Eran finales de marzo y el clima estaba particularmente fresco; hacía poco que habían iniciado las clases en la Universidad de Buenos Aires y, como era costumbre, el grupo de amigos siempre se reunía en la casa de alguno de ellos cada fin de semana.
Las chicas se estaban arreglando juntas en casa de Lizbeth, pues iban a celebrar que ya era el último año de la universidad de los chicos y estaban muy emocionadas por este año: iba a ser mejor, lo iban a disfrutar más, iba a ser inolvidable. Así que estaban las tres juntas, Lizbeth, una chica de cabello castaño claro y abundante, ojos grandes y expresivos, su cuerpo era estilizado con curvas y su presencia siempre denotaba seguridad, elegancia y sensualidad; Alicia, quién tiene facciones más suaves, con ojos grandes y dulces, labios llenos y pómulos delicados, le gusta llevar el cabello largo en tonos claros y su belleza es más sutil, armónica y tranquila; Finalmente estaba Ivanna, quién tiene su cabello negro y liso, con unos ojos expresivos que llamaban mucha la atención, sus rasgos son más fuertes, y un cuerpo curvilíneo que refleja cuidado y seguridad.
Lizbeth y Alicia se habían conocido en el primer año de universidad; ambas son estudiantes de psicología, así que en su primera clase tuvieron una conexión inmediata y, a partir de ese momento, empezaron a hacer todo juntas. A Ivanna la conocieron en segundo año, pues ella estudia medicina, así que solo la veían en la única clase que tenían en común. Les había tocado hacer un trabajo juntas. Fue cuando Ivanna empezó a reunirse con ellas con mayor frecuencia. Al final, ya en todos sus tiempos libres, las buscaba y las tres andaban por todos lados.
—Ivy, ¿te falta mucho? —preguntó Lizbeth, con algo de impaciencia— los chicos nos están esperando desde hace una hora.
— ¿Te puedes esperar? No quiero que me quede mal el delineado y sabes que siempre quiero verme bien —respondió Ivanna, con un tono de estrés que se sintió en toda la casa de Lizbeth, por lo cual Lizbeth solo le rodó los ojos y no le dijo nada más.
A Ivanna siempre le ha gustado organizarse. Podía tener clases muy am y aun así iba muy arreglada. Era su ritual diario: organizarse para sí misma, consentirse. Decía que el día que no lo hiciera no era ella, así que no era raro que esa noche también se estuviera arreglando bastante y siendo perfeccionista.
—¿Qué? ¿Acaso vas a ver a un enamorado esta noche? —añadió Alicia mientras sonreía— ¿No nos has contado que tienes una cita?
Alicia sabía que no, Ivanna no había conectado con nadie en su vida, nunca se había enamorado, le habían atraído hombres, obvio, pero solo para pasar una noche con ellos y luego no les volvía a hablar, pues decía que ninguno la hacía sentir nada especial, pero tenía anhelos de algún día encontrar un hombre que la volviera realmente loca, por quién salir de su zona de confort, que le diera ese toque de adrenalina que nunca había podido sentir antes.
—No seas ridícula, Ali, cuando encuentre a un hombre y tenga una cita real, serás la primera en saberlo —le aseguró Ivanna, también con una sonrisa.
Pero, en el fondo, a veces le preocupaba no encontrar a nadie y creer que no tenía la capacidad de amar, de enamorarse, aunque tenía su anhelo, sus miedos con respecto al amor le ganaban por mucho, así que tendía a ignorarlo antes de sentir que se estaba volviendo loca.
Pasó otra media hora y Lizbeth sintió que en cualquier momento le iba a gritar a Ivanna. Odiaba llegar tarde a los lugares y odiaba mucho más esperar, y eran dos cosas que Ivanna hacía, así que en cualquier momento iba a estallar.
—¡Estoy lista! —gritó Ivanna con bastante entusiasmo: — ¡Wow, realmente me veo hermosa; me encanta!
—Es cierto, quedaste demasiado linda —dijo Alicia, admirando cómo Ivanna se maquillaba.
—Listo, ¿entonces nos podemos ir ya, por favor? —Lizbeth estaba estresada; quería salir hace rato y estaba impaciente, así que su humor se notaba realmente tenso.
—Cálmate, Liz. Te aseguro que Agus sigue en la casa de Facu —Alicia tenía un tono burlesco mientras lo decía
—Cállate, Ali. —Lizbeth no pudo evitar sonreír ante el comentario de Alicia. Ella había estado enamorada de Agustín desde que tenía memoria.
Agustín tiene cabello oscuro, siempre un poco despeinado y unos ojos grandes que resaltan mucho en su cara, sus facciones son suaves, nada exagerado pero armoniosas, su rostro tiene algo muy agradable y, además, es el mejor amigo del hermano de Lizbeth, Facundo, quien tiene piel lisa y expresión relajada, sus rasgos no son duros, más bien suaves, y su apariencia en general es fresca, como despreocupado. Habían sido mejores amigos desde el colegio; desde que se conocieron, ya no pudieron separarse.
El día en que Lizbeth vio a Agustín por primera vez, cuando ella tenía 8 años, se enamoró de inmediato. En la secundaria, a sus 16 años, Lizbeth sí tuvo otra pareja, principalmente con la intención de olvidar lo que sentía por Agustín, pues él nunca la vio con ojos de amor; siempre le recordaba que la amaba como a su hermana menor cada que tenía oportunidad, como en su cumpleaños, en Navidad, en Año Nuevo y en cualquier fecha importante que hubiera. Ella no estaba segura si él sabía lo que sentía por él, pues nunca se lo dijo, pero sí estaba segura de lo que él sentía por ella y eso la destrozaba, así que cuando conoció a Pedro, su exnovio, aceptó ser su novia, pero en ningún momento pudo dejar de desear que Pedro fuera Agustín, así que simplemente lo dejó y desde ese momento solo tuvo encuentros de una noche, pues sabía que de igual forma no lograría enamorarse de ninguno de ellos.
***
Al cabo de 20 minutos llegaron a la casa de Facundo, allá ya se encontraban los cuatro chicos, por supuesto estaba Facundo, era su casa, también estaba Agustín, Hugo, quién era un hombre que tenía facciones finas, labios definidos y ojos claros, su cabello solía llevarlo con volumen y eso enmarca bastante su cara, su apariencia es delicada pero definida al mismo tiempo; Y Luca, quién tiene rasgos bastante equilibrados, sin nada que sobresalga demasiado, una cara limpia, proporcionada y expresión tranquila, Luca es de los que se ven bien sin necesidad de nada llamativo.