Hargen recordó la conversación que había mantenido con Danny antes de que este partiera con Wendy.
Por desgracia, no había conseguido reunir demasiada información. Sin embargo, había regresado con tres noticias importantes, y ninguna era precisamente tranquilizadora.
La primera tenía que ver con Hanz Velon.
Aquel hombre poseía una bestia mágica que había alcanzado el Reino mortal.
Eso, por sí solo, ya era un problema considerable.
Hargen frunció el ceño al recordarlo. Todavía no comprendía cómo Hanz había conseguido que una bestia mágica lo siguiera.
A diferencia de las bestias demoníacas, conocidas por su naturaleza cruel y salvaje, las bestias mágicas poseían inteligencia y un orgullo considerable. No eran criaturas que se sometieran fácilmente a los demás, y mucho menos que aceptaran servir a alguien sin una buena razón.
La segunda noticia era aún más preocupante.
Hanz y su hijo llegarían a Ciudad Violeta en apenas unos días.
Hargen desconocía el motivo de su visita, pero no albergaba demasiadas esperanzas de que se tratara de una simple visita de cortesía.
Y, por último...
Sus dedos se cerraron lentamente, formando puños.
Una expresión sombría apareció en su rostro.
"Ese bastardo contrató a gente de ese maldito gremio..."
Al mismo tiempo, en las afueras del Bosque Efímero...
Una porción de la oscuridad nocturna se deformó de repente. Las sombras se retorcieron y se unieron hasta formar una puerta negra suspendida en el aire.
"¡Kyaaaa!"
"¡Ghaaaa!"
Dos figuras vestidas completamente de negro salieron disparadas de su interior.
"¡Ciérrala!"
"¡Ya lo sé! ¡No tienes que gritarme!"
Una de las figuras se apresuró a cerrar la puerta de un golpe. Lo hizo con tanta fuerza que casi pareció querer arrancarla de su lugar, todo con tal de evitar que el resplandor blanco del otro lado los alcanzara.
En cuanto la puerta se cerró, desapareció sin dejar rastro, y la oscuridad de la noche ocupó su lugar.
"Ah... pensé que... sería... mi fin..."
La figura que había cerrado la puerta se desplomó sobre el suelo. Su cuerpo temblaba ligeramente, como si todavía no pudiera creer que hubiera salido con vida.
La otra figura, un poco más alta y corpulenta, también se dejó caer, apoyando las manos en el suelo mientras recuperaba el aliento.
"Y pensar que una bestia mágica del Reino naciente aparecería..."
La figura más pequeña dejó escapar un suspiro.
"Hargen Life sí que tiene mala suerte... hasta me da lástima"
Su voz era claramente femenina.
La otra figura soltó una risa seca antes de responder.
"Primero Hanz Velon y ahora esto. Y, por lo que sabemos de su esposa, parece que ese hombre está maldito"
¿Cómo era posible que alguien tuviera tanta mala suerte?
La mujer se acomodó en el suelo, totalmente recuperada.
"Pero, al menos, parece que esa bestia mágica no tiene intención de atacar la ciudad"
"Las bestias mágicas de luz suelen ser las más tranquilas. Mientras nadie las provoque, no deberían causar problemas"
"¿Y entonces por qué nos atacó?"
"¡Porque dijiste que era fea!"
"¿Eh? Pero solo dije la verdad"
"....."
El hombre se llevó una mano a la sien y se la masajeó. Después de unos segundos, decidió dejar de lado las quejas y volver al tema.
"Aunque no represente una amenaza inmediata, su presencia sigue siendo un inconveniente. Ahuyenta a las demás bestias, haciendo que estas se muevan a las afueras"
"Ah..."
La mujer pareció recordar algo.
"¿Y ahora qué?"
"Acabo de recordar que Hanz Velon contrató al gremio para secuestrar a Wendy Life"
El hombre se encogió de hombros.
"Eso no es asunto nuestro. Ya tenemos suficiente trabajo vigilando a su hermano"
"Lo sé... la jefa nos encargó una misión bastante extraña", la mujer sonrió de repente, "Pero tampoco me molesta tanto. Después de todo, puedo ver a Hargen Life todos los días y, además, desde muy cerca, Jejeje"
"Eso me recuerda..."
El hombre ladeó la cabeza.
"¿Cuántas veces se te ha declarado ya ese mocoso? Tiene un gusto pésimo"
"Querrás decir un excelente gusto", corrigió ella, levantando la barbilla con arrogancia.
"Además, es evidente que no habla en serio. Después de todo, su hermanita es la que ocupa su corazón"
El hombre la observó durante unos segundos.
"Eso suena raro"
"Sí... es raro"
Ambos guardaron silencio.
Por alguna razón, aquella conclusión no parecía haberles aclarado nada.
De pronto, el hombre se levantó de un salto y sacó dos pequeños objetos metálicos. Tenían forma de conos, con una punta afilada en uno de sus extremos.
"La jefa nos entregó esto por si acaso. No pensé que realmente fuéramos a necesitarlo"
Le lanzó uno a la mujer, que lo atrapó sin dificultad.
"Realmente parece que le importa mucho ese niño", comentó ella mientras examinaba el objeto.
Ambos se pusieron en marcha hacia el borde del bosque.
Al llegar, buscaron un lugar adecuado y clavaron los conos en el suelo.
"Aunque todavía no sabemos por qué se desmayó ese mocoso, al menos hemos podido averiguar sobre esa bestia mágica. Y Hargen Life ya debería saberlo"
El hombre colocó una mano sobre el cono y comenzó a transmitirle su poder espiritual.
"Yo no pienso volver a pasar por algo así. Mi vida vale demasiado"
La mujer hizo lo mismo con el suyo.
Los dos objetos comenzaron a emitir un tenue resplandor. Una presión invisible se extendió lentamente desde ellos, abarcando los alrededores.
El hombre observó el resultado con satisfacción.
"Con esto, las bestias demoníacas que estén por debajo del Reino mortal no deberían ser un problema"
Asintió para sí mismo, complacido con el trabajo realizado.
Sin embargo, la mujer todavía tenía una duda.
"¿Y qué pasa con esa bestia mágica?"
Editado: 31.10.2026