El amor a través de ti

18. Aprendiendo a ser padres

Tras un largo e inolvidable momento, las enfermeras tomaron con sutileza a la pequeña para llevarla a limpiarla, medirla, pesarla y realizarle los chequeos de rutina. Antes de que otras enfermeras entraran, con otra camilla y una muda nueva de ropa de hospital.

—Trasladaremos a la paciente a su habitación privada tal como dijo Señor Gardner, así que si nos disculpa. —Dijo la enfermera a cargo haciéndole un gesto para que salga.

—Está bien, estaré fuera Mai. —Menciono el pelinegro viendo como asentía Maisy.

Cuando Jayden salió, las enfermeras empezaron con cuidado a quitarle la bata de hospital, antes de cambiarle por algo más nuevo y cómodo, trasladándola después a la otra camilla, más limpia, siendo después llevada a otra sala para más privacidad, con Jayden siguiéndola hasta el lugar, antes de dejarle y salir de la habitación dejando a la pareja en el lugar en un momento de intimidad en un silencio acogedor.

Jayden se acercó a ella depsues de agradecer a las enfermeras, sosteniéndole la mano a Maisy mientras le acariciaba los nudillos con los pulgares, estaba aliviado de que su novia estuviera bien, junto a la pequeña Evie, que no hubo complicaciones de vida o muerte, sin embargo, una sombra de remordimiento cruzó la mirada del chico después al pensar lo que tuvo que hacer para llegar con ella.

—Perdóname, mi amor. —susurró Jayden con voz suave, apretándole los dedos— Casi no llego a tiempo para estar contigo. Me muero si te hubiera dejado sola en un momento tan importante.

Maisy, aún con el rostro cansado, lo miró fijamente y le hizo una pequeña caricia en el brazo.

—No pasó nada, Jay, llegaste, eso es lo único que importa —dijo con voz cansada— Pero dime la verdad ¿no estabas haciendo nada importante en el ensayo?

Jayden dejó escapar un suspiro pesado, rascándose la nuca.

—Bueno, la verdad es que la manager de Raventhorn llegó de imprevisto al estudio —confesó con un matiz de pesar—Estábamos dando lo mejor de nosotros porque Steban llevaba meses buscando esa colaboración, y fue sorpresa cuando apareció sin previo aviso, pero cuando Kristen me llamó, todo chocó al mismo tiempo. No sé si por haberme ido a mitad de la prueba la banda perdió la oportunidad del contrato, sin embargo, estar aquí contigo era más importante.

Maisy bajó la mirada un segundo, sintiendo una punzada instantánea de culpa en el pecho.

—Oh Jayden, fue por mi culpa —murmuró apenada— Quizás arruiné una oportunidad enorme para Gryphonics.

—¡Shh! Ni se te ocurra pensar eso —la interrumpió Jayden de inmediato, tomándole el rostro con ambas manos para mirarla a los ojos— No es tu culpa para nada, Maisy. Contratos y colaboraciones va a haber muchas más en el futuro, pero el nacimiento de nuestra hija solo ocurre una vez. En ese momento, y para el resto de mi vida, tú y mi pequeña son siempre mi primera prioridad.

Maisy le sonrió con cariño, sintiendo un infinito amor por su pareja, supo escoger bien al amor de su vida, acompañándola en los momentos únicos de la vida, sintiendo que el corazón se le llenaba de una gratitud indescriptible, con lagrimas amenazando por caer en su rostro, pero lo contuvo, solo dejo que la mano de su novio acariciara con ternura su mejilla posando su mano sobre la de él.

—Te amo mucho Jayden.

El pelinegro sonrió con amor hacia ella, dándole un beso largo en la frente antes de mirarla a los ojos.

—También te amo mucho Maisy.

Luego le dejo un beso en sus labios, degustando su boca con ternura, disfrutando un momento la cercanía del otro, antes de separarse lentamente.

—Kristen te llamo ¿verdad?, podrías decirle que vaya a descansar, ha estado desde la tarde conmigo, pasó todo el estrés del taxi y la sala de urgencias, no quiero que se quede nerviosa o incómoda en la sala de espera por más tiempo.

Porque Maisy estaría más preocupada por la salud de su amiga, que, aunque la albina no quisiera, Maisy siempre se preocuparía por ella, y más estando en la sala de espera durante horas. Miro hacia la puerta, luego hacia su novio, que asintió con compresión.

—Tienes razón, iré a avisarle que vaya a descansar, que puede venir después a conocer a nuestra hija.

—Gracias. —Murmuro ella.

Jayden le sonrió, y luego se inclinó para depositar un beso dulce y tibio en la frente de Maisy para luego salir de la habitación. Recorrió los pasillos de urgencias y la sala de espera principal buscando la cabellera clara de Kristen, pero no la encontró por ningún lado, fue hacia la cafetería del hospital, pero no la encontró tampoco así que asumió que, al ver que él ya estaba adentro y que todo había salido bien, su amiga había decidido marcharse a descansar tranquilamente.

Por si acaso le escribió un mensaje preguntando si todo estaba bien y que descanse. Luego fue por una botella de agua antes de volver a la habitación, encontrando a Maisy con las pestañas entrecerradas, rendida por el agotamiento del esfuerzo físico. Jayden se acercó en silencio, le acomodó las cobijas sobre los hombros y se sentó a su lado a velar su descanso.

A los pocos minutos, la puerta se abrió con delicadeza. La enfermera entró cargando un pequeño bulto envuelto en una mantita rosa de algodón, Jayden se acercó a ella quien le entregó la bebé a en los brazos, antes de salir.

El chico sostuvo a su hija con un cuidado, sintiendo la fragilidad y la tibieza de su cuerpecito recostado contra su pecho, la observó detenidamente, sus diminutas pestañas, sus mejillas sonrosadas y la forma en que respiraba pacíficamente. Con la mirada fija en el rostro de la pequeña Evie, Jayden comenzó a tararear en un murmullo suave una dulce canción de cuna, la misma melodía que solía tocar en la guitarra cuando Maisy aún la llevaba en el vientre.

El susurro de la melodía envolvió el espacio como un manto protector. Arropadas por el calor del cuarto y la canción de cuna, la madre y la hija se sumergieron junto a él en un sueño profundo, tranquilo y lleno de amor.




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