Maia.
Como si fuera arte de magia, se desfiló el nuevo foco de mis pesadillas delante mío, pasando justo delante mio con su pareja actual, él no me vio en ese instante, pero se que noto mi mirada, quise apartarla pero fui atrapada por las preguntas en cuanto los vi pasar.
¿Por qué me niega el divorcio cuando la tiene a ella?
Ella se veía bastante agradable a simple vista, pero no quiero enfrentar la decepción al intentar cruzar unas palabras con ella, además no tiene sentido hacerlo, por más que se que probablemente en la versión que ella tenga de mí yo debo ser la esposa que abandonó a su marido sin motivo porque yo hasta el día de hoy no le he dejado claro los motivos del porque me fui.
Se sientan justo a un lado nuestro y ya es inevitable no cruzar nuestras miradas.
—Buenas noches. —saluda él.
Asiento antes de responder.
—Buenas noches. — intentó restarle importancia y centrarme en mi cena, pero escucho mi nombre ser pronunciado por Vega.
—Es mi esposa Maia. —menciona mientras yo solo miraba a Massimo y apretaba ligeramente mis labios.
Espero y haya sido la última vez que lo haya escuchado llamarme así.
—¿Es la mujer que te dejo cariño? —le pregunta la chica mientras acariciaba su mejilla.
Le sonrìo de lado a Massimo y este solo me devuelve la sonrisa.
—Puedes preguntarle a ella, la tienes justo a tú lado. —le responde el descarado. —incluso puedes preguntarle cualquier cosa de mí, ella me conoce a la perfección.
Ellos se giraron para verme y la valentía del alcohol comenzó a producir efectos.
—Creo que he tenido una ligera pérdida de memoria, porque no recuerdo ni el nombre de tu madre. —le menciono. —Creo que me contagiaste de desinterés, qué pena. —me burlo.
—Suficientes tragos princesa. —dice Massimo alejando la copa de mis manos.
Massimo se dirige a la radiante pareja.
—¿Cuál es la necesidad de querer hacer un espectáculo? Deberías tener un poco más de respeto por ellas y por tí mismo, nadie busca pelear por tí, te recuerdo que ella hoy te ha pedido el divorcio luego de asumir como directora general en la que siempre has llamado tu empresa y tú le has negado el divorcio, ella no quiere nada contigo.
La cara de Vega de pronto comenzo a tomar un tono de color rojo, mientras yo intento aferrarme al brazo de Massimo porque sabia exactamente que era lo que seguia en cuanto Thiago se pusiera de pie.
—Vámonos. —le murmuro a Massimo poniéndome de pie a su lado.
él rebusca en su bolsillo saca dinero y lo deja sobre la mesa.
—Vega, ella no está sola, no volverá a ser tú muñeca de mostrador. —dice tomando mi mano para marcharnos, pero no doy más de dos pasos cuando estoy sujetada del brazo.
—Eres mi esposa, no puedes marcharte con él.
Solo tuve el impulso de empujarlo y protegerme en la espalda de Massimo, porque el tono de voz con el que escuche esas últimas palabras solo me recordaron a la versión de los viernes de noche de Thiago Vega, cuando llegaba prácticamente arrastrándose a la casa, me abrazaba aferrándose a mí y su peso recaía sobre mí, cuantas veces intentaba besarme y yo lo apartaba porque el alcohol lo volvía una persona totalmente diferente a la que yo solía conocer, intentaba tocarme pero yo solo lo llevaba a rastras a la ducha y luego a dormir, esas noches siempre me quedaba cuidando sus sueños, incluso aprovechaba esas noches para llorar en silencio, era una forma de desahogo de la frustración que me causaba los viernes de tragos, incluso cuando eran en casa eran días duros para mí, me llevaba a replantearme algunas cosas.
Me apresure a empujar conmigo a Massimo mirándolo llena de odio a Vega.
Verlo así solo me recuerda a esa versión de mí que lo lloraba, lo anhelaba y deseaba sus caricias, me hacía sentir tan frágil como las hojas de otoño, deseaba que me besara, que me tocará y me hiciera olvidar que el mundo existe mientras él a mis espaldas se quejaba de que yo lo aburría y quien sabe que mas se atrevía a hacer.
Hoy soy capaz de ponerme delante de él y mantener la firmeza en mi voz, utilizando mis recuerdos de propositos.
—No me importa cuantas veces quieras recordar que eres mi esposo, para los hechos eres un hombre libre y yo una mujer libre desde el día en que decidí irme, solo nos queda un papel pero eso pronto tendrá un fin, deja de querer pertenecer a una vida donde ya no estas involucrado, espero lo entiendas pronto, porque solo por respeto te he dado la posibilidad de arreglarlo entre nosotros.
—No puedes terminar con nuestro matrimonio, nosotros éramos felices antes que te marcharas. —dice intentando tocar una de mis manos y lo veo con su mirada detenida. —¿Desde cuándo no tienes tu alianza?
Llevo mi vista a su mano solo para encontrar la suya puesta.
—¿Qué sentido tiene tener una alianza cuando no existe un matrimonio?
Esa pregunta parece golpearlo, porque queda paralizado mientras yo me marcho con Massimo, bajo la atenta mirada de las pocas personas que se encontraban en el restaurante.
Es triste recordar ese amor que me cegó tanto que solo hoy puedo ver lo que otros intentaban hacerme ver.
—No deberías haber hablado con él. —regaño a Massimo.
—Tú tampoco, le dimos entretenimiento gratis. —me burlo.
—¿Lo sigues amando? —me pregunta, tanto tiempo acompañándome y hasta el día no se había animado a preguntar.
—No. —respondo sin profundizar. —Supe que no lo amaba cuando me anime a borrar el tatuaje, lo borre de mi corazón como lo estoy borrando de mi piel.
—¿Y a mi me quieres? —la pregunta queda en el aire por un instante.
—Debes ganarte la respuesta. —le respondo sonriendole.
Con Massimo puedo ser esa persona que siempre espere ser, la mujer inalcanzable y con el propósito correcto, mientras que con Thiago solo existía siendo la esposa perfecta.
SORPRESAAA!!! el día de hoy me salte un día sin actualización para premiarlos por los buenos que estan siendo con este queridisimo libro. Nos vemos en comentarios.!!
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Editado: 19.09.2026