El timbre de la vieja puerta de madera de la editorial sonó con una estridencia inusual una mañana de llovizna. Santiago salió del despacho con las mangas abotonadas a medias y el rostro cansado, encontrándose de frente con Valeria, quien lucía un impecable traje gris y una expresión de triunfo calculada. Antes de que él pudiera articular palabra, ella exigió revisar los libros contables y conocer los avances del autor fantasma, increpándolo por su resistencia absurda al progreso corporativo. El aire en la pequeña sala de espera se volvió denso; las miradas de ambos se cruzaron cargadas de una tensión que iba mucho más allá de una simple transacción comercial, rozando una extraña fascinación mutua.
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superacion, algo de drama, resolucion de conflictos familiares
Editado: 02.10.2026