En el juego

16

Una nueva mañana se ha instalado en la ciudad, más radiante que nunca, más hermosa, más acogedora, ¿Por qué se percibe tan diferente a la mañana del día anterior? Ah, porque no es lo mismo despertar solo que despertar pensando en la persona que te roba los suspiros y que te corresponde el cariño.

La cafetería es un lugar acogedor y luminoso, con mesas de madera y sillas cómodas. Las paredes están decoradas con obras de arte modernas, hay una gran ventana que deja entrar la luz natural, el aroma a café recién hecho y pan fresco llena el ambiente. La pareja de universitarios, se sienta en una mesa junto a la ventana, disfrutando de la vista del campus; Izan, con su cabello despeinado y su sonrisa radiante observa a Diana mientras estudia el menú a detalle sonriendo mientras selecciona un café con leche y un croissant.

Izan pide un frappé suave y un sándwich, mientras esperan su comida, se toman de la mano y habla sobre sus planes para el día. Ríen y se ven a los ojos, disfrutando de la compañía del otro; la noche anterior cuando se confesaron que se gustaban besándose por primera vez no pensaron que al siguiente día se despertarían tan embobados con el otro. Lo primero que hicieron fue llamarse por teléfono, entre cuchicheos y risas terminaron por citarse en la cafetería como había sido planeado, tenían muchas ganas de verse, de besarse, de hablar sobre lo que había sucedido.

Cuando llega su comida, la camarera les sirve en platos coloridos y con una presentación atractiva. Ambos se observan y sonríen antes de dar un mordisco a sus respectivos desayunos.

—Izan, ¿puedo hacerte una pregunta seria? —Diana apretó las manos bajo la mesa mientras se decidía.

—Claro, dime —le prestó atención.

—¿Qué somos ahora, tú y yo? —Sinclair relamió sus labios—. No te quiero presionar ni nada por el estilo, tampoco es inseguridad, solo quiero saber a qué le estoy invirtiendo mi tiempo y mi cariño, ¿será algo ligero? ¿pasajero? ¿o…?

—No es pasajero —se apresuró a decir—. Salgamos juntos, sé mi novia, y en el transcurso de eso pues quizás hasta nos decidimos por casarnos.

—¿Qué? ¿Casarnos? —se carcajeó—. De acuerdo, sí me gustaría salir contigo y ser tu novia, solo quería asegurarme de no dar tanto de mí si no iba a recibir lo mismo a cambio.

—Aunque los rumores no me ayuden, no soy un casanova y tomo muy en serio mis relaciones. Ahora, estoy contigo, y espero que sea así por mucho tiempo más —extendió su brazo a través de la mesa para tomar su mano—. Quiero estar contigo, Diana.

—También quiero estar contigo, capitán —sonrió negando con diversión—. Pensar que iniciamos tratándonos super mal, por Dios, no te soportaba ni un poco pero nunca dejé de ver tus partidos.

—Y me diste en los bajos, cruel —Coronado negó—. Me gustaba molestarte y ver todas tus reacciones, te veías linda e incluso Ariel me dijo que dejara de molestarte, que de te dejara tranquila y no hablara del patinaje porque era un tema serio.

—¿Ariel te dijo eso? —Diana lo observó sorprendida, con los ojos abiertos en grande.

—Sí, solía defenderte cada vez que podía y me dijo que te esforzabas muchísimo en todo lo que hacías —asintió.

—Ya veo —Sinclair sonrió de lado—. No creí que fuera a defenderme después de cómo terminaron las cosas entre nosotros, pero me alegra, a pesar de que me negué a perdonarlo y a hablarle, parece que quiso hacer lo correcto cuando tuvo oportunidad.

—Entonces, es cierto, tú y él tuvieron algo —frunció el ceño.

—No fue solo un algo, Ariel fue mi primer novio, el primer muchacho del que me enamoré y con quien tuve una buena relación hasta que las cosas se estropearon —Diana levantó la mirada para verlo con media sonrisa—. Fue especial.

—¿Qué tanto? —relamió sus labios, no podía decir que estaba sintiendo celos pero tampoco podía afirmar que no era algo cercano.

—Bastante, pero está en el pasado. No tienes que preocuparte por nada —Sinclair rió un poco—. Ahora, tenemos mucho tiempo para planear nuestras citas.

—De acuerdo —Izan asintió ablandando sus facciones hasta sonreír—. Primero hay que llegar a la universidad.

Izan chequeó su móvil viendo mensajes de Matt sobre las tareas del día que debían presentar, también notó los mensajes de Ariel y aunque por un momento se sintió un poco resentido por saber que era el ex de su novia no quiso caer en ese tema, tenía que saber separar el pasado del presente y confiar en que ese chico no era nada importante para Diana, en especial cuando él mismo había presenciado la distancia que había entre ambos y el cómo siempre ella evitaba siquiera dirigirle la palabra.

Ah, su novia. Qué hermoso sonaba.

—¿En qué piensas tanto? —Diana comienza a caminar mientras que su novio lo sigue arreglando su bolso.

—Es que me encanta lo bien que queda decirte mi novia —sonrió Coronado lleno de orgullo—. Mía, mía.

—Ya, deja esa territorialidad —blanqueó los ojos con una sonrisa enorme.

—Mía, mía, mía, mía de mí y de tu mamá —Sinclair soltó la carcajada.

La pareja camina hacia la universidad tomados de la mano, sonriendo y mirándose a los ojos, charlan de diversas situaciones como las grandes responsabilidades que tenían sobre sus hombros, los estudios, los planes a futuro y demás. Su llegada causa un revuelo entre los estudiantes y profesores, ya que todos los conocían por no llevarse bien en el pasado y ser partícipes de numerosas peleas; algunos estudiantes se detienen a mirarlos, sorprendidos por el cambio en su relación. Otros susurran entre sí, preguntándose qué ha pasado para que la pareja que siempre estaba peleando ahora esté tan enamorada.




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