Detrás de la Sombra

18

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Las semanas seguían pasando el calor intenso poco a poco empezaba a pasar. Ya ni siquiera me ponía a pensar en las sombras, solo me concentraba en todo lo que hacíamos allí dentro.

Las clases ya habían comenzado y Nash y yo habíamos pensado en que podríamos enseñarles algunas cosas para que no perdieran aprender.

Papa seguía llevándonos provisiones pero siempre parecía olvidar las pastillas de mama.

Terminé de acomodar el cuarto y abrí uno de los cajones del mueble de madera, mi vista llego a la biblia. La tomé entre mis manos y la abrí, nuestros padres no eran tan religiosos pero las pocas cosas que sabía era por mi abuela. Cuando Nash y yo éramos pequeños, y nos quedábamos en su casa nos había enseñado a rezar.

La biblia parecía tener algunos años por el color de las paginas hasta que mis ojos llegaron al nombre escrito en una esquina.

<< Clara Denville >>

Sentí el escalofrío recorrer mi cuerpo y solo volví a guardar la biblia en el cajón.

Baje las escaleras con el cesto de la ropa sucia entre mis manos y junto con Nash bajamos al sótano.

—Anoche no pude dormir —hablo Nash mientras estrujaba la ropa— Jaren se movía demasiado y hablaba dormido.

—Eso que no duermes con Halsey esa niña parece que corre maratones en sus sueños —dije soltando una risa.

—Fue molesto y solo me hizo extrañar cuando dormía solo —el tomo una de las prendas y la colgó en la soga.

Solté un suspiro al ver el tiempo que había pasado.

—¿Cuándo nos dirá papa cuanto tiempo más debemos esperar? —dije pensando en mi abuela que no había dejado de pensar en ella.

—No lo sé al menos hemos sobrevivido y pienso que poco a poco debemos obligar a los pequeños que aprendan —dijo el mientras acomodaba la ropa que estaba mojada.

Terminé de refregar la última prenda, hasta que percibí olor a quemado.

—¿Apagaste la hornalla? —pregunte mirando a Nash.

El asintió pero nuestra mirada se dirigió hacia la puerta del sótano y la luz naranja.

—¡Mami! —exclamo Varek.

Nash y yo soltamos las prendas que teníamos en nuestras manos y corrimos hacia Varek de su pijama se estaba prendiendo fuego. Él había tomado uno de los fuentones que tenían agua y se la arrojo.

—¡Oh mi pequeño! —dije envolviendo entre mis brazos a Varek.

—¿Cómo te quemaste? —pregunto Nash mirando hacia la cocina.

Mire hacia la cocina y la hornalla estaba prendida.

—Yo la apague —dijo Nash mirándome a mi.

No dije nada solo mire a Varek que seguía llorando, Nash lo levanto entre sus brazos y nos dirigimos hacia el baño.

Todos estaban en el cuarto de los niños, Jaren y Shery se asomaron al ver a Nash con Varek entre sus brazos.

—¿Quién de ustedes encendió la hornalla? —pregunte mirando a mis hermanos.

Los dos me miraron sorprendidos pero sabía que ninguno de ellos sabia como encenderla.

—Cuiden un momento a Said —dije para entrar al baño.

La bañera se empezó a llenar, con ayuda de Nash le quitamos la ropita a Varek y lo metimos en el agua.

—¿Cómo te quemaste? —pregunte preocupada y tomando sus manos.

—Quería agua —contesto entre sollozos.

Mordí mi labio inferior pensando en todas las posibilidades de que no hubiéramos visto a Varek.

Sentí una puntada en mi pecho y fue cuando las lágrimas se escaparon de mis ojos. En ese momento no podía imaginarme si algo malo le ocurría a alguno de los pequeños.

—No hagas eso nunca más —dije entre llantos— si necesitas algo debes pedírmelo a mi o a Nash…

Sentí una mano posarse sobre mi hombro Nash se inclinó a mi lado que tenía la misma expresión que yo.

Los tres salimos del baño y miramos a nuestros hermanos que reían excepto Hunter que estaba recostado algo que me llamo la atención.

Tome a Said entre mis brazos y deposite un beso sobre su frente, mi pequeña ya estaba más grande y ya cada cara que le hacían sus hermanos se reía, aunque todavía no comía.

—¿Por qué no van a jugar a la sala? —propuso Nash— Varek quiere jugar con el rompecabezas.

Shery sonrío y tomo la mano de Varek, Jaren salió detrás de ellos.

—Vamos Halsey —dijo Jaren esperando a Halsey.

—Hunter no se siente bien —dijo ella mirándome a mi y a Nash.

Nash se acercó a la cama y se sentó al lado de nuestro hermanito.

—Ve con Jaren Sey —dije mirándola con una sonrisa.

Me acerque a la cama y mire a Hunter que cubría su rostro.

—¿Qué sucede pequeño? —Nash intento girarlo y fue donde vimos los ojos rojizos de Hunter— Hunter…

El miro a Nash y se abalanzó sobre él.

—Papá —dijo el pequeño rompiendo en llanto— tengo miedo.

Nash se sorprendió pero no dijo nada solo abrazo a Hunter.

Otra vez tenía ganas de llorar, los mellizos y Varek prácticamente no se acordaban mucho de mamá ya que se habían acostumbrado a nosotros.

En tan poco tiempo ellos se habían olvidado de nuestros padres algo que me hacía entristecer.

<< Aun son pequeños no recordaran >>

—Había un monstruo… —dijo Hunter con su rostro empapado y señalo hacia un rincón del cuarto— ahí quería hacerme daño.

—No mi niño no digas eso —Nash tomo el rostro del pequeño limpiando sus lágrimas.

—Yo lo vi allí —el llevo una mano a su boca.

Me dolía tanto ver sufrir así a mi hermanito, solo pensaba en todas las cosas que podíamos hacer. ¿Pero que debíamos hacer para que el no tuviera miedo?

Nash tampoco sabía que decirle, quizás él lo estaba imaginado o le pasaba lo mismo que a nosotros.

—Nada te pasara porque nosotros te vamos a proteger —hablo Nash para que Hunter volviera a abrazarlo.

Salimos del cuarto luego de calmar a Hunter, Halsey corrió hasta el para abrazarlo.

—No te alejes —ella lo miro con una sonrisa y lo tomo de la mano para sentarse en el piso.

Nash y yo caminamos hacia la cocina, aquellas dos situaciones nos habían dejado con una sensación extraña.



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En el texto hay: hermanos, muerte misterio, miedo enojo y culpa

Editado: 04.11.2026

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