Para disipar las sospechas crecientes de Valeria sobre la identidad del autor fantasma, Santiago improvisó una mentira desesperada, asegurando que el escritor era un recluso excéntrico que vivía incomunicado en una remota cabaña en la montaña, sin internet ni teléfono, y que él era el único puente de comunicación autorizado. Valeria, lejos de aceptar la excusa, vio la oportunidad perfecta para desenmascarar el fraude de una vez por todas y propuso un viaje de fin de semana para visitar supuestamente al autor, exigiendo cerrar el trato corporativo frente a él. La trampa estaba puesta, y Santiago quedó atrapado en su propia red de mentiras sin saber cómo sostener la farsa
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superacion, algo de drama, resolucion de conflictos familiares
Editado: 02.10.2026