—Nilo tiene razón —admitió el capitán con voz firme— Si usamos magia nosotros, unos simples plebeyos, lo único que lograremos será quedarnos hechos piedra. Solo los nobles pueden usar magia a lo maldita sea sin terminar convertidos en estatuas, por eso tienen esa dichosa marca en la frente, es lo que los hace diferentes a nosotros
—El problema es que un gigante es un gigante y las dagas no les van a hacer ni cosquillas —dijo Kira, apoyando las manos sobre la borda con frustración—Creo que deberíamos considerar usar la magia
Nilo ahogó un grito de pavor y se agarró el cabello con ambas manos, dando un brinco hacia atrás
—¡¿Estás demente, Kira?! —chilló Nilo con la voz al borde del colapso— ¡¿Prefieres ser una estatua de adorno en la cubierta o qué?! ¡Un intento, dos, tres, y al cuarto te conviertes en un bloque de granito! ¡No voy a dejar que nos convirtamos en piedra por jugar a los magos!
—¡Tiene razón en que las dagas no le van a hacer nada a esa cosa, Nilo! —le espetó Freya, devolviéndole la mirada con severidad—Si ese coloso decide pisarnos o cruzarse en nuestro camino hacia Zarkov, ¿qué carajos vamos a hacer? ¿Lanzarle flechas de madera?
—¡Podemos huir! —gimoteó Nilo, escondiéndose casi detrás de Tarek—¡Huir es una estrategia excelente y no te convierte en roca!
—Usar magia requiere práctica —intervino Jax, manteniendo los ojos fijos en las nubes mientras ajustaba el rumbo—no es solo lanzar palabras y ya, es aprender runas
—Podemos aprender una cada uno —sugirió Kira, cruzándose de brazos y mirando a la tripulación con tono decidido
—¿A qué te refieres? —preguntó Freya, frunciendo el ceño
—Me refiero a que si es a la cuarta vez que nos convertimos en piedra... usemos la magia cada uno una sola vez si nos atacan —explicó Kira, alzando un dedo—De esa forma, nadie llega al límite ni corre peligro de petrificarse, pero acumulamos varios ataques
—¿Sí? ¿Y de dónde sacarás las runas o las palabras? —dijo Nilo, saltando de inmediato, señalándola con un dedo —Eso solo lo tienen los libros, ¡¿y adivina dónde están?! ¡Sí, en las Casas Nobles!
—Tiene razón —intervino Tarek, apoyando un brazo en el mástil y negando con la cabeza— Los nobles son los que custodian esos libros. Ellos son envidiosos y ni de chiste te prestarían esos tomos para que un plebeyo aprenda
—¡Exacto! —chilló Nilo, agarrándose la cabeza y mirando a Kira como si estuviera loca-- ¡Tendríamos que infiltrarnos en una fortaleza imperial solo para leer una página! ¡Es un plan suicida sobre otro plan suicida! ¡Prefiero que nos trague el mar antes de intentar robarle un libro de magia a un Oread, a un Zarkov, a un Vespera o peor aún a un Azazel!
—¡Silencio! Nadie usará magia en este barco —declaró Jax con una voz tan firme y tajante que cortó de golpe cualquier discusión sobre la cubierta—No tomaremos el riesgo de infiltrarnos a ningún lado, ni mucho menos usaremos magia que nos haga daño
Nilo soltó un suspiro de alivio tan profundo que pareció desinflarse por completo, dejándose caer sentado contra un barril de provisiones
—¡Gracias a los cielos! —murmuró Nilo, secándose el sudor frío de la frente—El capitán ha hablado. Cero magia, cero infiltraciones a Casas Nobles y cero riesgo de terminar convertidos en estatuas de jardín
Kira rodó los ojos con frustración, pero no protestó más. Sabía que cuando Jax ponía ese tono, la discusión estaba terminada y era raro que Jax actuará de esa forma, de echo desde que lo conocí es la primera vez que lo noto así de serio
—Nos concentraremos en llegar a salvo a los dominios de la Casa Zarkov, entregar estas malditas ramas del árbol Murgen, cobrar nuestro pago y salir de ahí antes de que esa masa de piedra nos alcance —añadió Jax, girando con fuerza la rueda del timón para ajustar el curso hacia el noreste
Navegamos a buen ritmo y, como Zarkov no quedaba tan lejos de Oread, llegamos en apenas cinco horas. La travesía nos dejó a todos exhaustos, así que ni siquiera bajamos del barco; simplemente hicimos todos los trámites ahí mismo en el puerto, sobre las tablas de la cubierta.
El sirviente de la Casa Zarkov que recibió la caja reforzada con las ramas del árbol Murgen nos miraba con recelo mientras contaba el pago. Sin embargo, no pudo contener la angustia y terminó soltando la noticia que traía a toda la región en un mar de preocupación un segundo gigante había despertado en las tierras del este aquel suceso tenía a los señores de la casa, los gemelos Malakor y Vesper calculando fríamente su siguiente movimiento fieles a su reputación de hombres astutos y traicioneros, ambos hermanos sopesaban cómo sacar provecho del caos o a quién apuñalar por la espalda antes de que el mundo colapsara
Jax escuchó el relato sin mostrar el más mínimo interés, apoyado con desdén contra la borda mientras guardaba el monedero en su cinturón
—¿Y qué piensan hacer esos dos? —preguntó Jax con indiferencia—¿Ir a la guerra?
—Es lo más probable, capitán —respondió el empleado en un susurro tembloroso, mirando a ambos lados del muelle para asegurarse de no ser oído—Sobre todo ahora que nos enteramos de que la Casa Azazel quiere capturar al gigante.
Nilo ahogó un grito de pánico tras un barril, mientras Tarek y Freya cruzaban miradas de absoluta incredulidad
—¡¿Capturarlo?! —exclamó Kira, dando un paso al frente con la frente arrugada—¡Esa manada de locos! ¿Para qué demonios quieren capturar a una montaña caminante?
—Para someter a las otras Casas —sentenció el sirviente con voz sombría, ajustándose el jubón antes de dar media vuelta—Si la Casa Azazel logra encadenar a una bestia de ese tamaño y controlar su poder, el resto de los nobles tendrá que arrodillarse... o ser aplastados
— osea ahora trata sobre ¿Quién atrapa primero al gigante?
— exactamente o ¿Quién lo destruye primero?— dice Jax — cómo sea yo y mi tripulación ya nos vamos un placer hacer negocios
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Editado: 23.09.2026