Ice love

Capitulo 13

Estaba desayunando con mis padres. Hacía mucho tiempo que mi papá no salía temprano del trabajo para desayunar con nosotras y pasar la mañana juntos; siempre está metido en la oficina. Solo espero que no empiecen a discutir hoy. Tengo que enviar todos mis documentos de postulación a la universidad y necesito paz.

Y, por supuesto, también quiero ver a Zayden. Ayer lo estuve llamando y no contestó; me imaginé que estaba ocupado y no quise molestar.

—¿Hija, vas hoy a la pista? —me pregunta mi mamá sirviendo el café.

—Sí, tengo que hablar con Elisa sobre algunos detalles de la competencia y hoy me toca ensayar la rutina completa. La competencia es mañana, así que necesito que todo salga perfecto.

—¿A qué hora empieza?

—A las seis de la tarde, pero tengo que estar allá mucho antes.

Mis padres cruzan una mirada y me observan con calidez.

—Pase lo que pase, tienes que seguir adelante —dice mi papá—. Sabemos que lo vas a hacer excelente y estamos sumamente orgullosos de todo lo que has logrado. Pero si las cosas no salen exactamente como quieres, recuerda que siempre habrá más oportunidades.

—Gracias, papá.

Al salir de mi casa me dirijo a la pista y me encuentro a Zayden esperándome cerca de la entrada.

—¿Dónde estabas? Te estuve llamando ayer —digo mientras me acerco y lo abrazo por el cuello.

—Fui a visitar a Evan... Lamento haberte preocupado, pero necesitaba estar a solas un rato.

—Lo entiendo, pero un mensaje no le hacía daño a nadie.

—Lo sé, de verdad lo siento —dice con gesto culpable, sacando de su chaqueta mis chocolates favoritos para entregármelos.

—Está bien, pero guárdalos para después. Hoy tengo entrenamiento duro y mañana es la competencia, necesito concentrarme al máximo.

—¿Quieres que haga de tu asistente personal hoy? Porque me encantaría —ofrece con una sonrisa pícara.

Le doy un tierno beso en los labios.

—¿No deberías estar haciendo tus trámites para la universidad también?

—Ya los hice.

Lo miro sorprendida.

—¿Y a dónde vas a postular?

—A la misma universidad que tú.

Me detengo en seco y lo miro fijamente.

—Zayden... si es solo porque yo voy a estudiar ahí...

—Tranquila, no es por eso, te lo prometo —interrumpe con suavidad.

—¿Y qué carrera vas a estudiar?

—Fisioterapia.

Abró los ojos, asimilándolo.

—Vaya... me parece una gran elección —le sonrío y continúo caminando hacia la pista.

—Gracias.

Tras cambiarme, entro al hielo y comienzo a practicar los giros y saltos de mi rutina mientras Zayden se acomoda en las gradas a observarme. En ese momento, Liora entra al complejo con su bolso al hombro.

—Disculpa, no puedes estar aquí arriba. La pista está cerrada y a esta hora solo se permite el paso a patinadores —le advierte Zayden desde su asiento.

—Qué déjà vu acabo de tener —comenta Zayden para sí mismo en voz baja.

—Vengo con Ivanna. Soy su novio —aclara él.

—Ah, ok. Mucho gusto, Liora, compañera de Ivanna —lo observa con cierta extrañeza—. Siento que te he visto en alguna parte...

—No lo creo.

Liora saca su teléfono, desliza la pantalla un momento y vuelve a alzar la vista.

—¿Zaydenlux, no? Haces deportes de riesgo.

Zayden la mira tenso.

—Hacía. Eso ya terminó.

—Bueno, es normal. No todos estamos hechos para una disciplina —comenta Liora cruzando los brazos mientras se dirige a otro sector de la grada.

—¿A qué te refieres? —pregunta Zayden, molesto por el tono.

Ella se detiene y lo mira por encima del hombro.

—A que si era algo que aparentemente te apasionaba y lo dejaste de golpe, significa que no te apasionaba tanto.

—Tuve una enfermedad grave y por eso lo dejé.

—¿Y? Te veo vivo, a menos que seas un fantasma —responde Liora con una frialdad desarmante—. Si pasas por un mal momento y dices «lo superé», pero sigues estancado y dejas de hacer lo que te apasiona solo por lo que viviste, entonces simplemente no has superado nada.

—Tú no sabes nada, ni siquiera me conoces.

—No necesito conocerte para darme cuenta de que te das por vencido tan pero tan fácil. Hay deportistas que han pasado por cosas peores que tú, ¿y crees que eso los detuvo? No.

—No tiene nada que ver una cosa con la otra.

—Es simple distinguir entre una verdadera pasión y un pasatiempo. Si dejaste lo que amabas por miedo, solo demuestras que eres un cobarde y que no has superado nada —Liora se acomoda el bolso sobre el hombro—. Bueno, un placer charlar contigo, pero tengo que prepararme.

Ella se aleja fríamente dejándolo en absoluto silencio.

Al terminar mi sesión salgo de la pista y me acerco a Zayden, quien de inmediato me extiende mi botella de agua.

—¿Todo bien?

—Sí... bueno, algo así —responde Zayden distante.

—¿Pasó algo?

—Nada, olvídalo —me da un beso corto en la frente—. Estaba pensando en comprar una bandera de Venezuela para ir a apoyarte mañana a la competencia.

—¿En serio? —pregunto ilusionada.

—¡Claro que sí! Además ya me aprendí el himno, ¿quieres que te lo cante?

—¡No! —me río.

—¿Por qué no?

—Porque no queremos que nadie en este recinto se quede sordo —bromeo.

—Qué chistosa...

En la noche, mi habitación estaba llena de cobijas y almohadas. Había organizado una pijamada con Naomi, Mindy y Liora. Mantener este ritual con Naomi la noche previa a una competencia siempre nos daba suerte, pero esta vez decidimos integrar a las chicas.

—Creo que es la primera vez en meses que vuelvo a hacer una pijamada. Gracias por invitarme —dice Mindy acomodándose en la cama.

—No hay de qué —respondo entregándole un tazón con dulces y botanas.

Nos acomodamos en círculo sobre la cama.

—¿Por dónde empezamos? ¿Chicos, música, películas o karaoke? —propone Naomi.

—A mí me parece bien hablar de chicos —sugiere Liora.



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En el texto hay: romance juvenil y amistad

Editado: 23.10.2026

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