Peligrosa tentación.[novela Cristiana]

Capitulo 21

POV Drew

Después de aquella vez que le había escrito a Miriam, ella no me volvió a responder, le había vuelto a escribir varias veces insistiendole pero, ella no me contestaba y así, pasaron dos días.

Estaba en la casa cuando escucho que tocan la puerta. Era jueves en la noche y Fiona me había escrito que llegaría tarde del trabajo hoy.

«¿Quién podrá ser?», pensaba mientras iba sin ánimos hasta la puerta y es entonces que veo una cabellera azul.

—¡Milca!—me emociono un poco porque, tal vez vino con Miriam.

—Hola Drew—ella entra y yo doy un paso afuera para ver si ella había venido y lo que me encuentro es con Charst.

—Oh—no pude evitar decepcionarme.

—¡Hola, hola!—dice Charst entrando también.

—Hola—voy hacía la sala y me siento frente al televisor.

—¿Y esa cara de amargado?, ¿qué te pasa amigo?—me pregunta Charst y yo no le respondo—es Miriam, ¿verdad?

Volteo a verlo—¿cómo sabes?—él sonríe.

—Yo lo se casi todo de ti amigo mío.

—Oh, vaya cosa.

—¿Qué te hizo ella para que estés así? o, ¿qué le hiciste tu a ella?

—Descubrió que estoy casado y me dijo que si me divorcio y me recaso es adulterio entonces, ya no me habla—lo veo hacer una mueca.

—Rayos amigo, estás en graves problemas entonces sumando lo otro.

—¿Acaso hay algo más grave que eso?

—Eh si, amigo. Mark fue encontrado muerto y dejaron un mensaje en la pared de que irían por nosotros y le harían lo mismo que él si no hacemos aparición.

—Rayos.

—Vaya chicos, están realmente en graves problemas—dice Milca de pronto.

—¿Has comido algo?—manifiesta Charst yendo hacía la cocina—te traje una bebida muy especial que te puede gustar—voy hacía él a ver qué me trajo pues, si no había comido nada en todo el día y ya me estaba dando un poco de hambre.

—¿Qué fue lo que trajiste?—me pasa una botella de lo que parecía ser un vino tinto—¿qué es esto?—Charst sonríe.

—Es un vino nada más amigo mío.

—¿Tiene alcohol?

—¿Por qué?, no, no tiene. Ten, toma un vaso y bébelo con estas galletas—le hago caso y pruebo la bebida y sabía algo dulce—¿está bueno?

—Si—me bebo un vaso lleno y luego otro y así, hasta casi acabar la botella pues, estaba muy bueno.

—Oye, queda un poco. Bébetelo también.

Me pongo de pie—no, ya no más—doy un paso hacía la sala y me tambaleaba.

«¿Qué me pasa?», pensé.

Logro llegar a la silla con dificultad—e-ella debe entender que yo la quiero Charst, ella debe entenderlo—él se acerca a mi poniéndose a mi lado.

—¿De verdad la quieres?—me río porque, me pareció gracioso lo que dijo.

—¡Claro que sí!

—Entonces, ¿por qué no vas por ella?

—¡Oye!, Miriam no quiere hablarme. ¡Ah!, ¡solo quiero tenerla entre mis brazos y ver su lindo rostro y sus ojos cafés!

—Si que estás enamorado. Si te animas yo puedo llevarte con ella y te aseguro que no te rechazará—sonrío.

—¿Eso crees?

—¡Por supuesto!, ven. Te llevaré en mi auto y Milca que me diga la dirección de dónde vive ella—salimos afuera con Charst agarrándome y me suben en su auto.

Cuando llegamos a la casa me ayudan a llegar hasta la puerta.

—Mejor no Charst—me doy la vuelta para irme y él toca la puerta.

—Se hombre y habla de frente con ella—se marchan y yo me siento en el suelo cerca de la puerta.

Ya era un poco tarde como las 10 de la noche—debo hablar con ella si, ¡sí!—me pongo de pie y comienzo a vociferar su nombre—¡no me abandones ahora ya que te quiero, te quiero con todo mi corazón!, ¡Miriam!, ¡Miriam!—escucho que abren la puerta.

—¿Drew?



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En el texto hay: mafia, badboy, cristiano

Editado: 17.09.2026

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