Detrás de la Sombra

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Entre a la biblioteca para tomar asiento en el suelo en frente de la pequeña ventana por donde entraba el sol.

—¿Vas a seguir sin dirigirme la palabra? —hablo Nash a mi lado rompiendo el silencio.

Ni siquiera lo miré y cerré mis ojos, solo eran unos minutos que siempre nos sentábamos allí para tomar un poco de luz natural.

Hacía casi una semana que no le dirigía la palabra a Nash desde que me habían tomado por loca luego de que misteriosamente apareciera un porta velas en el cuarto vacío.

—¡Callie! —exclamo dándome un empujón.

—Me tomaste de mentirosa —dije sin siquiera mirarlo.

—Era lo lógico —dijo el provocando que solo me hiciera sentir enojada.

—¿Quieres decir que estoy loca? —lo mire con el ceño fruncido.

Nash mostro una sonrisa como si lo que yo estaba diciendo era una broma.

—Te dije que yo no fui —volví a decir con enojo— ¿no vas a creerme?

La sonrisa se borró en el rostro de mi hermano al ver que yo no estaba bromeando con lo que decía.

—Quizás si fue Jaren tú sabes cómo es el —relaje el ceño.

—Pero Jaren ni siquiera sabía de la existencia de ese cuarto.

—No lo sabes a demás ¿Si no fue el quien pudo haber sido? —volví a mirar hacia el frente.

Durante todos esos días en mi mente había rondado la idea de las veces que me había encontrado con esas sombras.

—Es lo lógico ¿No? —miré a Nash y asentí— Jaren es un niño bastante travieso y lo hizo para molestar.

—Quizás tienes razón —hice un silencio— ¿Pero por qué haría eso? ¿Para asustarnos?

—Son unos estúpidos —dijo una voz a nuestras espaldas.

Los dos nos giramos para ver a Jaren de pie en la puerta, el salió de allí corriendo.

—Iré a hablar con el —dije parándome para ir detrás de mi hermano.

Todos vestíamos con ropas de verano, cada día en la casa el calor se hacía más insoportable.

Entre al cuarto de mis hermanos y Jaren estaba sentado en la cama con la pequeña pelotita entre sus manos.

—No quiero verte —dijo el sin mirarme.

Caminé hasta la cama donde él dormía con Nash y me senté a su lado.

—¿Qué vienes a decirme? ¿Qué soy un mentiroso? —el me miro con el ceño fruncido.

—Entiéndeme Jaren yo no fui quien dejo esa vela en el cuarto —dije yo hablando.

—Yo no fui… además no tendría problema con decirlo —en su rostro podía ver que Jaren estaba siendo sincero.

¿Y si quizás él tenía razón? A pesar de que era un niño a veces bastante revoltoso, estaba hablando con la verdad y yo misma había sentido esa sensación de injusticia.

—Perdóname —dije pasando uno de mis brazos sobre sus hombros.

—Quizás fue algún fantasma —dijo el en tono de broma.

Mire por unos segundos a Jaren entrecerrando mis ojos.

—Solo bromeaba aunque esta casa es bastante rara ¿No lo crees? —el me miro a los ojos.

Razón tenía, pero la posibilidad era mínima.

—Quizás fue mamá… —dije pensando en ella que todos los días pasaba encerrada en su cuarto.

—Callie nos hace demasiado calor —dijeron a lo unísono dos niños en la puerta.

Me puse de pie para mirar a los mellizos que andaban descalzos, algo que mucho no me agradaba porque a pesar de que no hubiesen bichos y siempre limpiábamos no me agradaba.

—¿Quieren que les dé un baño? —dije recordando que era la única manera de refrescarnos.

Entramos al cuarto de baño y empecé a llenar la bañera.

—Wow ¿y esta sorpresa? —dijo Nash apareciendo y mirando con una sonrisa a los mellizos— ¿desde cuándo les agrada bañarse?

—Nos hace mucho calor —dijo Hunter haciendo una mueca que lo hacía ver demasiado tierno.

Nash se sentó sobre el bidet que había a un lado para remojar sus manos.

—¡Ayuda! —exclamo Varek apareciendo en el baño para luego abrazarme— ¡Shery quiere deshacerse de mi panda!

—¡Arruinaste mi cuaderno de tareas con tu tonto jugo! —grito Shery arrojando el peluche haciendo que se cayera al agua.

—¿Estabas haciendo tarea? —pregunte mirando a mi hermana que seguía con el ceño fruncido.

—¡Mi panda! —Varek levanto el peluche del agua— ¡Eres una tonta!

Sin esperarlo Varek le arrojo el panda empapado de agua hacia Shery haciendo que mojara toda su ropa.

—¡No le arrojes agua a Shery! —exclamo Halsey que estaba en el agua y le salpico a Varek y a mí que estaba a un lado.

Mi hermana abrió el grifo del lavamanos y junto agua entre sus manos, para empapar a Varek.

—¡Guerra de agua! —exclamo Hunter entre risas.

Abrí mis ojos con sorpresa y mire a Nash que miraba divertido la situación, y sin esperarlo metió su mano en el agua y me salpico.

Todos empezamos a tirarnos agua mojándonos nuestras ropas.

—¿Qué ocurre aquí? —dijo Jaren apareciendo también.

—Hace calor aquí ¿No? —dije sonriente para salpicarle agua.

Los azulejos del baño estaban empapados de agua, todos mis hermanos estaban con sus ropas mojadas, el suelo también estaba cubierto de agua todos los juguetes de la tina estaban esparcidos.

Abrimos la ducha provocando que cayera como lluvia, estábamos felices por un momento había olvidado que estábamos en aquella casa.

Hacia demasiado tiempo que no nos reíamos de esa manera.

Hasta que el llanto de la bebe llamo mi atención, Sali del baño y la puerta estaba entre abierta del cuarto.

Me detuve un momento al ver una sombra a un lado de la cuna de Said.

—¡Said! —exclame abriendo la puerta con desesperación.

Me acerque hacia su cuna y tome a la bebe entre mis brazos, Said lloraba desesperadamente. Tardaron unos segundos para que apareciera Nash.

Mi corazón latía rápidamente mientras movía a Said tratando de calmarla.

—¿Qué ocurrió? —pregunto Nash al ver lo fuerte que estaba llorando la bebe.

Mire a mi hermano sin saber que decirle.

—Se asustó —volví a mirar a Said al ver su pequeño rostro rojizo.

Había visto una sombra no estaba loca pero no sabía si aquello había sido solo mi imaginación.



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En el texto hay: hermanos, muerte misterio, miedo enojo y culpa

Editado: 04.11.2026

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