El fin de semana llegó acompañado de una neblina espesa que cubría los caminos hacia la supuesta cabaña del autor fantasma. Santiago conducía un viejo automóvil que amenazaba con desarmarse en cada curva, mientras Valeria iba en el asiento del copiloto, observándolo de reojo con una mezcla de suspicacia y una extraña ternura contenida. Durante el trayecto, las defensas corporativas de Valeria comenzaron a resquebrajarse ante las anécdotas de infancia que Santiago contaba sobre sus abuelos, revelando a un hombre cálido y vulnerable que distaba mucho del empresario tiburón que su padre le había enseñado a despreciar
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superacion, algo de drama, resolucion de conflictos familiares
Editado: 02.10.2026