Un bullicio me levanta muy temprano. El rumor de pasos apresurados, gritos ahogados y el choque metálico resonando contra los pasillos de piedra del palacio de Oread rompen la tranquilidad de la mañana. Me enderezo de golpe y sacudo a Kira que estaba durmiendo junto a mi para que se despierte
—¿Qué pasa? —murmura adormilada, frotándose los ojos con pereza
—Hay mucho ruido afuera
—De seguro están alistando otros cargamentos —dice Freya, acomodándose la cobija hasta la cabeza con fastidio—Mejor déjanos dormir, fosforito
Antes de que pueda contestarle, la puerta de madera se abre de par en par con un golpe seco. Jax entra a la habitación donde nos estábamos quedando las mujeres, con el rostro pálido y la mirada tensa
Freya da un brinco en la cama, grita e instantáneamente y le tira una almohada con todas sus fuerzas directamente a la cara
—¡¿Qué te pasa, pervertido?! —chilla indignada.
—¡No me pegues, tonta! —protesta Jax, esquivando el almohadazo como puede y sosteniendo la puerta—Vístanse y salgan.
—¿Pasó algo con el Sombra de Viento? —pregunta Kira, poniéndose de pie de un salto, ya completamente despierta
—No es la nave —respondió Jax, mirando de reojo hacia el pasillo con evidente preocupación—Son los guardias de Oread están corriendo de un lado a otro, solo se que llegó un mensajero exhausto desde las fronteras del norte
Nos vestimos de inmediato, apresurando los movimientos mientras la tensión en el aire se volvía cada vez más pesada. Me despojé del atuendo desgastado y sucio con el que había llegado y me puse las prendas finas que Livian me había enviado el día anterior para reemplazar mi ropa vieja, me sentía muy cómoda
Salimos a prisa al pasillo, donde el eco de la guardia de Oread retumbaba contra las paredes de roca. Allí nos estaban esperando Nilo, Tarek y Jax. Nilo, que era por lejos la persona más nerviosa del mundo y jamás lograba estar calmado ni en los días tranquilos, estaba al borde de un ataque de pánico. Se mordía las uñas sin parar, caminaba en círculos reducidos y miraba a todas partes con los ojos desorbitados, sudando frío antes de que siquiera supiéramos qué pasaba
—¡Nos van a matar, nos van a ejecutar a todos, estoy seguro! —chiquilló Nilo con la voz temblorosa y hiperventilando en cuanto nos vio aparecer—¿Escucharon esos gritos? Los guardias traen espadas desenvainadas... ¡Jax, por los dioses, dinos que no nos van a tirar al abismo!
Jax le puso una mano pesada en el hombro con fuerza para evitar que Nilo comenzara a correr en círculos, aunque apretó la mandíbula antes de responder
—Cálmate de una vez, Nilo —dijo el capitán con voz baja y severa, intentando que no cundiera el pánico entre nosotros— Aún no lo sé con certeza, pero no vienen por nosotros. Lo único claro es que Magnus está convocando a todos con urgencia al gran salón. Al parecer, Kael mismo va a dar la cara para explicar qué demonios está pasando, y es mejor que estemos allí para escucharlo de primera mano
—¡¿Kael?! ¡Ese tipo nos va a cortar la cabeza solo por respirar fuerte! —gimió Nilo, agarrándose el cabello con ambas manos mientras Jax lo empujaba suavemente para que avanzara
—Si el heredero en persona va a hablar, la cosa debe ser grave —murmuró Tarek, ajustando el peso de sus hombros con una mueca seria mientras vigilaba que Nilo no se desmayara en el camino— no lo cree Capitán?
— tal vez Pero es mejor no deducir nada, si llega a ser algo muy grave no se preocupen yo los sacaré de aquí rápido
Sin perder un segundo más, echamos a andar a paso firme tras de Jax. Recorrimos los pasillos de piedra del palacio, cruzándonos con sirvientes que corrían aterrorizados y guardias que ajustaban sus lanzas y armaduras a toda prisa. El ambiente del día anterior había desaparecido por completo, reemplazado por un frío helado que nos empujaba directamente hacia las imponentes puertas del gran salón, con Nilo temblando a mi lado a cada paso que dábamos
Entramos al gran salón, que estaba atiborrado de gente; creo que absolutamente todo el palacio se hallaba congregado ahí en ese momento. El murmullo era ensordecedor hasta que Kael avanzó hacia el centro donde se encontraba un trono apenas se sentó levantó laano para que todo el mundo guardara silencio
—Un informe llegó esta madrugada traído por uno de mis mejores mensajeros —comenzó a hablar Kael, con una voz potente que resonó en cada rincón del recinto— Cerca del pueblo de Rockbelves, ubicado en el norte, caminando por el gran mar... se vio a un gigante de piedra.
—¡¿Un gigante?! —gritaron varios al mismo tiempo, desatando un alarido colectivo de puro terror que sacudió la estancia.
A mi lado, Nilo se puso pálido como la cera, como si estuviera a punto de desmayarse ahí mismo; Jax se quedó atónito, con la mandíbula apretada y la mirada perdida en la nada, mientras Freya soltaba un hilo de voz lleno de incredulidad:
Kael alzó una mano con arrogancia, exigiendo silencio inmediato mientras la muchedumbre comenzaba a entrar en pánico. Livian permanecía a su lado, tan serena como siempre pero con los ojos dorados entrecerrados, evaluando el impacto de la noticia entre los presentes
—No solo no están extintos —continuó Kael— sino que esa figura de piedra está en movimiento después de siglos de estar petrificado y nadie sabe qué demonios lo despertó
—¡Vienen a reclamar el mundo! —gritó de pronto alguien desde el fondo de la muchedumbre, desatando una oleada de murmullos aterrorizados y empujones
—Avanza por el mar buscando algo, no se sabe qué es —continuó Kael
—¡¿Y qué pasará cuando ya no quiera avanzar por el mar sino destruir las islas o avanzar por tierra firme?! —exclamó un comerciante visiblemente alterado, llevándose las manos a la cabeza— ¡Miles de personas morirán! ¡Ese monstruo aplastará ciudades enteras a su paso!
El pánico colectivo se extendió como pólvora por todo el salón. A mi lado, Nilo se agarró la cabeza con ambas manos, hiperventilando tanto que parecía a punto de caer desplomado sobre el suelo
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Editado: 23.09.2026