Ice love

Capitulo 7

Estaba patinando en la pista. La entrenadora anda de un mal humor terrible, así que lo mejor será enfocarme. Naomi viene más tarde porque está en la prueba de su vestuario, y yo... bueno, todavía no he terminado el boceto.

Soy un desastre, ya debería haberlo entregado, pero de verdad no puedo creer que ninguno de mis diseños le guste a Elisa.

De pronto, veo entrar a una chica rubia a la zona de la pista. No logro verla bien desde lejos, así que me acerco disimuladamente.

Lo que me faltaba... Liora.

Observo cómo se acerca a la entrenadora y se ponen a hablar, así que aprovecho para salir un momento del hielo, tomar agua y ponerle los protectores a las cuchillas de mis patines. Mientras estoy sentada terminando de ajustarlos, siento la presencia de alguien parado frente a mí.

—Hola, Ivanna.

Cómo deseo cerrar los ojos y aparecer en mi habitación ahora mismo, o que Naomi estuviera aquí conmigo para que le dijera sus cuatro verdades.

—Hola, Liora. Qué lindo verte de nuevo —prefiero ver una película de acción con los peores efectos especiales jamás vistos y un presupuesto paupérrimo, antes que verle la cara a Liora—. ¿A qué se debe el honor de tenerte por aquí?

—Estuve hablando con la entrenadora hace unos meses porque quería regresar a la pista.

Y como mi día no puede ser peor...

—Wao, eso es asombroso. Pues me alegra tanto que vuelvas —digo con total tranquilidad por fuera, pero por dentro estoy a punto de llorar porque sé que esto va a ser una tortura.

Gracias a Dios, veo a Naomi atravesar la entrada en ese preciso instante. Jamás había estado tan feliz de ver a mi mejor amiga. Naomi la divisa desde lejos, camina a paso firme y se coloca justo a mi lado.

—Liora... pero qué sorpresa verte aquí.

—Naomi, ¿cuánto tiempo? Estás igual de... desorganizada —dice Liora con una sonrisa falsa.

—¿Y tú? ¿Sigues acostándote con los novios de tus amigas o haciendo berrinches para llamar la atención como si tuvieras cinco años?

Mi heroína. Hoy mismo le hago un altar.

Aguanto la risa a duras penas y miro a Liora, a quien se le ha borrado la sonrisa por completo.

—Cosas del pasado que no vale la pena recordar —responde Liora intentando componer la postura.

—Sí, claro... lo pasado, pisado, ¿no? —digo mirándola fijamente.

—Exacto. ¿Por qué no volvemos a ser amigas?

—Sinceramente, Liora, prefiero hacerme amiga de un cactus antes que volver a ser tu amiga —respondo agarrando mi bolso para marcharme con Naomi hacia la salida.

—¿Viste eso? ¿Cómo puede ser tan cínica? —comenta Naomi mientras caminamos.

Miro a Naomi riéndome, pero mi vista se fija en un detalle en su cuello.

—Oye, cambiando un poco de tema... ¿por qué tienes un chupón en el cuello?

Naomi se sube el cuello de la camisa de golpe.

—¡Cállate!

—¿Qué? No hay nadie aquí. ¿Quién te lo hizo?

—Cameron...

¿Conocen la palabra «tiesa»? Pues yo la inventé, porque así me quedé cuando me dijo eso.

—¿Cómo que Cameron? ¿Cuándo? ¿Dónde? Y más importante... ¿no que solo eran amigos?

—Bueno... me acompañó a probarme el vestuario y... tal parece que le gusto desde que nos conocimos.

—Uyyy, ¡Naomi tiene novio! —bromeo, y ella me da un empujón suave en el hombro.

—Me siento una estúpida, ¿sabes? Porque ahora me doy cuenta de que Cameron nunca acompaña a nadie a hacer compras ni invita a salir por salir, no le gusta perder el tiempo.

—Bueno, ya sabes cómo me sentí yo cuando me explicaste lo de las señales de Zayden.

—No, pero tú te pasas de lenta —dice riendo.

Más tarde estábamos en mi casa, en mi habitación, vestidas con nuestras pijamas combinadas y listas para ver una película. De pronto, al teléfono de Naomi le entra una llamada.

—¿Pasa algo? —le pregunto al ver la cara de molestia y desconcierto que pone al escuchar la llamada.

—Los chicos están bajo arresto.

—¿¡Qué!? ¿Por qué o qué?

—No sé, pero vamos a buscarlos. Nos vamos en el auto de mi mamá, por suerte lo traje.

Llegamos a la estación de policía toda prisa. Naomi se puso a hablar con una oficial en la recepción, cuando de repente veo a Cameron, Luka y Zayden salir de una de las oficinas con moretones y sangre seca en la cara.

Mierda... los hicieron pedazos.

—Naomi, los chicos... —la llamo en voz baja.

Nos acercamos a ellos rápidamente.

—Pero ¿qué mierda les pasó por la cabeza para ponerse a pelear en un bar? ¿Están locos o qué...?

Antes de que Naomi termine de regañarlos, Cameron se le acerca y la abraza fuertemente por la cintura, escondiendo la cara en su hombro como un niño pequeño pidiendo disculpas.

—¿Están borrachos? —pregunta Naomi sorprendida.

Al ver a Cameron abrazando a Naomi de esa manera, todos nos quedamos en absoluto silencio por un segundo.

—Él sí. Zayden y yo no —aclara Luka—. Lo fuimos a acompañar a tomar algo, pero un grupo de tipos nos empezó a buscar problemas... y ya sabes que Cameron no se aguanta nada.

—Pero ¿ustedes dos están bien? ¿No les hicieron daño? —pregunto mirando a Luka y a Zayden.

—Estoy bien, preciosa, no te preocupes por mí —dice Zayden guiñándome un ojo con una leve sonrisa—. Y mi hermano solo necesita unos lentes nuevos y ya.

—¿Usas lentes? —miro a Luka sorprendida.

—Sí, solo que no acostumbro a usarlos para salir a fiestas, ahí prefiero usar lentes de contacto.

Naomi le revisa las marcas del rostro a Cameron.

—¿Está bien?

—Tal parece que sí... solo que no se despega de mí —responde ella mientras Cameron sigue abrazada a su cintura haciéndole pucheros.

—Perdóname... —murmura Cameron con voz arrastrada.

—Ya, Cameron, te perdono... pero cuando estés en tu casa durmiendo.

Subimos todos al auto de Naomi para ir a casa de Luka, ya que Cameron se quedaría a dormir allí. Al llegar, Zayden y Luka ayudan a cargar a Cameron hasta el sofá, mientras el grandulón sigue murmurando el nombre de Naomi entre sueños.



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En el texto hay: romance juvenil y amistad

Editado: 23.10.2026

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