El Cuarto Trazo: El despertar

CAPITULO 17: LLEGADA A OREAD

El crujido de las cadenas del ancla retumbó por toda la cubierta mientras Sombra del Viento maniobraba para encajar en uno de los muelles flotantes

​Me asomé por la borda, olvidando por un segundo la rabia de la noche anterior. Cuando llegamos a Oread, me sorprendieron las increíbles montañas que se alzaban imponentes hacia el cielo, cubiertas de un verde denso y salpicadas por cascadas de agua helada que caían hacia el abismo, tido era increíblemente hermoso, casi irreal comparado con la monotonía de las nubes en alta mar

​Al bajar por la pasarela de madera, nos recibió un señor rechoncho, calvo y de cara alegre que vestía una túnica gruesa decorada con broches un poco feos . Le dio la mano a Jax con un apretón efusivo y saludó al resto de la tripulación con la cabeza, manteniendo una sonrisa amigable como si fuera parte de su personalidad mostrar los dientes todo el tiempo. Sin embargo, al fijar la vista en mí, se detuvo en seco. Sus cejas se elevaron y me miró sorprendido.

​—¡Oh, vaya, vaya! —exclamó el hombre, soltando la mano del capitán— Jax, ¿no que te daban miedo las personas con colores de cabello rojos? Veo que tienes una nueva amiga

​Jax soltó un bufido seco y dio la vuelta para señalarme con el pulgar

​—De hecho, nos la encontramos y venimos a dejarla aquí —dijo

​—Ohh, entiendo —respondió el hombre, sin perder la compostura ni la amabilidad en el rostro. Dio un paso hacia mí y me extendió una mano regordeta— Mucho gusto, señorita. Mi nombre es Magnus Bronnoud, soy el que dirige los asuntos de la Casa Oread

​—Un gusto —murmuré, estrechando su mano con timidez y sintiendo cómo Freya me clavaba la mirada desde la cubierta

​Magnus inclinó un poco la cabeza, examinando el tono encendido de mi cabello bajo la luz de la mañana.

​—Ese color de cabello no es muy común... ¿De dónde vienes?

​—De muy lejos —respondí de inmediato, acomodándome el abrigo para cubrir bien el volumen del libro bajo la tela y ocultando mi muñeca izquierda tras la espalda, me preocupaba que al decir que venía de uno de los pueblos de la casa Azazel cayera en cuenta que estaba huyendo de ellos

​Magnus soltó una carcajada limpia que resonó en el muelle

​—Todos los que terminan en Oread vienen de muy lejos, niña. Acompañémonos al salón principal para arreglar los papeles de la carga de Jax; ahí podremos hablar sobre qué haremos contigo

Caminamos hacia la estructura principal de la Casa Oread. Al cruzar el umbral, el salón principal me dejó sin aliento: era un recinto majestuoso con grabados increíbles tallados directamente en la roca de la montaña. Observé los relieves y noté que eran representaciones de gigantes y algunas figuras de runas que eran iguales a los dibujos del libro, iba todo el tiempo detrás de Nilo para no quedarme atrás, mientras Tarek le decía algo a Niño y ambos se reían sentí cómo el libro vibró bajo mi ropa. Maldición. Parecía reaccionar con fuerza a la energía del salón, como si los relieves lo estuvieran llamando, apreté el brazo contra el costado, temiendo que Jax , Magnus o el resto de la tripulación notaran el temblor, pero afortunadamente se quedó quieto casi de inmediato. Eso era una buena señal; me devolvió el aire al pecho.

​A pocos pasos de mí, Jax y Magnus se acercaron a un amplio escritorio de madera oscura. Jax comenzó a detallar la lista del cargamento mientras Magnus revisaba los pergaminos con atención, asentando la cabeza con satisfacción. Tras unos minutos de cuentas y verificación, el capitán tomó la pluma y firmó los papeles de la entrega de todo el cargamento, yo estaba al lado de Nilo totalmente desinteresada de eso

​—Te felicito, Jax —dijo Magnus, guardando los documentos sellados con una sonrisa radiante— Es más de lo que acordamos. Con esto, la Casa Oread estará eternamente agradecida con ustedes

— Y ahora que haremos contigo niña — dijo en voz alta el tal Magnus

Antes de que pudiera abrir la boca para responder, el eco de unos pasos firmes y pesados resonó al fondo del salón. Cómo ya sabes yo nunca había salido de mi pueblo así que no tenía idea de quienes de trataban

​El primero en aparecer era un tipo alto, de piel morena y con un cabello verdoso despeinado que le caía sobre el rostro. Tenía unos ojos dorados inquietantes, una especie de marca en el centro de la frente, a simple vista se notaba que lo que tenía de pretencioso y creído le hacía falta de cerebro, apenas cruzo la estancia la tripulación de Jax y el resto de los presentes agacharon la cabeza de inmediato, saludándolo como "Su Alteza Kael"

​Detrás de él venía una chica con exactamente el mismo cabello verdoso y los mismos ojos dorados deslumbrantes, aunque ella no llevaba la marca en la frente, deduje que era su hermana, ella se vestía con una elegancia o tal vez era el vestido la que la hacía ver asi, Magnus la saludó de inmediato como "la señorita Livian" Ella, con una gracia natural, sonrió y saludó a toda la tripulación con un leve gesto con la cabeza

​Kael, por el contrario, ignoró por completo a los marineros y caminó directamente hacia el escritorio, dirigiéndose únicamente a Magnus con una actitud descarada, sip era un engreído definitivamente

​—Magnus, ¿qué trajeron los piratas de quinta que contrataste? —soltó con una voz rasposa y afilada. Definitivamente era un descarado; todos estábamos ahí mismo, escuchándolo, pero lo decía con una naturalidad , como si los demás fuéramos simples muebles en la habitación

​A mi lado, vi cómo Jax apretaba los puños hasta que se le blanquearon los nudillos, y Freya masticaba su rabia en silencio para no meterse en problemas con la realeza, y los demás de la tripulación parecía no importarles que ese tonto los hubiera llamado " piratas de quinta"

​—Señor, trajeron más de lo que se había acordado —respondió Magnus de inmediato, manteniendo la compostura y la inclinación respetuosa

​—Bien, págales lo acordado —ordenó Kael con desdén, pasándose una mano por el cabello verdoso sin prestarle la más mínima atención al papeleo




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