El Secreto De Las Paginas Perdidas

CAPITULO 9

El timbre de la vieja puerta de madera de la editorial sonó con una estridencia inusual una mañana de llovizna. Santiago salió del despacho con las mangas abotonadas a medias y el rostro cansado, encontrándose de frente con Valeria, quien lucía un impecable traje gris y una expresión de triunfo calculada. Antes de que él pudiera articular palabra, ella exigió revisar los libros contables y conocer los avances del autor fantasma, increpándolo por su resistencia absurda al progreso corporativo. El aire en la pequeña sala de espera se volvió denso; las miradas de ambos se cruzaron cargadas de una tensión que iba mucho más allá de una simple transacción comercial, rozando una extraña fascinación mutua.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.