ABRIL
Llevo más de una hora en el hospital y tengo tomada las manos de Mariam junto a las mías. Todavía me cuesta entender que paso y por más que le insisto Mariam no me da una respuesta y solo me dice que promete decirme en su momento. Kael no deja de mirarme y yo solo me concentro en Mariam para no encontrarme en el.
Decido levantarme para beber y me voy a la cafetería donde pido un café con leche y tomo asiento. No tardó mucho tiempo para que Kael aparezca en mi capo de visión y mi pulso se acelere.
-¿Me dirás que paso? - pregunté, tratando de disimular mis nervios.
-Nada importante.- respondió, el muy descarado.
-¿Que haces aquí?.- escupí, un poco enojada y dejando los nervios a un lado
-No eres la única que puede pedirse un café con leche aquí. - Me miró, con seriedad antes de buscar su café y sentarse frente a mi. - el mundo no gira alrededor de tí, Abril.
Tragué saliva y miré mi café. Cuánto lo odiaba.
-Todo fue un accidente, nada grave.
-¿Nada grave? - levanté la mirada - Mariam, no parece tranquila cómo si fuera a tener pesadillas por dos semanas. Tú amigo no deja de hacer llamadas y tú - lo señalé con el dedo - estás herido. Supongo que tampoco me dirás porque carajos tienes cortes en la frente y labio.
-Solo fue....-
-¡Basta! - exclamé - no quiero escuchar más excusas. Sea lo que sea, yo voy a llegar al fondo de todo esto y más te vale que Mariam no esté enredada con ustedes.
Me levanté hecha furia dejando a un Kael con la palabra en la boca. Llegaré al fondo de todo esto cueste lo que me cueste.