Aproximación fatal

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Finalmente, ante aquel hostigamiento, decidí mudarme a una casa más modesta, en un suburbio de esta misma ciudad pero donde a nadie se le ocurra buscarme. Durante algunas semanas me distraje contemplando las diferentes formas de vida que surgían de ese líquido. Una especie de ciempiés muy oscuro estuvo dando vueltas dentro de aquel recipiente durante días. Una cosa muy horrible, y a la vez interesante, que demostraba, creo, que se estaba formando un mundo bastante particular dentro de ese tubo de ensayo, o que al menos existía una tendencia a que eso suceda. También había un objeto que se asemejaba a una hoja de árbol que flotaba en ese inquieto lodazal, y que el ciempiés levantaba a veces con la cabeza, como si jugara con él o tratara de llevarlo a otro lugar.

Lo preocupante era que, con el paso del tiempo, ese gusano se iba volviendo más grande, y también más negro, y a veces parecía que ya había adquirido la fuerza necesaria para romper el recipiente que lo contenía, lo cual, finalmente, ocurrió una noche en la yo estaba durmiendo. El estallido del vidrio me despertó, y cuando fui hacia ese lugar de la casa me encontré frente a un charco turbio y viscoso que parecía estar respirando.

El gusano se había ido, pero pululaban todavía algunas formas de vida que empezaban a arrastrarse en diferentes direcciones, sobre un territorio que sin dudas les resultaba extraño pero que también podrían conquistar si se lo propusiesen.

Pensé en la capacidad mimética de ese líquido, y en la posibilidad de que acabe entremezclado con los materiales de nuestro propio planeta de tal manera que resulte imposible discernirlo, y qué tan grave podría ser esto. Evidentemente, algunas cosas iban a cambiar en la Tierra. Por ejemplo, 6 meses después de este incidente, escapó del zoológico de la ciudad uno de los tigres blancos, y fue embestido por un camión en la ruta. Cuando revisaron el cadáver del animal descubrieron que prácticamente no tenía ningún órgano interno y que por lo tanto no era posible explicarse cómo había logrado vivir antes del accidente. Pero éste sería sólo el primero de una serie de casos muy similares, todos debidos a la presencia de ese fragmento de planeta desconocido que ya no dejaría de extenderse y de intentar parecerse al nuestro, hasta poblarlo masivamente, abarcarlo y, finalmente, de alguna manera, también someterlo a su frenético y triste afán de similitud.




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