El Secreto De Las Paginas Perdidas

CAPITULO 21-FINAL

El encuentro se produjo al amanecer en la pequeña cafetería situada frente a la editorial de Santiago, el mismo lugar neutral donde Camila, la ex asistente arrepentida, les había tendido una trampa meses atrás. Valeria llegó empapada por una llovizna ligera y con el abrigo arrugado, cargando únicamente una caja de cartón con sus efectos personales y una copia impresa de los correos firmados por el autor fantasma. Santiago la esperaba junto a la ventana, sosteniendo dos tazas de café humeante y una libreta donde ya no había mentiras ni seudónimos, sino la sincera propuesta de una coedición literaria que uniera los catálogos de ambos bandos.

Cuando cruzaron miradas, la tensión corporativa que los había definido se desvaneció en una carcajada cómplice, rompiendo los viejos esquemas de orgullo y miedo al fracaso. No hacía falta fingir identidades ni inventar cabañas remotas en la montaña, porque las cartas nocturnas habían dado paso a una conversación real, directa y sin redes de seguridad. Al salir del local bajo los primeros rayos de sol, con la ciudad despertando a su alrededor, ambos comprendieron que las mejores historias no nacían de la perfección calculada en una junta directiva, sino del caos hermoso de atreverse a escribir el propio destino sin miedo a la página en blanco.




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