La promesa bajo la luz de la luna

Capitulo 16

Eros me informo que su hermana llegaba como máximo, mañana por la mañana. Por eso mismo no podría atender el asunto por mí misma, pues tenía que cumplir con mi parte del contrato si no de lo contrario mi corazón dejaría de latir.

—¿Cuál sería el procedimiento que tendría que seguir con exactitud, su majestad?

Calloway pregunto con tono indiferente, mientras aun secaba su sudor del cuello y cara con una pequeña toalla.

—Investigar básicamente

—Me disculpo si es muy atrevido de mi parte su majestad. Pero, ¿Eso no armaría revuelo al enviar a un simple concubino?

Khalid no podía creer que Amaris hiciera un acto tan atrevido, aun mas siendo la emperatriz, pues cualquier acción por parte de ella, con llevaría a una reacción tanto como buena o mala de manera masiva. Y en este caso conlleva una reacción para nada buena. Además, había otros métodos mucho más eficaces, por eso mismo no esperaba un acto tan atrevido por parte de ella.

—Es la única manera en que esos religiosos encargados del orfanato pueden bajar la guardia, pues enviándote proyectaría la imagen de una emperatriz indiferente a su pueblo, y solo finge importarle. No me malinterpretes quiero acabar con el problema de raíz.

Khalid pensó que su método era un poco extravagante, si se le podría llamar así. Aunque parecía entender un poco el objetivo enviando a él. Aun así, no parecía estar del todo convencido.

—Tranquilo no iras solo, Sir. Rousseau. Irá contigo

A pesar de que su boca no pronuncio ninguna silaba, su rostro decía todo lo que pensaba. Se reflejaba su claro desconcierto al ir con Sir. Rousseau, sin embargo, no hizo ninguna clase de objeción. Simplemente asintió de mala gana.

En cuanto me reuní nuevamente con Eros, le di como orden reunir a ese trio durante la hora de la comida. Así que durante unas horas más seguí con mi agotadora rutina, hasta llega la hora. Cuando di un paso dentro del comedor, pude verlos ya reunidos ahí.

—Saludo a la luna protectora del imperio.

Ellos hicieron reverencia en cuanto mi presencia se hizo notar, estar rodeado de demás gente significa seguir los protocolos al pie de la letra, sin saltarse ni un solo paso. Cuando me senté en el centro de la mesa mandé a todos a los sirvientes que se encontraban rodeándonos, a dejarnos a solas.

—La única razón por la cual los mande a reunir, fue para cumplir su parte dentro del contrato.

Mencione mientras cortaba en trozos finos la carne de cordero, para luego llevármelo a la boca. Los demás ante mi tono calmado, parecían desconcertados. Aun así, no se atrevieron a alzar la voz.

—Exactamente, ¿Qué tipo de encargo?

Onix fue el primero en romper el silencio impasible, parecía ser el único relajado ante la situación. Aun así, los demás seguían atentos ante mi siguiente movimiento.

—Es bueno ver tanto entusiasmo, pero harás papeleo junto a Sir. Avery.

onix se desconcertó al oír lo que haría durante un considerado tiempo, su cara decía que no había firmado un contrato bajo esos términos. Amaris al ver una expresión exigiendo una explicación, soltó un suspiro pesado.

—Lamento decirlo, pero no eres apto para ir, lo único que harás será causar más alboroto del que deberías, en cambio Sir. Rousseau realizara un trabajo más discreto.

—Tengo entendido que me prometió diversión, a cambio de lealtad.

No podía creer que la diversión prometida sea dentro de un escritorio lleno de papeleo. No había hecho tanto alboroto por nada.

—Y así será.

—¿Yo que voy a hacer con exactitud? su majestad.

Caleb pregunto aun desconcertado, pedirle colaboración. Pues de entre todos ahí reunidos era el único que no tenía experiencia en combate, mucho menos en magia, por eso mismo le sorprendió pedirle colaboración en un asunto de estado.

Amaris empezó a contar con detenimiento su plan contra el orfanato. Tanto Onix y Avery no parecían tan contentos en cuanto a su rol a tomar, mas no pudieron refutar nada, por el simple hecho de quien se lo había ordenado era una persona por encima de ellos.

Y durante la noche se llevó a cabo el banquete, esta vez sin ningún problema. Esa fue la primera noche en donde logre dormir sin ningún percance, No obstante, mi mañana no fue tan brillante como esperaba al momento de levantar, pues me entere por Eros que Calloway había partido mucho antes del amanecer. Y lo contradictorio fue que horas después llegara su querida hermanita.

<< Ellos ya se reunirán, en cuanto Calloway termine el encargo. >>

Eros se encargó de llevarla a mi despacho, en cuanto me vio no tardo en hacer una torpe, pero adorable reverencia mostrando su respeto ante mí. Le ordené a Eros dejarnos a solas, en cuanto la vi con detenimiento, poseía una apariencia común; lo único resaltante era que, a pesar de su ropa presentable, era su increíble bajo peso.

Me hinque para lograr estar a su altura, al hablar con ella intente generar un ambiente ameno para ella.

—Tranquile pequeña, dime ¿Tu hermano te hablo sobre mí?

La peque se limitó a asentir con su cabeza, al notar su desconfianza no le hice más preguntas, solo la guie a acostarse en el sillón, ante mi petición mostro desconfianza. Hice el intento de tranquilizarlo y repetirle que todo iba a estar bien, que no le iba a hacer daño.




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