Ice love

Capitulo 16

Zayden

Hace dos años.

Estaba recostado en la camilla de la habitación de hospital donde me administraban la quimioterapia para el cáncer.

—¿Zayden, me puedes explicar por qué la enfermera Sandra dice que no has querido comer nada en todo el día? —pregunta Luka al entrar.

Luka es mi hermano mayor. Es todo un idiota a veces, pero lo amo; ha sido el único que ha estado a mi lado sosteniéndome en este infierno y sinceramente no entiendo cómo es que sigue aquí aguantándome.

—Porque la comida de este hospital es una auténtica asquerosidad —respondo de mala gana sin mirarlo.

—Zayden, tienes que dejar esa actitud. Entiendo perfectamente que es por el tratamiento y que te sientes mal, pero...

—¡Tú no eres el que está pegado a una puta cama sin poder hacer nada de lo que le gusta! —le grito interrumpiéndolo—. ¡Y tampoco eres al que se le está cayendo el cabello a puñados!

—¡Cálmate! —exclama Luka molesto—. Puede que no sea ni mamá ni papá para darte una cachetada, pero me respetas, que soy tu hermano mayor. —Toma un respiro profundo para contenerse—. Entiendo cómo te sientes, pero no estás solo en esto. Tienes a tus amigos...

—¿Cuáles? —vuelvo a interrumpirlo con una risa amarga—. ¿Los que no han pisado este hospital ni una sola vez desde que me diagnosticaron?

—Tienes a tus seguidores, a toda esa gente que admiraba las cosas que hacías.

—¿Y de qué mierda me sirve eso? Mírame, parezco un fantasma. ¿Crees que voy a dejar que la gente me vea así? Mis seguidores han bajado, ya no le importo a nadie. Ya no soy nadie.

—Bueno, si por tener seguidores y un montón de amigos falsos crees que eras alguien, entonces tienes razón: no eres nadie sin lo que necesitas para ser un completo idiota —sentencia Luka cruzándose de brazos—. Ahora come, o seré yo mismo quien te haga tragar esa comida.

Al día siguiente, estaba revisando mi teléfono distraído cuando escuché que se abría la puerta.

—Hola, Zayden. ¿Cómo te encuentras hoy? —saluda Sandra, una de las pocas enfermeras que de verdad me caen bien.

—Menos muerto que ayer —respondo con mi sarcasmo habitual—. Dime que me trajiste gelatina.

—Se acabó la de fresa, así que solo quedaba de uva —dice entregándome el vaso de plástico.

—Eres la mejor.

—Oye, escuché que hoy te van a poner un compañero de cuarto —comenta mientras me examina las vías para verificar que todo esté en orden.

—Pero si mi hermano pagó para que estuviera en una habitación privada.

—Sí, pero dijo que un poco de compañía no te vendría nada mal.

—¿Y quién es? No me digas que es un viejo berrinchudo.

Sandra se ríe suavemente.

—Es un chico de tu edad. Creo que se llama Evan.

—Espero que no haga ruido —refunfuño acomodándome de lado.

A la mañana siguiente, estaba levantado mirando por la ventana hacia el estacionamiento cuando escuché la puerta abrirse. Entraron las enfermeras riéndose en compañía de un chico alto, de piel clara, con el cabello despeinado y una sonrisa estúpida capaz de conquistar a cualquiera. Venía agarrado de la mano de una chica.

—Bueno, esta es tu habitación, tu cama y él es Zayden, tu compañero de cuarto —presenta la enfermera con amabilidad—. Espero que se lleven bien.

Las enfermeras salen de la habitación.

—Hola, soy... —intenta decir el chico extendiendo su mano.

—Evan, ya lo sé —lo interrumpo de mala gana sin moverme.

—Se puede ser un poco más educado, ¿no crees? —salta la chica que lo acompaña, mirándome feo.

La mido de pies a cabeza con desdén.

—¿Y cuál se supone que es tu nombre?

—Es Mindy, mi hermosa novia —interviene Evan rápidamente con una sonrisa pacífica.

Me suelto a reír con ironía.

—Las parejas en este hospital no duran mucho tiempo —suelto con crueldad antes de darme la vuelta y acostarme en mi cama.

Noto cómo Mindy me fulmina con la mirada, como si quisiera matarme ahí mismo.

—Amor, no le hagas caso. De seguro no ha tenido un buen día —le susurra Evan para tranquilizarla.

Después de una hora de tortura aguantando escuchar las cursilerías de esos dos, Mindy finalmente se despide. Yo me acomodo entre las cobijas dispuesto a dormir.

—Oye... ¿estás despierto? —se escucha la voz de Evan desde la otra cama.

—¿Qué quieres? —respondo sin moverme.

—Te he visto en tus redes sociales. Haces deportes de riesgo, ¿cierto?

—Hacía. Tiempo pasado.

—Entiendo —se queda en silencio un segundo y me mira—. ¿Tienes hermanos?

—¿A ti qué te importa?

—Porque no tengo sueño, estoy aburrido y, aparte de que estás despierto, eres mi compañero de cuarto.

—No te interesa nada de mi vida. Déjame en paz —digo tajante, dándole la espalda para cerrar los ojos.

Al día siguiente, la habitación era un caos total. Había ropa de Evan por todas partes y una montaña de regalos de su familia sobre las mesas. En ese momento, Luka llegó a visitarme.

—¿Cómo te va con tu nuevo compañero, Zayden? —pregunta mi hermano aguantando la risa al ver el desorden.

—Te odio, que lo sepas —respondo molesto.

—¿Eres su hermano? —pregunta Evan interviniendo de inmediato.

—Sí, Luka, mucho gusto —se presenta mi hermano extendiéndole la mano.

—Pensé que mi querido compañero no tenía familia, jamás te había mencionado —dice Evan con burla.

—Bueno, es que no suele hablar mucho de nosotros.

En ese instante la puerta se abre, entra Mindy y abraza a Evan con ternura.

—Lamento llegar tarde, fui por tus postres favoritos para ver la película juntos —dice Mindy dejando una bolsa sobre la mesa.

—¿No tenías que estudiar hoy? —le pregunta Evan acariciándole el cabello.

—Sí, pero luego resuelvo eso. Lo importante para mí es pasar tiempo contigo.

—Sabes que no me gusta que descuides tus clases por mi culpa, tus estudios son muy importantes para tu futuro, mi vida. Así que mejor te quedas con el postre y te vas a casa a descansar y estudiar. No quiero que te sientas como una prisionera en este hospital, ¿bien? —le da un tierno beso en los labios.



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En el texto hay: romance juvenil y amistad

Editado: 23.10.2026

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