Sigo apostado por ti || Unai Simón

Capítulo 9 - A PUNTO DE EXPLOTAR

A PUNTO DE EXPLOTAR

Elena

Hace 2 años

14 de Julio de 2024.

Hotel de concentración, Berlín (Alemania)

Sigo quieta en el sitio mirándolo, sin poder creer lo que está pasando. Cambio la mirada y me centro en Clara, que tiene el semblante serio y una mirada furiosa comienza a entreverse en sus ojos.

—¿Qué estás haciendo, Unai? —le dice sorprendida por la actitud de él.

—¿Tú que crees que estoy haciendo? Me estás mintiendo a la cara, cuando te he pedido que me cuentes que es lo que está pasando, vas y me dices que ella te está insultando cuándo es al revés —responde él intentando bajar el tono de voz y pasar más desapercibidos, pero es un intento fallido, porque todo el mundo nos está prestando atención.

—¿La estás defendiendo? —se le entrecorta la voz por lo incrédula que está.

—Sí —dice firme y sin ningún atisbo de duda.

—¿A ella? —me señala con desdén—. ¿En serio? ¿Después de todo lo que ha hecho y de todo lo que he sufrido por ella? —da un paso hacia atrás y lo mira cómo si no lo reconociera.

—Acabas de insultarla delante de todo el mundo y ella no te ha hecho nada —sigue argumentando.

—¡Me da igual! Yo soy tu novia, tienes que defenderme a mí —le replica alzando la voz y la noto que comienza a ponerse nerviosa.

—¿Y? ¿Tengo que creerte a pie juntillas cuando acabo de verte hacer algo mal? No pienso apoyarte en esto. Está mal.

—Ahora mismo estoy flipando —se echa las manos a la cara y se restriega los ojos, como si quisiera despertar de una pesadilla.

—Discúlpate con ella ahora mismo —dice y la veo que abre los ojos de nuevo y se le frunce el ceño, cómo si le fuera a salir humo por la nariz de lo furiosa que le ha puesto ese comentario.

—No hace falta —digo en un susurro interviniendo por primera vez desde que ha llegado y haciendo que ambos se giren para mirarme. Uno con tristeza y la otra asesinándome.

—Cállate, zorra de mierda —escupe Clara acercándose a mí.

—¡EH! —vuelve a gritar Unai colocándose delante de mí para interceptar cualquier acercamiento por parte de su novia.

—¿¡QUÉ!? —le grita—. ¡Por culpa de esa zorra estamos teniendo esta discusión! —las manos de Unai se cierran en puños y lo veo respirar con fuerza, cómo si se estuviera conteniendo.

—Discúlpate con ella —vuelve a repetir intentando calmarse.

—¡No pienso disculparme con ella! —sigue con la voz alzada mirándome con furia.

—Clara…

—¡Qué no!

—Unai, déjalo, no importa —le digo tocando su brazo para que me preste atención—, no necesito una disculpa por su parte —él se gira y me mira.

—Pero…

—Da igual —le dedico una pequeña sonrisa por el gesto que ha tenido.

—Esto es increíble —sigue hablando Clara—. Hace años no te importaba que la insultara, es más, te quedaste callado delante de ella mientras lo hacía y ahora la defiendes…

—Lo sé —responde con la mirada dura—, estoy haciendo lo que tenía que haber hecho hace años en el jardín de mis abuelos—me mira directamente a los ojos mientras pronuncia esa frase y siento que dejo de respirar.

Cierro los ojos mientras las imágenes de esa noche se suceden, al abrirlos le devuelvo la mirada empañada de lágrimas. Él me mira con culpa y alza la mano acercándose a mi cara, pero no puedo dejar que me toque, no puedo.

Doy un paso atrás y es cuando noto cómo una lagrima traviesa surca mi cara. Me la limpio con la mano y sigo dando unos pasos atrás, necesito aire y espacio. Él da unos pasos en mi dirección, intenta hablar, decir algo, no lo sé. Sólo sé que abre y cierra la boca dudando de cómo empezar.

Sigo dando unos pasos atrás hasta que un chico se interpone en su camino, colocándose delante de mí.

—Unai, tío, creo que es mejor que vayamos a otro sitio a hablar —le dice y centra su mirada en él. Después vuelve a mí y se da cuenta de lo vulnerable que me estoy sintiendo en ese momento, cesando su intento de acercarse a mí.

—Ven, Elena, vamos fuera —un brazo me rodea por los hombres y me guía hacia un lado. Cuando me fijo en quien me agarra me doy cuenta de que es Alejandra—. Deja que se vaya con Pedri a hablar.

Asiento con la cabeza, miro por última vez a Unai que me mira arrepentido y sigo a Alejandra afuera.

—¿Estás bien? —me pregunta preocupada mientras me coge de las manos y me las aprieta reconfortándome, diciéndome que está aquí, conmigo.

—Sí —consigo decir después de unos segundos en silencio—, no me esperaba esto.

—Ya… —me mira comprensiva—, ¿necesitas que lo hablemos? —me pregunta.

—No —respondo dedicándole una pequeña sonrisa.

—Si necesitas a alguien que esté fuera de todo ese embrollo, puedes contar conmigo. Te daré un punto de vista desde fuera y siempre estaré de tu parte —me sonríe.

—Gracias —le digo totalmente sincera.

Nos quedamos en silencio otro rato más hasta que el cansancio hace mella y me despido de ella para ir a dormir. Quiero que los minutos pasen deprisa para poder volver a desaparecer y dejar de ser el centro de atención.

***

La alarma del móvil suena demasiado pronto, pero tengo que levantarme. Como un zombi voy hasta al baño a darme una ducha. Al salir vestida recojo toda mi habitación y miro por todas partes por si me olvido algo por ahí tirado. De lo cansada que estoy ni siquiera me he puesto las lentillas y sigo con las gafas de ver. Solo espero poder dormir un poco en el avión.

Cuando siento que todo está, salgo de la habitación y bajo por el ascensor con mi maleta. He quedado con Irati en el hall de entrada para ir todos juntos hacia el aeropuerto. Hoy volvemos todos a Madrid.

Al llegar abajo, los busco con la mirada y los encuentro a todos juntos. Ane en brazos de su padre aún adormilada, Irati hablando con mi madrina y a su padre hablando con Unai. A su lado, con cara de pocos amigos está Clara. Supongo, viendo su cara, que las cosas no las han arreglado y que siguen enfadados.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.