—¡Nash! ¡Nash! —dije imaginándome que podía haber una ventana.
—¿Qué sucede? —dijo mi hermano mirándome con preocupación— ¡Dios Callie no estamos en el lugar para esas bromas!
Pasé por su lado sintiendo la emoción recorrer mi cuerpo y fui hacia el cuarto de mama. Seguramente ella dormía porque no siempre estaba despierta, entre a su cuarto haciendo el menor ruido posible y abrí la mesita de noche.
Estaba el frasco de pastillas vacío y a un lado el manojo de llaves.
Las tome rápidamente para luego salir de allí.
—¿Me vas a decir que sucede? —pregunto Nash siguiéndome— ¿De dónde sacaste esas llaves?
—Podría estar nuestra salvación aquí Nash —dije emocionada metiendo una de las llaves.
Mire con una gran sonrisa a mi hermano al ver que la llave giro. La puerta se abrió y la luz del sol hizo que mis ojos ardieran por un momento.
La luz era completamente natural pero mi sonrisa se desvaneció un poco al ver el tamaño de la ventana, mire a mi alrededor y aquella habitación estaba repleta de libros.
—Al menos esta luz nos hará bien a la piel —comento Nash tratando de sonar optimista— ¡Mira todos estos libros!
En aquel sitio había dos pequeños sofás individuales y una pequeña mesa de madera, y altos estantes de maderas repletos de libros. Me acerque hacia uno de los estantes y tome uno de los libros “Blancanieves y los siete enanitos”.
<<Algo bueno de aquella horrible casa>>
—¡Un cuento infantil! —exclame contenta.
Observe cada libro y habían de distintos géneros.
Gire en mi lugar y mi vista fue hacia Nash que tenía el papel que había escrito mama entre sus manos.
—No entiendo que quiere decir mama —su rostro lucia confuso al igual que estaba el mío cuando la leí.
Pero el llanto de la bebe nos hizo salir de allí rápidamente, mire hacia el sofá y a un lado estaba Halsey con Hunter y del otro Varek.
—Yo solo quería ver a la bebe —dijo Varek mirando a Nash.
Mire a la bebe y tenía un peluche cubriéndole la cara.
—Dios mío tienen que tener cuidado con ella —dije tomando a Said entre mis brazos.
—¿Por qué está llorando? —Nash se acercó a mi y miro a la bebe y luego a nuestros hermanitos.
—Halsey la agarro de la manito —hablo Hunter para luego salir corriendo.
Mire a Halsey con el ceño fruncido y luego mire la mano de la bebe, tenia un punto rojo en medio del dorso.
—Ella es una bebe Halsey debes tratarla con cuidado —dije mirando a mi hermana con enojo.
—Ya no me quieres y mamá tampoco —exclamo ella para romper en llanto.
Nash la levanto en el aire y la sentó sobre la mesa de madera.
—Pequeña nadie te dejara de querer todos te amamos —el limpio las lágrimas de las mejillas de Halsey— pero Said aun no cumple el día de vida y debemos cuidarla entre todos.
—¿Por qué no la está cuidando mama? —pregunto Jaren levantando una ceja.
Ese niño no se perdía nunca de ningún detalle.
—Mama no se siente bien —respondió Nash con seriedad— ahora todos deben portarse bien.
—¿Y si nos portamos bien que recibiremos a cambio? —pregunto Varek acercándose a Nash.
—Chocolates y yo les leeré los cuentos que ustedes quieran —dijo Nash sonriente.
En los rostros de mis hermanitos apareció una gran sonrisa.
Era difícil acostumbrarse a la bebe ya que prácticamente nosotros también estábamos creciendo.
Prepare el agua para que todos se dieran un baño, mientras yo bañaba a las niñas Nash aprovechaba para dormir y la bebe también dormía.
Terminé de bañar a mis hermanas y me volví hacia el cuarto, Said estaba despertando.
—Creo que tienes hambre pequeña —dije al ver su carita y fue cuestión de segundo para que comenzara a llorar.
Tome a la bebe entre mis brazos y baje las escaleras, sentía como el cansancio cada vez iba haciendo más efecto.
Me dirigí hacia la biblioteca ya el sol no estaba en todo su esplendor.
—No sé cómo terminamos aquí pequeña —dije mientras podía ver el borroso atardecer.
Tenía que intentar otra vez, tomé el valor necesario y fui hacia el cuarto de mama.
Said estaba despierta pero no hacia ningún sonido extraño.
—¿Cómo te encuentras mama? —pregunte al ver que ella estaba sentada en la cama— quería contarte que Said ya está tomando la leche y ya le he cambiado el pañal.
—Vete Callie no me interesa.
—Mama… papa regresara y nos iremos a casa —dije sintiéndome la desesperación por escuchar a mama decir algo bueno.
—¡No entiendes nada Callie! ¡El no regresara! Lo se… —dijo ella agarrando su cabeza y empezando a llorar— el dijo que vendría… estaremos aquí encerrados hasta que el último suspiro de vida se sienta.
Mis ojos se pusieron llorosos al escuchar decir eso a mama, baje las escaleras encontrándome con todos mis hermanos.
Nash se acercó a mi para tomar a la bebe y se quedó observándome.
Otra vez estaba intentando disimular las ganas de llorar por mis hermanos.
—¿Qué hay para comer? —pregunto Shery.
—Quiero pure —dijo Hunter que estaba sentado junto a Halsey.
—No hay demasiadas papas y no quedan muchas cosas —dije acercándome al cesto de las verduras.
Empecé a preparar la sopa que iba a ser lo más rendidor.
—¡No quiero sopa! —exclamo Varek.
—Es lo que hay —dije mientras le servía a Jaren.
—¡Tienen que comer! —dijo Nash mirando con seriedad a los más pequeños.
—Esta salada —comento Jaren.
Eran demasiadas cosas que estaban cruzando por mi cabeza y todas sus quejas no estaban ayudando a como me estaba sintiendo.
—Creo que tenemos problemas Callie —dijo Nash haciendo cara de asco.
Me acerque hacia donde el se encontraba con la bebe.
—¿Qué esperas? —pregunte cruzándome de brazos— eres el mayor…
—¡Pero tu eres niña! —respondió tapándose con una mano su nariz.
—¡Es hora de que madurez Nash! —dije sintiendo ya como el cansancio se apoderaba más de mi.