A Rincón del Cololó en Tándem

El viaje en tándem

Los saltos en el camino y una lección de vida

Salir de Mercedes fue una fiesta, pero la verdadera prueba empezó cuando se terminó el asfalto. Para llegar a Rincón del Cololó tuvimos que recorrer kilómetros y kilómetros de puros caminos de balasto, tierra y piedras sueltas.

Ir en una bicicleta común por ahí ya es difícil, pero viajar en el asiento trasero de un tándem rígido, yendo a los saltos durante varias horas, resultó ser una verdadera tortura para el cuerpo. ¡No se imaginan lo mucho que me dolorid que estaba durante todo ese viaje! Cada pozo y cada piedra se sentían directo en la espalda y aún más abajo. Como diría el presentador de Les Luthiers, ¡sobre todo. más abajo!

Mirando hacia atrás, me doy cuenta de que lo que hoy nos molesta, nos hará reír mucho mañana. Aquel dolor fue el precio de una aventura increíble. Además, pensándolo bien, ¡tuvimos una suerte tremenda! Con tanta piedra afilada en el camino y con todo el peso que llevábamos encima, fue un auténtico milagro que no se nos pinchara una rueda en el medio de la nada.

Aquel viaje a los saltos nos dejó marcados. Pero claro, en medio de la ruta y con el cuerpo dolorido, la gran pregunta que nos hacíamos a cada pedalada era si el tándem aguantaría el traqueteo... y si lograríamos llegar enteros a la casa de los parientes de Mario.




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