The King of Kingdoms: Los Cimientos de la Ceniza

Capítulo XIII: La Caída de la Princesa

La investigación posterior a los disturbios coordinados reveló, durante los días siguientes, una complejidad considerablemente mayor de lo que Airoon había anticipado inicialmente, con Doren y su red de contactos leales dentro del propio Senado descubriendo, pieza por pieza, evidencia que sugería una conexión considerablemente más profunda entre la crisis reciente y la propia red de influencia que Francesca había cultivado durante meses de negociación política cuidadosa. Los días posteriores al ataque transcurrieron en un clima de tensión constante, con guardias interrogando a decenas de prisioneros capturados durante los disturbios, mensajeros trayendo informes fragmentarios desde cada distrito, y el despacho real transformado, una vez más, en un centro de operaciones donde cada nuevo dato se examinaba con una atención que bordeaba la obsesión.

—Majestad, necesito compartir algo considerablemente delicado —dijo Doren, presentándose ante Airoon apenas cuatro días después de que el castillo hubiera repelido exitosamente el ataque directo de los Guardianes—. Durante la investigación sobre las fuentes financieras de los disturbios, descubrimos que al menos tres de los agitadores capturados en el Distrito Imperial recibieron pagos considerables provenientes de una cuenta vinculada indirectamente al senador Voss.

Airoon sintió que la tensión en su propio pecho se intensificaba considerablemente ante aquella mención, recordando de inmediato la evidencia previa sobre las deudas comerciales del senador y la reunión privada que había mantenido con su propia hermana semanas atrás. La pieza encajaba con una precisión que resultaba casi obscena, y el rey comprendió, con una claridad amarga, que los hilos que conectaban a Francesca con la crisis actual eran considerablemente más numerosos y más firmes de lo que había esperado descubrir.

—¿Estás sugiriendo que Francesca está directamente involucrada en financiar estos disturbios?

—No poseo evidencia de que ella misma haya ordenado directamente estos ataques, Majestad. Pero la conexión financiera resulta considerablemente sugerente, especialmente considerando que Voss fue precisamente el senador que Francesca presionó, mediante métodos que sospechamos cercanos al chantaje, para asegurar su apoyo a la propuesta del Consejo de Seguridad Real. —Doren consideró sus siguientes palabras con un cuidado evidente—. Existe una posibilidad considerable de que Francesca, sin necesariamente coordinar directamente con los Guardianes, haya permitido, o incluso alentado sutilmente, cierto nivel de inestabilidad política, calculando que esa misma inestabilidad fortalecería considerablemente su propio argumento sobre la necesidad urgente de autoridad centralizada.

Airoon procesó aquella posibilidad con una tristeza considerable, comprendiendo que la magnitud de la ambición de su propia hermana podría haber alcanzado un punto donde estaba dispuesta a tolerar, o incluso facilitar indirectamente, un nivel de sufrimiento considerable entre los ciudadanos de Draxcan con el propósito de avanzar su propia posición política. La idea le resultaba tan dolorosa que tuvo que apartar la mirada de Doren por un momento, contemplando la ciudad que se extendía bajo su ventana con una mezcla de furia y desolación que no lograba reconciliar.

—Necesitamos investigar esto con la máxima rigurosidad posible, Doren, pero también con extrema cautela. Una acusación de esta magnitud contra mi propia hermana, si resulta insuficientemente probada, podría generar una crisis política todavía más profunda de la que ya enfrentamos. —Airoon consideró el problema con una gravedad evidente—. Pero si la evidencia confirma su participación, sin importar cuán indirecta haya sido, no puedo permitir que continúe ejerciendo la influencia considerable que actualmente posee dentro de la estructura política de este reino.

La investigación adicional, coordinada durante los siguientes tres días con una discreción considerable, produjo evidencia cada vez más incriminatoria: comunicaciones interceptadas entre Ariel, actuando evidentemente como intermediaria de su propia amiga, y contactos dentro de la red financiera de Voss; testimonios de sirvientes que habían presenciado reuniones adicionales entre Francesca y figuras cuya conexión con los Guardianes, aunque no completamente confirmada, resultaba considerablemente sospechosa; y finalmente, el descubrimiento más condenatorio de todos: un mensaje parcialmente descifrado, encontrado entre las pertenencias de uno de los agitadores capturados, que hacía referencia directa a instrucciones recibidas de «la dama de las rosas negras», un apodo que Doren reconoció inmediatamente como una referencia velada al propio salón privado de Francesca dentro del castillo.

—Esto es considerablemente más grave de lo que había anticipado —dijo Airoon, examinando aquella evidencia con una expresión que combinaba una determinación creciente y un dolor personal evidente ante la magnitud de la traición que aquella evidencia sugería—. Necesito confrontarla directamente, Doren. Ya no podemos permitirnos continuar investigando en silencio mientras ella permanece libre de continuar ejerciendo cualquier influencia adicional sobre la crisis actual.

La confrontación se organizó para aquella misma tarde, con Airoon convocando a Francesca hacia su propio despacho privado bajo el pretexto de discutir la situación general de seguridad tras los disturbios recientes, aunque la expresión considerablemente tensa del rey sugería, incluso antes de que la conversación comenzara formalmente, que aquella reunión trascendería considerablemente cualquier discusión rutinaria. Kael, informado por Doren sobre la naturaleza real de aquella convocatoria, permaneció en una sala adyacente junto a Lyssara y el propio Doren, observando a través de una puerta entreabierta con una mezcla de aprensión y una curiosidad que no lograba suprimir por completo.

—Francesca, necesito que me expliques tu conexión con los pagos recientes realizados hacia agitadores capturados durante los disturbios en el Distrito Imperial —dijo Airoon, sin preámbulos innecesarios, una vez que ambos se encontraron a solas en su despacho privado.




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