The King of Kingdoms: Los Cimientos de la Ceniza

Capítulo XI: La Traición

La investigación sobre la filtración de seguridad que había permitido tanto el acceso no autorizado a las notas privadas de Orwenna como el intento de robo en el depósito de registros genealógicos continuó durante los días siguientes a la votación senatorial, con Doren coordinando cuidadosamente cada pista disponible junto a los guardias de mayor confianza del castillo, hasta que finalmente, apenas tres días después del encuentro nocturno de Kael con Francesca, aquella investigación produjo un resultado que ninguno de los protagonistas de aquella historia había anticipado completamente.

Doren había trabajado sin descanso, cruzando listas de personal con registros financieros, comparando patrones de movimiento con horarios de guardia, rastreando cada hilo suelto con la minuciosidad obsesiva de un archivero que comprende que la verdad, por incómoda que resulte, siempre termina por emerger de entre los documentos si uno sabe exactamente dónde buscar. Fue durante una de aquellas sesiones de trabajo solitario, con las velas consumiéndose lentamente y los ojos ardiendo por la falta de sueño, cuando encontró finalmente la conexión que había estado persiguiendo durante semanas: una cuenta bancaria en el Distrito Mago, registrada bajo un nombre que no existía en ningún censo oficial, cuyos pagos coincidían, con una precisión inquietante, con los mismos patrones de transferencia que los Guardianes de la Sangre Pura empleaban para financiar sus operaciones.

—Majestad, necesito hablar con usted a solas —dijo Doren, presentándose ante Airoon con una expresión que combinaba una gravedad considerable y algo parecido a una traición personal profunda que evidentemente le costaba procesar completamente—. He identificado, con una certeza considerable, la identidad del traidor dentro de nuestro propio círculo.

Airoon sintió que la tensión en su propio pecho se intensificaba considerablemente ante aquella noticia, despidiendo a los pocos sirvientes presentes en su despacho privado antes de indicarle a Doren que procediera con su relato completo. El rey se sentó pesadamente en su asiento, con las manos entrelazadas sobre el escritorio, y Kael, que había permanecido en la sala a petición explícita de Doren, percibió en la postura del monarca una tensión que no le había visto desde los momentos más oscuros de la Noche del Acero.

—¿Quién es, Doren?

—El capitán Ferrian, Majestad. Comandante de la guardia personal de su propio hijo, el príncipe Dorian.

Aquella revelación generó en Airoon una expresión de incredulidad considerable, procesando la magnitud de aquella traición con una dificultad evidente. Kael notó cómo el rostro del rey palidecía, cómo sus dedos se aferraban al borde del escritorio con una fuerza que blanqueaba los nudillos, y comprendió que aquella noticia representaba un golpe particularmente doloroso: no se trataba de un guardia cualquiera, sino de alguien que había estado al servicio de la familia real durante años, alguien en quien Airoon había depositado una confianza construida a lo largo de más de una década de servicio aparentemente leal.

—Ferrian ha servido a esta familia durante más de quince años, Doren. Fue él quien protegió a Dorian durante la epidemia que asoló el Distrito Humano hace una década. ¿Cómo puedes estar seguro de que él representa la fuente de esta filtración?

—Descubrí, mediante la investigación financiera que hemos coordinado durante días recientes, pagos considerables realizados hacia una cuenta que Ferrian mantiene bajo un nombre falso en el Distrito Mago, pagos cuya procedencia, tras una investigación cuidadosa, hemos logrado rastrear directamente hasta la misma red financiera que emplean los Guardianes de la Sangre Pura para sus propias operaciones. —Doren presentó, con una precisión metódica evidente pese a la magnitud emocional de aquella revelación, los documentos que había reunido como evidencia—. Además, Majestad, Ferrian poseía acceso directo tanto a las rutinas de guardia del ala privada real como a información considerable sobre las actividades de Orwenna, dado que su propia posición le permite moverse con libertad considerable por prácticamente cualquier sección del castillo sin levantar sospechas.

—¿Por qué? —preguntó Airoon, con una voz que apenas lograba disimular su propia conmoción ante la magnitud de aquella traición personal—. ¿Qué podría haber motivado a alguien con quince años de servicio leal a traicionar a esta familia de forma tan profunda?

—Todavía no lo sé con certeza completa, Majestad, aunque sospecho que la respuesta podría relacionarse con circunstancias familiares personales que Ferrian ha mantenido cuidadosamente privadas. —Doren consideró sus siguientes palabras con un cuidado evidente—. Descubrí que su propia hija, casada hace apenas dos años con un hombre Elemen del Distrito Original, enfrenta actualmente considerables dificultades legales relacionadas precisamente con la Ley de Prohibición de Mezcla entre Razas, dificultades que amenazan con separar permanentemente a la pareja y potencialmente incluso privar a Ferrian de cualquier contacto futuro con sus propios nietos.

Airoon procesó aquella información con una comprensión creciente, reconociendo, con una tristeza considerable, la posibilidad de que los propios Guardianes de la Sangre Pura hubieran identificado y explotado deliberadamente aquella vulnerabilidad personal, ofreciendo, probablemente, algún tipo de resolución favorable para la situación legal de la hija de Ferrian a cambio de su cooperación en obtener información sensible del propio castillo. La ironía resultaba devastadora: las mismas leyes raciales que los Guardianes defendían con tanto fervor se habían convertido, en manos de aquella organización, en una herramienta de chantaje para corromper a un servidor leal.

—Necesitamos confrontarlo inmediatamente, antes de que tenga oportunidad de causar daño adicional —decidió el rey, con una determinación evidente pese a la considerable tristeza personal que aquella traición representaba—. Pero Doren, quiero proceder con la máxima discreción posible. Si Ferrian ha estado proporcionando información a los Guardianes, es posible que posea también conocimiento sobre planes futuros que todavía no hemos logrado anticipar completamente.




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