The Age of Crowns: Las Voces del Reino

Capítulo VIII: Las Voces del Exterior

La correspondencia diplomática que Paul había estado gestionando durante las últimas semanas alcanzó, apenas tres días después del incidente del espía capturado en el Distrito Mago, un volumen que superaba considerablemente cualquier flujo de comunicación internacional que la embajada de su padre hubiera manejado durante los años anteriores. Sobre el escritorio del embajador Elmer se acumulaban pergaminos sellados con emblemas que Paul había aprendido a reconocer durante meses de estudio diplomático riguroso: el escorpión real de Dacmek, la serpiente oceánica de Salamer, el halcón imperial de Pitra, el fénix de Raikuz, y ahora, para sorpresa considerable de Paul, incluso un sello que representaba a la abeja real de Nomada, un reino cuya correspondencia formal hacia Draxcan había resultado, durante generaciones anteriores, considerablemente escasa. El propio escritorio, un mueble de madera oscura que el embajador había utilizado durante más de dos décadas, parecía considerablemente más pequeño bajo el peso de tantos documentos simultáneos, como si la propia estructura física de la residencia Elmer estuviera comenzando a resentir la magnitud de la atención internacional que Draxcan había comenzado a atraer.

—Nunca había visto tanto interés simultáneo desde tantas direcciones distintas —comentó el embajador Elmer, revisando cuidadosamente cada documento con la experiencia acumulada de décadas de servicio diplomático. Sus manos, manchadas de tinta como las de cualquier erudito que hubiera pasado la vida entre documentos, recorrían cada pergamino con una precisión metódica que Paul había aprendido a admirar durante años de observar a su padre trabajar—. Ni siquiera durante la crisis de Francesca, hace algunos años, recibimos una atención internacional tan considerable.

—Porque aquella crisis, Padre, permanecía dentro de los límites reconocibles de la política tradicional. —Paul organizaba los documentos según su origen, notando patrones considerables en el tipo de preguntas formuladas por cada reino. Había dispuesto los pergaminos en columnas separadas sobre una mesa secundaria, agrupándolos por región geográfica y por tono diplomático, en un intento de identificar las preocupaciones específicas que cada corte estaba formulando—. Lo que ocurrió recientemente trasciende completamente cualquier categoría convencional que estos reinos hayan tenido que gestionar previamente.

El mensaje de Dacmek, cuidadosamente redactado con la formalidad calculada que caracterizaba a la corte de la joven reina Minak, solicitaba información específica sobre «la naturaleza exacta de las estructuras arqueológicas relacionadas con la fundación primigenia de Draxcan», con un énfasis particular en comprender si aquellos descubrimientos poseían «implicaciones relevantes para el equilibrio elemental compartido entre reinos vecinos». La caligrafía, notablemente elegante, sugería la mano de un escriba considerablemente experimentado, aunque Paul sospechaba que la propia reina había supervisado personalmente cada palabra antes de autorizar el envío del documento.

—Minak formula sus preguntas con considerable cautela —observó Paul, releyendo aquel documento con atención—. No exige información directamente, sino que sugiere preocupación por un «equilibrio compartido», una frase que evidentemente busca establecer que Dacmek posee algún interés legítimo en cualquier cosa que afecte el balance elemental general.

—Inteligente, considerando su propia juventud —admitió el embajador Elmer—. Apenas veinticuatro años y ya demuestra un dominio considerable del lenguaje diplomático que muchos senadores experimentados jamás lograrían igualar.

El mensaje de Pitra, en marcado contraste, resultaba considerablemente más directo en su formulación, reflejando la naturaleza pragmática que Paul había llegado a asociar con el gobernante Penchi y su propia sociedad predominantemente compuesta por clases media y baja. El documento, escrito en un papel de calidad considerablemente más modesta que el utilizado por Dacmek, carecía de los ornamentos caligráficos que caracterizaban a las comunicaciones de otras cortes, sustituyéndolos por una claridad funcional que Paul encontró, de algún modo, considerablemente refrescante.

«Draxcan comprenderá que Pitra observa con considerable atención cualquier acontecimiento capaz de alterar las rutas comerciales que sostienen nuestra propia economía. Solicitamos claridad directa sobre si la reciente inestabilidad representa un peligro continuo para las caravanas que atraviesan territorio de Draxcan, o si la situación ha alcanzado ya una resolución estable.»

—Al menos Pitra pregunta lo que realmente le importa, sin rodeos innecesarios —comentó Paul, con cierta apreciación hacia aquella franqueza considerable.

Pero fue el mensaje proveniente de Raikuz el que generó la mayor inquietud considerable en ambos, redactado con un tono que combinaba curiosidad académica y una ambición comercial apenas disimulada bajo capas de cortesía formal. El documento, considerablemente más extenso que los anteriores, incluía anexos técnicos que describían con detalle las capacidades industriales de Raikuz, como si el propio rey Elioz estuviera presentando un catálogo de servicios disponibles a cambio de la información que solicitaba.

«El rey Elioz, considerando la reputación de Raikuz como centro industrial y mágico de considerable sofisticación, propone humildemente que Draxcan considere establecer un intercambio formal de conocimiento técnico relacionado con cualquier descubrimiento reciente sobre manipulación de energía elemental. Raikuz posee recursos considerables dedicados a la investigación aplicada, recursos que podrían beneficiar mutuamente a ambos reinos si se estableciera la colaboración apropiada.»

—Elioz busca conocimiento técnico directamente —dijo Paul, sintiendo una preocupación considerable ante la magnitud de aquella solicitud—. Si Raikuz obtiene información detallada sobre cómo se manipuló la fisiología de Kael, o sobre el funcionamiento exacto de las estructuras selladas bajo Draxcan, considerando su propia capacidad industrial avanzada, podrían intentar replicar o incluso mejorar esos procedimientos de maneras completamente impredecibles.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.