes. Y WhiteSun tenía un ejército. Tu preocupación era legítima.

Gaara bajó lentamente la cabeza.

- Entonces...

- Pero Kawaki no está discutiendo solamente una estrategia.

Cronos lo contempló con seriedad.

- Está hablando de confianza.

Gaara sintió que el corazón se le oprimía. Cronos continuó:

-Cuando presentó aquel proyecto, esperaba que la persona que más amaba comprendiera que no estaba proponiendo una locura por diversión. Había pensado en una manera de detener definitivamente a WhiteSun. Quería proteger a la Academia. Quería protegerlos a ustedes. Y cuando todos se opusieron, comenzó a creer que estaban cansados de él.

Gaara cerró los ojos.

-Nunca estuvimos cansados.

-Lo sé.

Cronos inclinó ligeramente la cabeza.

-Pero él no lo sintió así - El silencio se prolongó. Después Cronos añadió -Y cuando vos te opusiste, el dolor fue todavía mayor.

Gaara abrió lentamente los ojos.

-Porque me ama.

Cronos asintió.

-Porque te ama muchísimo. Y porque esperaba que fueras su lugar seguro incluso cuando el mundo entero estuviera en desacuerdo con él.

Gaara sintió que las lágrimas descendían por sus mejillas.

-Nunca quise lastimarlo.

Cronos lo contempló con ternura.

-Entonces dejá de intentar demostrarle que tenías razón.

Gaara levantó la cabeza.

-¿Qué hago?

Cronos respondió:

-Escucharlo. Reconocé que se sintió solo. Decile que lamentás no haber encontrado una manera de acompañarlo sin aceptar necesariamente su estrategia.

-Y prometele algo que puedas cumplir - Gaara permaneció atento. Cronos continuó - Que la próxima vez no vas a limitarte a decirle que su idea es peligrosa. Vas a sentarte con él. Vas a estudiar el proyecto. Vas a proponer alternativas. Y, si no estás de acuerdo, vas a explicárselo sin hacerle sentir que su esfuerzo es una molestia.




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