Me siento privilegiado por Dios en esta vida. Y la razón de todo es que conocí a una maravillosa persona. Era la hora de la tarde cuando la vi llegar a mi zona de trabajo, observando lo que había a su alrededor. Yo, con mi imprudencia, le hablé, sin saber que ese día ella despertaría en mí estas ganas de escribir. Hablamos poco ese día, pero nunca pensé que aquello llegaría tan lejos.
Salir con ella a ver el atardecer, pero mi mirada solo está hipnotizada por la hermosura de sus ojos. ¡De veras! Compartimos mucho, a mi parecer, y a través de eso nacieron en mí muchas letras. Ella fue la pieza perfecta para este hombre sin rumbo.
Lo más triste fue que tuvo que regresar a su vida cotidiana, como todo ser humano. Pero ella no fue la única que se fue; mi corazón no la quería dejar ir y se fue con ella. Noto su ausencia y la de mi corazón también.
Ella me inspira a escribir. Merece esto y mucho más. Por ella existe gran parte de mi felicidad.
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el alpinista en busca de una flor, poemas con sentimiento, editado por selene giavoni
Editado: 02.10.2026