Detrás de la Sombra

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La noche había sido tan silenciosa hasta el día siguiente que me levante a preparar el desayuno, mi vista llego al calendario.

¿Qué haríamos todo ese tiempo allí encerrados?

—Buenos días —dijo Nash apareciendo, tomando un vaso para servirse agua.

—Buen día —dije mientras miraba la mamadera de Said— ¿Qué haremos Nash?

Mi hermano bebió todo el vaso con agua y me miro a los ojos.

—Debemos confiar en ellos —él se sentó en la punta de la mesa también estaba pensativo— no sabemos cuánto tiempo estaremos aquí.

Papá no nos había dicho cuanto estaríamos allí pero lo que sabíamos que podría ser cuestión de semanas incluso meses.

—¿Qué sucederá con mama? —dije para sentarme en la silla de al lado de el— Said está muy pequeña.

El me miro mostrando una sonrisa, algo que me hacía recordar a mama ya que sonreían de la misma manera, sabía que el quería darme la tranquilidad que no estaba tan segura que el estuviera convencido de eso.

—Intentaremos llevar una vida normal hemos sobrevivido dos semanas —solté un suspiro— debemos encargarnos de nuestros hermanos para que nada les suceda estando aquí dentro.

Asentí viendo como todos aparecieron aun con sus pijamas.

Nash tenía razón ya sabíamos la razón por la que estábamos allí y lo único que quedaba era esperar.

Me puse de pie para ponerles a cada uno sus tazas.

—¿Cómo te sientes hoy pequeño? —pregunto Nash levantando a Hunter y sentándolo en su regazo.

—Shery nos leyó un cuento anoche —dijo Halsey con una sonrisa.

Mire a mi hermana que estaba callada con la mirada sobre su taza. A mi mente vino la pelea con Jaren antes de que apareciera papá.

—¿Qué les dijo papá? ¿Cuándo nos iremos de aquí? —pregunto Jaren que ya no parecía estar enojado.

Nash y yo cruzamos miradas porque no habíamos platicado sobre que le diríamos a ellos sobre todo a Jaren y Shery que eran los que más conscientes estaban de aquella situación.

—Debemos quedarnos aquí unos días más —hable sin mirar a Jaren— pero papá nos traerá lo que necesitemos.

Jaren levanto una ceja y yo lo mire con una sonrisa.

—¿Cómo que unos días más? —él se puso de pie— yo quiero irme a casa.

—Lo sé pero es necesario —dije hablando con tranquilidad— mientras debemos pensar que hacer en estos días de vacaciones.

Mi hermano frunció el ceño y se dirigió hacia la biblioteca. Mire a Nash pero el negó con su cabeza.

Sabía que luego tendríamos que hablar con él.

—Hoy bañaremos a Said porque ya se le cayó su ombliguito —dije con una sonrisa.

Luego de desayunar prepare el agua y nos dirigimos hacia el baño, Nash traía a Said en sus brazos.

—Varek se quedó jugando con Hunter en la biblioteca con Jaren —dijo el mientras yo ya tenía listo el fuentón donde lavábamos la ropa.

—Shery no quiere venir —dijo Halsey que estaba parada de la puerta del baño.

Sabía que tenía que hablar con ella, ya que para ninguno le estaba siendo fácil estar allí.

Nash se inclinó hacia la bañera donde había metido el fuentón y una toalla para que Said no se sumergiera por completo.

—Despacito pasaremos un poquito de jaboncito sobre sus brazos —dije aplicando un poco de jabón para bebe en la manito de Halsey.

—¿Que pasa princesa? —dijo Nash que miraba a Said sonriente.

Empecé a mojar un poco su cabecita con agua.

—Está muy caliente el agua Callie —dijo Nash metiendo su mano en el agua.

—Está a temperatura ella es una bebe —dije hablando con seguridad— además tome el termómetro para poder calcularle perfectamente.

El me miro y yo entrecerré mis ojos.

—¿Acaso piensas que no se? —dije salpicando un poco de agua.

—Eres una quejosa —dijo para luego volver su mirada a la bebe.

Nash la envolvió en la toalla y Halsey se quedó con él en baño. Me dirigí hacia el cuarto para preparar la ropita que ya prácticamente no le entraban pero no había más.

—¿Shery? ¿Qué sucede cariño? —pregunte acercándome a mi hermana que estaba sentada en el suelo.

—Quiero ver a mamá —dijo mirándome con su rostro empapado en lágrimas.

Hice silencio y me senté a su lado pensando en las palabras correctas.

—Lo que dijo Jaren… —ella volvió a romper en llanto— ¿Es verdad que tus compañeras te hicieron eso?

Tome el rostro de mi hermana entre mis manos, sintiendo la impotencia de que no sabía aquello que ella estaba pasando.

—¿Por qué nunca nos dijiste nada?

—No quería molestarlos —dijo ella entre sollozos— además tenían razón,

—Claro que no Shery tu eres una niña muy inteligente —envolví entre mis brazos— debiste decirme… no debes permitir que traten así.

—Soy el bicho raro de mi clase solo porque siempre hago las tareas y… —no me gustaba ver a mi hermana así.

—Esos niños son tontos y tu deberías sentirte orgullosa porque a muchos les gustaría ser como tú —volví a tomar su rostro y la mire a los ojos— prométeme que te defenderás siempre de quien sea… prométemelo

Shery asintió y volvió a abrazarme.

—Gracias por ser mi hermana Callie.

Aquellas palabras me hacían sentir feliz porque a pesar de todo el amor de mis hermanos era más importante.

Bajamos otra vez para entrar a la biblioteca donde Jaren estaba jugando con una pequeña pelotita y golpeaba los estantes con los libros.

—No quiero hablar con ninguno de ustedes dos —dijo el haciendo que la pelotita rebotara otra vez.

Nash me miro y luego se acercó a donde estaba Jaren.

—No podíamos decirte en frente de los pequeños —dijo Nash quitándole la pelotita— pero papa y mama planearon esto para que nosotros tengamos mejor vida.

Jaren miro a Nash levantando una ceja.

—No entiendo —dijo el mirándome a mi.

—Que papá cobrara nuestro seguro que invirtieron durante mucho tiempo —hable tratando de explicar— pero para eso debemos estar muertos.

—Por eso no sabemos cuándo regresaremos a casa —termino de decir Nash.



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En el texto hay: hermanos, muerte misterio, miedo enojo y culpa

Editado: 04.11.2026

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