Ya habían conocido dos de los grandes reinos de Eryndral; solo les faltaba Chronos y, finalmente, lo conocerían: el reino principal, el control de todo, del tiempo, donde estaban las únicas personas con habilidades especiales que no dependían de objetos. ¿Cómo debían sentirse al respecto? ¿ansiosos? ¿felices? ¿intrigados? No sabían qué esperar; en estas semanas, Isaac había estado diciendo que era el mejor de todos, pero ¿lo era?
Esta vez, todos los soldados del campamento los acompañaban; ya nadie se había quedado allí, como en las demás ocasiones, cuando solo los acompañaba un grupo pequeño. Isaac iba al frente, más adelante que John y Elizabeth, estaba emocionado, se le notaba de lejos, saltaba, sonreía de oreja a oreja, se devolvía algunas veces donde el grupo y les expresaba lo feliz que estaba, era de las pocas veces, si es que no era la única que habían visto a John sonreír, le sonreía a Isaac, como si le gustara verlo así y como si le gustara a él también regresar a Chronos, de hecho, todos los soldados estaban felices, ¿ellos también debían estarlo?
Lizbeth no tenía la sensación de alerta o de peligro que había sentido en los demás reinos; se sentía yendo a casa, como si hubiera estado perdida durante demasiado tiempo y por fin hubiera sido encontrada, pero ese sentimiento iba acompañado de un gran dolor; la traición la acompañaba. ¿Traición por parte de quién? ¿Por qué sentía que le había roto el corazón? Supo que no lo sabría hasta llegar; tal vez, allá encontraría las respuestas a lo que había estado sintiendo; le explicarían por qué sentía esas sensaciones en cada reino.
Por primera vez, Alicia sentía que un reino la llamaba, ¿era esto lo que sentía Hugo?, era la pregunta que rondaba en su cabeza, ¿esa conexión que sentía con Chronos, sería acaso la que Hugo sentía con Noctharis?, la sensación de pertenecer a un lugar con tanta fuerza, tal vez, ahora podría comprender a Hugo, y al igual que Lizbeth, sabía en su interior que solo allá encontraría las respuestas que necesitaba
Facundo sí estaba feliz, principalmente por ver cómo estaba Isaac, tenía una conexión especial con él, sentía amor por ese joven y ni se cuestionaba por qué, solo lo sentía, y a su vez, también había querido ir a Chronos, desde que se mencionó ese nombre, Facundo sentía escalofríos, por lo que, ya podría saber qué era lo que le intrigaba tanto de ese reino
La ambivalencia de Luca había hecho que se sintiera desesperado y ansioso con cada paso que daba, pues al igual que Lizbeth, Alicia y Facundo, sentía que ese era su lugar en el mundo, pero a su vez, que no pertenecía allá, que no querían que estuviese allí, sentía que ese reino lo rechazaba pero que a la vez su vida estaba allá, quería llorar, salir huyendo de allí y volver a casa, a su casa, en su mundo, donde había crecido, donde estaba estudiando la carrera que tanto lo apasionaba. La desesperación había hecho que deseara no haber encontrado nunca el collar; tal vez si no lo hubiera encontrado, no se habría sentido tan excluido en un lugar que ni conocía, como lo estaba sintiendo ahora.
A diferencia de ellos cuatro, Hugo, Ivanna y Agustín no sentían nada; era solo el último reino que conocerían, pero no les hacía sentir lo que los demás reinos sí les habían hecho, por lo que el viaje se hizo algo largo. Caminaban hacia el norte, pero este viaje tomó más tiempo que los demás, pues tuvieron que parar a descansar más veces y fue un día más de viaje.
Agustín y Facundo todo el viaje estuvieron juntos, llevaban días sin hablar como lo hacían antes, habían estado un poco alejados, no por algún motivo en específico, sino porque habían estado concentrados en otras cosas, Facundo concentrado en Elizabeth e Isaac y Agustín solo pensaba en Lizbeth con Luca, por lo que ese viaje les ayudó para hablar de lo que no habían hablado en días
—¿Cómo que no estás seguro de lo que sientes por mi hermana? —Facundo estaba sorprendido por la revelación que acababa de recibir por parte de Agustín
—No, o sea, la quiero como siempre, pero últimamente solo pienso en ella; quiero tenerla cerca; me gusta mirarla, pero a la vez no estoy seguro de querer estar con ella —Agustín notó la mirada confundida de Facundo— me refiero a estar con ella como, ya sabes, así… —Agustín no sabía qué palabras usar.
—¿Así como? ¿Cómo esperas que sepa? —Facundo jamás pensó tener este tipo de conversación con Agustín, no sobre su hermana
—Así como —Agustín seguía haciendo señas, pero al notar que Facundo seguía sin entender, tuvo que decir finalmente—Así como pareja, no estoy seguro de querer estar con ella de pareja
—¿Quieres que mi hermana sea tu novia? —Facundo casi gritó de lo sorprendido
—Shhh baja la puta voz, Facundo, ya te dije que no sé, solo me gusta tenerla cerca, pero eso no significa que quiera algo con ella
—Ni sé qué quieres que te diga —Facundo aún intentaba entender en qué momento había pasado esto—; no me molesta que sientas algo por ella, pero es claro que no quiero que le rompas el corazón a Lizbeth; es mi hermana.
—Lo sé, aún intento descifrar lo que siento por ella —Agustín tomó aire— por ahora intento no perderla.
—Pues si no sabes lo que sientes por Liz, tal vez no deberías darle ilusiones; digo, no se lo merece. Además… —Facundo intentaba encontrar las palabras correctas
—Además, ¿qué?
—Estoy seguro de que Cruz sí lo está; lo sé porque he notado cómo es con Liz, y si tú no puedes darle lo que ella se merece, tal vez él sí —Facundo notó cómo Agustín tensaba la mandíbula—. Cruz nunca ha disimulado sus sentimientos; tú ni siquiera has podido descifrar los tuyos. Eres mi mejor amigo, pero quiero lo mejor para mi hermana.
—¿Y no crees que yo pueda ser lo mejor? —Agustín sentía como hervía por dentro
—No, mientras no sepas qué es lo que quieres —Facundo fue sincero; no se iba a andar con rodeos, no cuando se trataba del corazón de su hermana.
Agustín no dijo nada, guardó silencio, era lo mejor que podía hacer porque estaba a punto de estallar al saber que hasta su mejor amigo prefería que Lizbeth estuviera con Luca y no con él, que iba a saber Luca sobre amar a Lizbeth, como tratarla, Luca no la conocía como él, no habían crecido juntos como si lo habían hecho ellos, si alguien debía estar con Lizbeth era él y no Luca, por más que no supiera si quería estarlo o no, estaba seguro de que no quería verla con él.