A pesar de los tropiezos del simulacro, la noche avanzó entre discusiones literarias y miradas cómplices junto al fuego, donde Valeria admitió en voz baja cuánto valoraba los correos anónimos que recibía cada medianoche, sin saber que su interlocutor estaba sentado a pocos centímetros de ella. Santiago, conmovido por la sinceridad inesperada de su rival, estuvo a punto de confesarle toda la verdad, pero el miedo a perder el último vestigio de la editorial y el respeto que empezaba a ganar en los ojos de ella lo detuvieron en el último segundo, sellando el engaño con un silencio cargado de promesas tácitas
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superacion, algo de drama, resolucion de conflictos familiares
Editado: 02.10.2026