A la mañana siguiente se encontraron a las 10 a.m. en punto en la biblioteca, como habían acordado la noche anterior. Luca había llegado primero, seguido por Lizbeth e Ivanna, y luego por Agustín y Facundo; finalmente, llegaron Hugo y Alicia juntos. Luca estaba emocionado, tan emocionado que todos lo notaban; tenía la sonrisa de oreja a oreja y quería empezar la búsqueda ahí mismo.
—Bien, estamos todos; no tendremos que esperar a nadie. —Se burló Hugo mientras miraba a Ivanna.
—No me jodas, no vas a empezar desde ya —gruñó Ivanna
—Agus y Facu, busquen en el primer piso —dictó Luca, interrumpiendo a Ivanna y Hugo— Ali, Ivy y Torres, ustedes busquen en el segundo y Liz y yo buscaremos en el tercer piso —prosiguió— recuerden que puede ser cualquier cosa, pero estoy seguro de que cuando lo encontremos sentiremos que es lo que estamos buscando
—Bien, no se diga más y empecemos —exclamó Facundo mientras entraba a la biblioteca.
Todos siguieron a Facundo y se dirigieron a los respectivos pisos que les había dicho Luca, buscaron en las repisas, dentro de los libros, por las mesas, en los objetos que se encontraban en la biblioteca, en todo lado que fuera posible mirar o hasta tocar
—¿No creen que esto es algo ridículo? —reprochó Alicia— buscar algo así, sin sentido, cuando podría estar estudiando o haciendo cualquier otra cosa mejor
—Creo que es algo raro, o sea, estamos hablando de magia, ¿no? —admitió Ivanna— no creo en ella, pero esto lo hacemos porque Cruz es nuestro amigo, si realmente le importa tanto esto, no nos cuesta nada ponerle un tris de interés
—Lo sé, pero me siento como una estúpida buscando lo que sea con lo que tenga conexión — refunfuñó Alicia—. ¿Con qué se supone que debo sentir conexión?
—Se supone que cuando lo veas, lo sabrás; ten paciencia y sigan buscando, que me dejaron buscando solo —exigió Hugo
Entonces Alicia se quedó callada y siguió buscando, aunque no le gustaba la idea de estar a la deriva; reconocía que Ivanna tenía razón: Luca era su amigo y, por más estúpida que sonara su idea, lo iba a apoyar, pues eso hacen los amigos.
***
Buscaron durante dos horas, hasta que dieron las 12 p.m., y no encontraron nada particularmente relevante. En todos los pisos veían lo mismo: libros en repisas, mesas con estudiantes, profesores dando tutorías, computadores viejos, y aunque había varios objetos de historia, como globos terráqueos, no había nada en particular que los hiciera sentir algo.
—Creo que lo que sea que estemos buscando no está acá — añadió Lizbeth, mientras miraba a Luca con lástima.
—También pienso lo mismo —agregó Luca, con decepción; realmente tenía fe en que estuviera en la biblioteca.
—Aún tenemos tres lugares que nos faltan por buscar de los que dijiste que, de pronto, podían estar —continuó Lizbeth, que había notado la tristeza de Luca. —Vamos a reunirnos con el resto de los chicos y vamos a comer algo; me muero de hambre — imploró Lizbeth, con lo que Luca solo aceptó y se dirigieron al primer piso.
Al llegar al primer piso, Luca y Lizbeth se dieron cuenta de que el resto ya los esperaba.
—Hasta que por fin llegan, llevamos media hora esperándolos —soltó Agustín—; no encontramos nada. ¿Ustedes encontraron algo?
—Nosotros tampoco encontramos nada en especial, solo lo mismo que ha estado acá siempre —dijo Hugo mientras miraba a Luca con expectativa
—No hay nada acá; ninguno encontró nada —gruñó Luca; se sentía desesperado. Y algo triste pues había puesto sus esperanzas en que encontraría rápido el objeto
—No te preocupes, como te dije, aún faltan tres lugares por buscar —aseguró Lizbeth; esperaba darle un poco de esperanza a Luca.
Se dirigieron a los comedores; buscar les había abierto el apetito, mientras se preparaban para pedir, Facundo agarró a Lizbeth y la alejó del grupo
—¿Por qué le das esperanzas a Cruz? —Le susurró Facundo. —¿Sabes que nunca encontraremos nada, cierto? No está bien que intentes darle esperanza con algo que no pasará
—Primero, suéltame —gruñó Lizbeth mientras se zafaba de la mano de Facundo—. Segundo, no está mal que tenga esperanzas en lo que él realmente cree que es cierto.
—No me digas que tú también crees en esa tontería
Lizbeth sabía que era una tontería, pero ella sentía que había algo de verdad en lo que estaba pasando, por más que su lado razonable le dijera que era estúpido lo que estaba planteando Luca, tenía una corazonada al respecto
—No sé qué creer y qué no —confesó Lizbeth, algo confundida—, solo sé que si él quiere buscar en los lugares que nos dijo, no nos cuesta nada hacerlo.
—Sí, cuesta; es el último año de nosotros cuatro y no quiero desperdiciarlo con cosas de niños —refutó Facundo, le daba impaciencia que Lizbeth quisiera seguir con ese cuento ridículo de la magia, ella no era supersticiosa ni nada por el estilo y ahora se estaban envolviendo en creencias de niños a sus veintitantos, era insensato
—No vas a desperdiciarlo por dedicarle una semana a un tema que es importante para tu amigo —objetó Lizbeth— deja de ser egoísta
—Bien, pero será tu culpa si… —Y fueron interrumpidos por Alicia antes de continuar discutiendo
—¿Está todo bien acá? —Los sorprendió Alicia
—Dime, ¿tú también crees en lo que dice Luca? —Le preguntó Facundo, en su afán de que le diera la razón de que todo era insensato.
—Obvio no —asintió Alicia—, pero Ivy ya me dio una reflexión sobre apoyar a nuestros amigos y bla, bla, bla, así que lo apoyaré.
—¡Ves! —exclamó Lizbeth, mirándolo decepcionada— eso es lo que hacen los amigos, apoyarse —antes de poder darle un sermón a su hermano por lo mal amigo que estaba siendo, de nuevo, fueron interrumpidos
—¡Oigan! Ya es nuestro turno de pedir; vengan ya —les gritó Hugo desde lejos.
Así que se dirigieron a ordenar sus almuerzos y luego a las mesas para almorzar, no hablaron mucho, pues el ambiente se encontraba tenso, por un lado a Facundo y Alicia no les agradaba estar buscando objetos mágicos, por otro lado, Lizbeth, Ivanna y Hugo creían que debían apoyar a Luca, por más loca que sonara su idea, estaban convencidos que si era algo importante para su amigo, debían estar ahí para él, a Agustín toda la situación le daba igual, no creía ni una palabra de lo que estaba diciendo Luca pero no le molestaba estar buscando objetos, le agradaba pasar tiempo con sus amigos, así que solo lo veía como un rato más que compartían e ignoraba si los demás lo creían o no, finalmente Luca, se sentía ansioso, ni siquiera le prestaba atención a lo que estuvieran pensando el resto, solo le daba vueltas en la cabeza donde se podría encontrar lo que sea que estuviera buscando, era lo que realmente le importaba, mientras sus amigos aun lo acompañaran, por supuesto, de resto les daba igual si le creían o no, pues seguía convencido de que tenían que encontrarlo juntos o no lo encontraría jamás.