Qué difíciles se han vuelto estos tiempos. Pensar en lo que no debemos pensar se ha vuelto un vicio. Me he vuelto alpinista en mi cabeza, intentando subir el risco de una montaña en una noche fría; mi único amigo es la gran soledad, que me habla en mi cabeza y me dice: “Tú no puedes”.
Me pregunto si le presto atención o si solo sigo con mi imaginación. Pero cuando miro hacia lo alto de la montaña veo una hermosa flor, muy deseada, y te digo: no cambié mi paradigma y emprendí una hazaña que en mí duraría para siempre.
Pero a veces me odio por tomar estas decisiones. Antes de buscar en un valle de flores, decido la más riesgosa. No es fácil escalar; el cansancio se me comienza a notar. Ya no soy el mismo. ¿Será que sigo?, me pregunto. Ya tengo hambre, me comienzo a congelar. No sé si tomé una buena decisión. ¿Qué debo hacer? Si de algo estoy seguro, es de que he tomado una buena decisión.
Se me vienen tantos recuerdos desde que era niño y me pregunto: ¿por qué nadie me habló de esto? Recuerdo tener un juguete en mis manos y decir con tantas ganas: “Quiero ser grande”. Ahora es lo contrario: “Cómo deseo ser niño otra vez”.
No sé si llegaré, pero cada vez que veo esa flor me da ánimo de seguir; me entra una felicidad. Pero el viento frío, mi cuerpo cansado, con gran apetito y con unas ganas de solo dormir…
Cómo quisiera no haberla descubierto, pero a la vez me siento afortunado de haberla conocido. Investigando, indagué que de esa especie son pocas las que quedan y es difícil de encontrar. Entonces sí vale la pena escalar, así sea que en el intento pierda la vida. No fue una opción ser alpinista, tampoco fijarme en una flor tan fina. Y si logro obtenerla, la pondré en el centro de mi vida.
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el alpinista en busca de una flor, poemas con sentimiento, editado por selene giavoni
Editado: 02.10.2026