Alma gris

No vuelvas a olvidarlo

Lucian frunció el ceño.

¿Era Wendy?

'Ahora que lo pienso... ¿por qué me desmayé?'

Por mucho que lo intentara, no conseguía recordar con claridad lo que había sucedido después de que su padre aplastara a aquella emplumada bestia demoníaca.

"Lucian, ¿qué pasa?"

La niña lo miró con preocupación. Él llevaba un rato inmóvil, con una expresión oscura en el rostro.

"¿Eh? No... nada"

Lucian negó con la cabeza.

Aunque quisiera despertar, ni siquiera sabía cómo hacerlo.

"Entonces vamos"

La niña tomó de repente su mano y tiró de él hacia la puerta.

Lucian no se resistió. Simplemente caminó a su lado, en silencio.

Cuando abrió la puerta, el mundo cambió en un parpadeo.

Al otro lado había un bosque.

'En serio... odio los bosques'

El bosque estaba sumido en un silencio casi opresivo. Con cada paso que daban, el sonido de sus pisadas resonaba entre los árboles, produciendo un eco extraño, como si no hubiera ningún otro ser vivo en aquel lugar.

A veces, Lucian tenía la impresión de que las sombras de los árboles se movían cuando apartaba la mirada. Y, cada vez que intentaba observar algo con atención, sus detalles se desvanecían, como si alguien hubiera borrado parte de un dibujo.

Incluso el aire tenía un olor peculiar. Le resultaba familiar, cargado de nostalgia, aunque había algo más que no conseguía identificar.

'¿De verdad hay conejos por aquí?'

Lucian no tenía muchas esperanzas. Intentó imaginar un montón de conejos escondidos entre los árboles, pero ni siquiera eso funcionó.

Después de buscar por los alrededores durante un rato, la niña tuvo una idea.

"Me voy a trepar a un árbol. Desde ahí podré ver mejor el lugar, ¡seguro que los encuentro!"

Sin esperar a que Lucian respondiera, corrió hacia un árbol cercano y empezó a trepar.

Sin embargo, se detuvo a mitad de camino.
Parecía haberse dado cuenta de algo. Miró hacia abajo, donde Lucian la observaba, y preguntó con voz temblorosa.

"¿Co-cómo... me bajo?"

"¡Jajajajaja!"

"¡No te rías!"

Lucian empezaba a sospechar que aquella niña era bastante más tonta de lo que parecía, aunque, eso solo la hacía más adorable.

Después de ayudarla a bajar, ambos continuaron buscando.

Pasó cerca de una hora hasta que Lucian finalmente vio algo a lo lejos.

Dos conejos estaban uno encima del otro, ajenos a todo lo que los rodeaba, disfrutando de su momento.

"¿Qué hacen?", preguntó la niña con curiosidad.

"Pues... peleando... ¡claro!"

Lucian se rascó la mejilla.

¿Debería explicárselo?

"¿Por qué pelean?"

La niña parecía fascinada.

"Pues... para ver quién es el más fuerte... ¡obvio!"

Ella lo miró fijamente durante unos segundos. Luego, sus ojos parecieron iluminarse y sonrió.

"¡Entonces, quiero al más fuerte!"

Lucian suspiró.

"Bueno, por ahora puedes conformarte con el perdedor. Los débiles también son fuertes... a su manera"

"¿De verdad?"

La niña parecía poco convencida.

"¡Confía!", Lucian se golpeó el pecho con seguridad.

"Jejeje, bueno, ya que es tu regalo, lo aceptaré"

La niña soltó una risa dulce.

Y, tal como Lucian había previsto, el conejo que estaba encima cayó al suelo sin moverse.

Aprovechando la oportunidad, se acercó y lo atrapó rápidamente, mientras el otro escapaba en cuanto lo vio aproximarse.

Lucian le entregó el conejo a la niña.

Ella lo recibió con cuidado y abrazó al pequeño animal con suavidad.

"Gracias, Lucian. Lo cuidaré muy bien. Y no te preocupes, seguiré esperando el anillo con gusto", su voz desprendía alegría y anhelo.

Lucian sabía que si pudiera verla hora, vería una sonrisa encantadora.

Él también se sintió muy satisfecho.

Al fin y al cabo, había conseguido lo que ella quería. Y con el conejo entre los brazos de la niña, ambos comenzaron a salir del bosque.

'Hermano, por favor, despierta...'

Pero la voz de Wendy volvió a irrumpir en la mente de Lucian, como una ráfaga de viento que atravesó el sueño y disipó por un instante la tranquilidad que lo envolvía.

"Lucian, ¿estás bien?", preguntó la niña con preocupación al notar su expresión.

"Sí... estoy bien"

Lucian esbozó una sonrisa forzada.

'No me iré'

"....."

'No me importa cuánto tiempo tenga que esperar, no me iré de tu lado'

El cielo, que hasta hacía poco permanecía despejado, comenzó a oscurecerse. Una neblina gris se extendió lentamente por el horizonte, cubriendo el paisaje.

'Ahora, lo único que quiero es estar ahí para cuando despiertes'

El corazón de Lucian comenzó a latir con fuerza, como si intentara escapar de su pecho.

'El deber de una hermana menor es también cuidar de su hermano mayor'

¿Qué estaba haciendo?

¿Por qué seguía paseando tranquilamente por este lugar?

Él no tenía tiempo para esto.

Apretó los puños.

Respiró hondo y...

"¡¡No pares y sigue avanzando!!"

Gritó con todas sus fuerzas, hasta sentir que la garganta le ardía.

Por un instante, tuvo la extraña sensación de estar gritándole a un fantasma. Como si Wendy estuviera muy lejos de él, en un lugar al que sus palabras jamás podrían llegar.

"¡¡No te preocupes por mí y sigue adelante!!"

Mientras gritaba, extrañas luces comenzaron a emanar de su cuerpo.

"¡¡Yo también quiero verla de nuevo!!"

"¡¡Pero soy débil!!"

"¡¡No puedo hacer nada!!"

Las luces se intensificaron poco a poco, hasta que sus colores se hicieron visibles.

Rojo, azul y verde.

"¡¡¡No pares y sigue avanzando, Wendy!!!"

Su voz retumbó por todo el lugar, como un trueno que rasgaba el cielo. El suelo tembló bajo sus pies y las flores a su alrededor comenzaron a marchitarse, como si incluso aquel mundo irreal reaccionara a la intensidad de sus sentimientos.

Sin embargo, aquella conmoción no duró mucho.



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En el texto hay: romance, aventura, cultivación

Editado: 14.10.2026

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