Me senté en la cama y me acerqué hacia la cuna donde dormía Said.
Habían pasado varios días desde que sabíamos cuál era el propósito de papá y mamá que nosotros estuviéramos allí.
Una de las noches papá había dejado varias cosas, como aquella cuna de madera y una caja repleta de ropa para la bebe. A parte de eso habían otros objetos como linternas, pilas, comida y juguetes.
Pero algo de lo que si había olvidado eran de las pastillas de mamá.
Terminé de acomodar la cocina luego del almuerzo y me senté en el sofá, ya que en la biblioteca hacia demasiado calor.
Tome mi cuaderno de dibujos y algunos lápices de colores que también me había llevado papa.
El dibujo para Kate ya prácticamente estaba terminado.
<< ¿Cuándo volveremos a vernos? >>
—¿Tienes idea cuando murió VanGoh? —pregunto Nash que estaba en la otra punta del sofá.
No lo mire y negué con mi cabeza, otra vez estaba recordando a Kate y que quizás no volvería a verla porque pensaba que estaba muerta.
Ella pensaba que estaba muerte…
Era la primera vez que caía en la cuenta de eso.
—Callie quiero galletas —dijo Varek de pie en frente mío.
Quería llorar en ese momento, me puse de pie dejando mi cuaderno a un lado.
—Estamos aburridos —dijo Halsey empujando su muñeca.
La sensación de querer llorar no podía disimularla.
—Ven pequeño yo te doy una galleta — Nash se puso de pie— ¿Callie?
Caminé rápidamente para entrar en la biblioteca que reflejaba el sol de la tarde, a pesar de que hacía calor no había nadie allí y rompí en llanto.
Había dejado mucho atrás y no sabía por cuánto tiempo, algo que ni siquiera me lo habían preguntado como el de tener que hacerme responsable de mis hermanos.
Recordaba las veces que me había quedado en casa de Kate y las noches de karaoke, las tardes donde nos bañábamos en su piscina.
—¿Callie? —escondí mi rostro entre mis rodillas al escuchar la voz de Nash— ¿Estas bien?
Ni siquiera podía simular una sonrisa porque solo podía llorar.
—Estoy bien —dije para luego mirarlo.
Él estaba de pie a mi lado y se agacho en frente mío para poder mirarme.
—No creo que tus lagrimas sean de felicidad —el miro el sol que entraba por la pequeña ventana— además hace mucho calor aquí.
No quería admitirlo pero Nash hasta el momento era la única persona que podía entender lo que estaba pasando y que podía comprender.
—No pude despedirme de Kate —dije entre sollozos— discutimos la última vez que la vi… y ahora ella debe pensar que estoy muerta.
Volví a mirar a Nash que me miraba con tristeza.
—Yo tampoco pude despedirme de mis amigos —el tomo aire y soltó un suspiro— pero mírale el lado positivo.
El extendió su mano para que yo la tomara, obligándome a poner de pie.
—Tendremos una vida llena de lujos donde ninguno deberá tener el mejor promedio para mantener una beca —dijo el mostrando una sonrisa.
Me reí ante su comentario que tenía tanta razón porque a la preparatoria que íbamos éramos becados por eso Nash se esforzaba siempre por ser el mejor.
—Ya no me harán sentir mal por mi estatus social —dije mientras pensaba en esa vez que Cloe me dijo pobre de una manera sutil.
Nash hizo silencio y poso sus manos sobre mis hombros, los ojos de Nash eran de un celeste tan clarito que a la luz del sol se veía de un color como el cielo.
—Todo valdrá la pena y además estoy seguro que Kate te perdono —el no dejaba de sonreír su dentadura era perfecta como la mía— y quien dice que en un futuro vuelvas a encontrarla.
Él tenía razón limpie las lágrimas de mi mejilla y lo mire con una sonrisa.
Agradecía de al menos tener a Nash ahí conmigo.
—¿Podemos jugar a las escondidas? —pregunto Varek apareciendo mientras tenía su boca repleta de migas.
Me acerque hacia el para pasar mi mano sobre las migas que tenía.
—No hay tantos lugares aquí para esconderse —dijo Jaren desde la sala.
Caminamos hasta donde se encontraban los demás.
—Juguemos porfis —dijo Halsey mientras hacía puchero con su boca.
Mire a Nash que sonreía y se acercó hacia donde Said estaba durmiendo.
—Puede ser, pero no vayan a asustar a la bebe —dijo el levantándola entre sus brazos— iré a llevarla a su cuna.
Asentí para luego mirar a mis hermanos que se veían felices.
—¿Quién cuenta? —preguntó Shery mirando a los más pequeños.
—¡Yo se contar hasta 15! —exclamo Hunter que estaba feliz.
—Callie deberías contar tu —dijo Nash bajando las escaleras.
Hice una mueca pensativa hasta que Varek me tomo del brazo dando saltitos moviendo su cabeza para que dijera que si.
—Está bien… —dije sonriente para acercarme a un lado de las escaleras— empezare a contar… uno, dos…
Todos salieron corriendo hacia distintas direcciones pero me percate que la mayoría habían subido las escaleras.
—¡CINCUENTA! —exclame para luego mirar todo a mi alrededor.
Camine hacia el pasillo que daba a la biblioteca a paso lento, el sol que daba alumbraba hacia el pasillo hasta que se vio una sombra.
Sonreí al pensar que era Nash y miré hacia adentro.
—Eres muy tonto para esconderte… —mire hacia toda la habitación pero no había nada.
Por un momento pensé que había sido mi imaginación. Pero yo había visto esa sombra, fruncí mi ceño y escuché las pisadas del piso de arriba.
<< Necesitas lentes >>
Negue con mi cabeza y me dirigí hacia las escaleras, camine hacia el pasillo hasta que me percate de la tenue luz que se veía en la puerta que estaba al lado de la habitación de mama.
Pero me volví hacia el cuarto de los chicos, y me percate de la risita proveniente del armario.
—¡Ah! —exclamaron Varek y Hunter.
Mire hacia debajo de la cama y allí estaba Nash con Halsey.
Me dirigí hacia la habitación de nosotras y mire hacia el espejo, y me gire pensando que Shery estaba detrás de mí.