Seis pequeños alumnos y un profesor inesperado
Gimnasio número cuatro.
El gimnasio reservado para entrenamientos especiales estaba completamente acondicionado. El suelo contaba con superficies acolchadas. Las paredes poseían sistemas de protección. Y en el centro había una amplia zona de prácticas rodeada por dispositivos de seguridad.
Cronos había solicitado autorización para utilizarlo. Itachi había aceptado con una condición. Que los niños entrenaran bajo supervisión adulta.
El pelirrojo no se opuso. Ahora estaba frente a seis pequeños de ocho años. Boris. Akihiro. Haru. Sora. Hikaru. Kaoru. Los seis lo contemplaban con una mezcla de entusiasmo y admiración.
Cronos llevaba ropa deportiva negra. Sus largos cabellos rojos estaban recogidos parcialmente. Y sus ojos celestes brillaban con aquella alegría que solamente mostraba cuando estaba con sus hermanos del alma o con los niños.
-Bien, señores.
Los seis se enderezaron. Cronos adoptó una expresión extraordinariamente solemne.
-Bienvenidos a la primera sesión del Instituto Internacional de Pequeños Genios que Necesitan Aprender a No Destruir el Mobiliario.
Haru comenzó a reír. Akihiro soltó una carcajada. Boris levantó la mano.
-¡Hermano!
Cronos lo contempló.
-¿Sí, señor Boris?
-¿Y si destruimos una silla sin querer?
Cronos fingió reflexionar.
-Depende.
-¿De qué?
-De si la silla comenzó la pelea.
Los seis niños estallaron en carcajadas. Desde una zona elevada del gimnasio, siete personas observaban discretamente. Itachi.
Deidara. Shikamaru. Kawaki. Akira.
Gaara. Izan. Los siete habían llegado después de que Cronos comenzara a organizar el entrenamiento. Deidara sonrió.
-Es increíble.
Itachi lo contempló.
-¿Qué?
-Lo diferente que es cuando está con Boris y sus amigos.
Shikamaru asintió.
-Parece otra persona.
Kawaki sonrió suavemente.
-Ese es el verdadero Cronos.
Akira añadió:
-El que conocimos antes de que todo cambiara.
Deidara bajó lentamente la mirada.
Su corazón se oprimió. Pensó en aquel adolescente que había permanecido tres años encerrado.
Y en el niño de ocho años que ahora lo contemplaba como si fuera la persona más extraordinaria del mundo. Itachi le tomó suavemente una mano.
-Amor...
Deidara sonrió tristemente.
-Estoy bien.
Abajo, Cronos comenzó la primera explicación.
Akihiro y el espejo que no necesitaba manos
-Akihiro.
El niño de ocho años levantó inmediatamente la cabeza.
-¡Sí!
Cronos sonrió.
-Ven conmigo.
Akihiro corrió hacia él.
-¿Vamos a practicar mi espejo reflector?
-Exactamente.
El niño sonrió entusiasmado.
-¡Como el tuyo!
Cronos asintió.
-Como el mío.
Se arrodilló frente a él.
-Pero primero quiero enseñarte algo importante.
Akihiro lo contempló.
-¿Qué?
Cronos levantó suavemente una mano.
-Hasta ahora, cuando activás tu espejo reflector, extendés los brazos.
Akihiro asintió.
-Sí.
-¿Y qué ocurre después de utilizarlo varias veces?
El niño bajó la cabeza.
-Me canso.
Cronos sonrió.
-Exactamente.
Akihiro frunció el ceño.
-¿Entonces no tengo que levantar los brazos?
Cronos negó.
-No es necesario. Tus brazos pueden ayudarte a concentrarte, pero no son la fuente de tu poder.
Akihiro abrió los ojos.
-¿Entonces dónde está?
Cronos señaló suavemente su frente.
-Aquí.
Después apoyó dos dedos sobre el pecho del niño.
-Y aquí.
Akihiro permaneció atento. Cronos continuó:
-Tu Mangekyō Sharingan activa el espejo reflector, pero tu mente dirige la técnica. Quiero que aprendas a concentrar la energía sin desperdiciarla en movimientos innecesarios.
Akihiro asintió.
-¿Cómo?
Cronos sonrió.
-Primero, respirando.
El niño inhaló profundamente.
-Así.
-Muy bien.
Cronos continuó:
-Ahora imaginá que tu energía circula suavemente por todo tu cuerpo.
Akihiro cerró los ojos.
-¿Como un río?
Cronos sonrió.
-Exactamente como un río. No necesitás empujarlo con los brazos. Solamente dirigirlo.
Akihiro respiró profundamente. Sus ojos comenzaron a transformarse.
El Mangekyō Sharingan apareció.
Cronos lo observó atentamente.
-Muy bien.
Después activó un pequeño dispositivo de entrenamiento. Una esfera blanda salió lentamente hacia Akihiro. El niño levantó instintivamente los brazos.
-¡Ah!
Cronos sonrió.
-Tranquilo. Bajalos.
Akihiro obedeció.
-Pero...
-Confiá en tu mente.
El niño respiró profundamente. La segunda esfera avanzó. Sus ojos brillaron. Y entonces...
Una superficie reflectante, apenas visible, apareció frente a él. La esfera cambió de dirección. Regresó hacia el dispositivo. Y cayó suavemente en una red de seguridad. Akihiro abrió los ojos.
-¡LO HICE!
Cronos sonrió ampliamente.
-¡EXCELENTE!
El niño comenzó a saltar.
-¡SIN LOS BRAZOS!
Cronos se echó a reír.
-¡Exactamente!
Akihiro lo abrazó.
-¡GRACIAS, CRONOS!
El pelirrojo lo levantó suavemente.
-Todavía tenemos que practicar muchísimo, pequeño campeón.
Akihiro sonrió.
-¡QUIERO HACERLO OTRA VEZ!
Cronos lo dejó en el suelo.
-Entonces recordá algo.
El niño levantó la cabeza.
-¿Qué?
-No se trata de utilizar más energía. Se trata de utilizar solamente la necesaria.
Akihiro asintió solemnemente.
-¡Entendido!
Desde arriba, Ayanami no estaba presente, pero Akihiro sabía que más tarde tendría muchísimo que contarle a su hermana y también a Akio. Itachi contempló la escena con admiración.
-Está enseñándole a mejorar la eficiencia de su técnica.