Sangre Prohibida

CAPITULO 13 LYSSARA

El Árbol Corazón nunca se equivocaba.

Podía permanecer en silencio durante años, incluso décadas, pero cuando algo alteraba la magia de Aérlara, sus raíces eran las primeras en sentirlo.

Aquella tarde, las había sentido temblar.

Me encontraba en el Santuario cuando ocurrió.

Al principio fue apenas una vibración bajo mis pies.

Tan débil que pensé que la había imaginado.

Después llegó una segunda.

Las pequeñas luces que flotaban entre las ramas del Árbol Corazón comenzaron a apagarse una tras otra.

Me puse de pie.

—¿Qué está pasando?

Me acerqué lentamente.

Había crecido junto a él.

Conocía el sonido de sus ramas cuando estaba tranquilo, la forma en que sus hojas reaccionaban ante nuestra magia e incluso los pequeños cambios de luz que anunciaban la llegada de una nueva estación.

Pero jamás lo había visto así.

Las hojas temblaban.

No por el viento.

Por miedo.

Extendí una mano.

En cuanto mis dedos tocaron la corteza, una descarga atravesó mi cuerpo.

Retrocedí.

—¿Qué...?

Entonces lo sentí.

Algo estaba perturbando la magia de Aérlara.

Abrí mis alas y abandoné el santuario.

Seguí aquella sensación atravesando el bosque.

Cuanto más avanzaba, más intensa se hacía.

aquella sensación me llevó hasta una zona apartada del bosque, cerca de uno de los antiguos límites de Aérlara.

Aterricé.

No había nada.

Solo árboles.

Silencio.

Y aquella sensación.

Di unos pasos.

Entonces el aire frente a mí se deformó.

Me detuve.

Una pequeña línea de luz apareció entre los árboles.

Mi corazón comenzó a latir con fuerza.

Sabía lo que estaba viendo.

O al menos creía saberlo.

El Velo.

Había estudiado sobre él desde pequeña.

Todos lo hacíamos.

La barrera que separaba nuestro mundo del mundo de los humanos.

Una frontera cerrada hacía siglos.

Una frontera que nadie debía atravesar.

Pero aquello no podía ser el Velo.

Porque el Velo estaba cerrado.

La línea creció.

Retrocedí.

—No...

La abertura se extendió como una herida en el aire.

La magia a mi alrededor se volvió inestable.

Mis alas se abrieron por instinto.

Debía regresar.

Avisar a los demás.

Pero antes de poder moverme sentí un tirón.

Fuerte.

Invisible.

Mis pies se deslizaron sobre la tierra.

Clavé las manos en una raíz.

—¡No!

La fuerza aumentó.

Intenté utilizar mi magia.

No funcionó.

Era como si la abertura estuviera absorbiendo todo lo que encontraba a su alrededor.

La raíz comenzó a romperse entre mis dedos.

Batí las alas intentando alejarme.

Inútil.

Algo me estaba arrastrando.

Entonces sentí otra presencia.

No estaba sola.

Durante apenas un instante percibí una energía diferente al otro lado de aquella abertura.

Fría.

Oscura.

La reconocí.

Nocthar.

Mis ojos se abrieron.

Un vampiro.

No tuve tiempo de pensar.

La raíz se partió.

Y el mundo desapareció.

No sé cuánto duró.

Sentía mi cuerpo

siendo arrastrado entre corrientes de magia que parecían querer partirme en dos.



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En el texto hay: elfos, hombre lobo, adas

Editado: 16.10.2026

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