—Yo seré la madrina de la niña, así que quítate. —Menciono Lexi, haciéndose espacio en el sofá de la habitación.
Emilia se acerco a ellas con una bandeja de soda morada, rodando los ojos con diversión,
—Muy graciosa Lexi, pero te equivocas, yo seré la madrina de la niña.
Kristen soltó una risita burlona. —Ninguna lo será, porque ni siquiera saben el nombre de la nena, en cambio yo si lo sé, por ende, yo seré la madrina.
—¡Eso es mentira! Maisy dinos que Kristen miente.
—E-eh…
—Maisy nunca nos daría esta traición, obviamente miente.
—¿Se han puesto a pensar que ninguna de ustedes será la madrina de mi hija? —Dijo Jayden pasando detrás del sofá.
—¡Cállate Jayden!
—Okey, okey, me callo. —Menciono alzando las manos, alejándose de ellas. —Lunáticas.
Un rubio se rio de su amigo cuando se acercó a la esquina de los ‘chicos’, lo que claramente era un insulto para él ya que las intrusas estaban en su casa. Había pasado dos meses, desde la revelación del bebe, con ayuda de sus amigos lograron mover algunas cosas para sentir que la casa era un verdadero hogar, y estaban en el típico día de descanso, donde de sorpresa llego un viejo amigo a saludar.
—Debes admitir que son tiernas. —Menciono con diversión Aron.
Aron, el mejor amigo de Jayden, el que lo hizo interesarse por la música, volvió de San Aurelio simplemente para ver como han ido las cosas, y sobre todo felicitar a su amigo por la familia que está creando.
—¿Tiernas? Creo que tu viaje te ha trastornado la cabeza.
—Simplemente tienes en tu cabeza a Maisy, pero para que veas que no te dejo solo en esto, ¡hey chicas! —Las cuatro chicas miraron al rubio. —Por si no lo saben yo soy el padrino de la niña.
—¡Eso es mentira!
—Concuerdo con Lexi, y no es por ofender Aron, pero no puedes ser el padrino a menos que tengas novia.
—Y eso porque, no le veo necesario.
—¿Cuidarías a la niña con una mujer que no conoces?
—¿Lo dices por ti? Si quieres podemos conocernos.
—No gracias, prefiero a mi novio.
—Así, el famoso Nathaniel. Dudo que sea buen padre.
Jayden fulmino a su amigo. —¿Hola? El verdadero padre sigue aquí.
—En que se ha convertido esta reunión. —Menciono Maisy entre risas, acariciando su pronunciado vientre.
—En nuestra propia perdición. —Le respondió con dramas, haciendo reír a Maisy.
—Jayden tiene razón —intervino Isaac, entrando junto a Tyler— ¿Por qué están decidiendo quién va a cuidar a la niña como si sus padres no tuvieran voz ni voto?
—Porque alguien tiene que evitar que Aron le enseñe a coquetear antes de que aprenda a caminar —respondió Lexi.
—¡Oye!
—No ha dicho ninguna mentira —añadió Jayden.
Aron lo miró, indignado. —¿Tú también? ¿Después de todo lo que hemos vivido?
—Precisamente por todo lo que hemos vivido, es que lo estoy diciendo.
—Aunque si andan postulando, ¿por qué no nos metemos Isaac?
—No gracias, suficiente con cuidar a mis seis hermanas menores.
—Uy, pobrecito.
—¡Hey! No todos pueden ser los padrinos, ya tenemos varios postulantes, una más sobresaliente que otros. —Menciono mirando directamente al rubio que se rio alzando los hombros. —Mejor sal de la competición Aroncito, que, entre Emilia, Kristen y yo está la ganadora.
—Eso es trampa, porque solo ustedes. Tyler y Isaac unamos fuerza para vencer a esas engreídas.
—Yo paso hermano, a penas me cuido a mi mismo, no soy buen ejemplo.
—Igual, ya estoy hasta cansado de cuidar a seis niñas, agrego una más y termino en un manicomio, de tanto cambiar pañales.
—Si saben que los padrinos no tienen que ser pareja, ¿verdad? —intervino Kristen observando a sus amigos.
—¿Cómo qué no? —preguntó Emilia frunciendo el ceño— Siempre pensé que el padrino y la madrina tenían que estar juntos.
—No necesariamente. Si hablamos de un bautizo católico, pueden elegir a un padrino, a una madrina o a ambos. Lo importante es que cumplan con los requisitos de la Iglesia y que estén dispuestos a asumir esa responsabilidad.
—¿Y cuál es exactamente esa responsabilidad? —preguntó Aron, más interesado en provocar una discusión que en aprender algo.
Ella sonrió. —Acompañar al niño en su formación cristiana y ayudar a sus padres en esa tarea. Y, fuera de lo religioso, ser alguien en quien pueda confiar mientras crece.
—Entonces, ¿no se trata de quién le compre los mejores regalos? —preguntó Lexi.
—Eso sería un beneficio adicional —respondió la joven, divertida— Pero no, no se trata de competir por quién la consiente más. Se supone que es un compromiso que asumes con ella y con sus padres.
Jayden se acomodó en el sofá. —¿Ven? Y yo que pensaba que bastaba con querer mucho a mi hija, menos mal que hay alguien razonable es esta sala.
—¡No se vale! Estas mostrando favoritismo.
Emilia se rio fuertemente. —Por dios, que buena estrategia Kris. Me has superado.
—No es sobre competir, además quererla es lo principal, pero también tienes que pensar en quiénes quieres que estén presentes en su vida. Alguien que no desaparezca después del bautizo y que se interese por ella incluso cuando deje de ser una bebé adorable.
—Eso último va por ti, Aron —dijo Lexi.
—¿Por mí? Si ni siquiera he aceptado el puesto.
—Y aun así ya estás intentando conseguirlo.
—Yo solamente estoy escuchando las condiciones del contrato.
Kristen soltó una carcajada. —Pues espero que todos hayan entendido algo: ser padrino o madrina no es ganar un concurso de popularidad. Es un honor, sí, pero también una responsabilidad.
—Perfecto —murmuró Jayden— Entonces, ¿podemos decidirlo los padres antes de que ustedes funden una asociación de candidatos?
—Ni al caso, solo son tres chicas y un chico.
—En fin, alguien quiere pizza. —Termino la charla, Maisy al escuchar el timbre de la casa sonar.
—¡Yo! —Mencionaron todos alzando la mano como si estuvieran en clases.
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Editado: 06.11.2026