Anna.
La música sonaba demasiado alta, prácticamente, tenías que gritarle a la gente para que te escucharan.
Emma charlaba con Daniel, un chico bastante majo que trabaja con su hermana Amber en la cafetería, mientras Adam, no le quitaba a Emma el ojo de encima.
Justin había bebido bastante, lo sabía por el modo de bailar, cerrando los ojos y elevando ambos brazos al compás de la música.
No pude evitar reír.
—¿Qué pasa Annita, te divierte que me lo pase bien?
Rodé los ojos.
— No me importa que te lo pases bien, y no eres el centro de atención.
—Todavía —respondió, guiñándome un ojo.
Ignoré a Justin, mientras seguía con sus movimientos absurdos en mitad del salón, de repente, distinguí a lo lejos a Aether quien miraba al resto de participantes divertido.
Nuestras miradas se cruzaron y el cambia formas, me saludó con la mano.
—No es posible —dijo Justin con la copa en el aire, justo en el trayecto hacia su boca.
—Hola chicos —saludó el pelirrojo.
Justin se acercó a él.
—No puedes estar aquí, no eres humano —susurró molesto.
—Técnicamente, ahora lo soy.
—No le hagas caso —exclamé. —Ha bebido demasiado.
—Me aburría fuera.
—No tienes que justificarte —respondí con una sonrisa.
—¡Oh, por supuesto que tiene que justificarse! —dijo Justin, dejando la copa vacía en una de las mesas y cruzándose de brazos.
—¿Bailas? —me preguntó Aether con una sonrisa.
—Por supuesto.
Justin frunció el ceño y nos observó mientras nos alejábamos un poco. La música era animada y Aether, comenzó a realizar movimientos divertidos, de un lado a otro, mientras me hacía girar.
Justin se acercó a nosotros y comenzó a bailar a nuestro lado. Le dediqué una mirada asesina y él me ignoró.
Aether comenzó a reír, situándose aún más cerca de Justin. Ambos comenzaron una lucha absurda de movimientos ridículos y descompasados, captando la atención de varias personas a nuestro alrededor.
—No me lo puedo creer... —susurré.
—¿Eso es lo mejor que sabes hacer? —exclamó Justin, retando al pelirrojo.
—Puedo improvisar, ¿qué te parece esto?
Un grupo de personas los había rodeado, dando palmas y animándolos a continuar con esa absurda competición, mientras yo los observaba atónita.
Amber se acercó hasta mí y comenzó a reír.
—¿Qué se supone que es eso?
—No tengo ni la menor idea —respondí, dando un trago a mi zumo de frutas.
—Parece que se divierten.
Era cierto. Justin y Aether reían, intentando superar los movimientos absurdos del otro. La canción terminó y ambos chicos hicieron un saludo teatral al grupo que les rodeaba.
Me quedé observando a Justin, parecía feliz. Amber soltó una risa traviesa.
—No entiendo que os pasa en este grupo, a Adam se le nota que está coladísimo por Emma, y lo mismo pasa con vosotros —dijo, señalando la cabeza en dirección a Justin. —La comunicación, no la lleváis demasiado bien, ¿no?
—No sé de qué estás hablando.
Amber me sonrió.
—No te preocupes, no te estoy evaluando, solo pienso que es una lástima que dos personas que se quieren no terminen juntas por orgullo.
Amber me dio una palmadita en el brazo, dejándome sola.
—¡Uh! Ha sido divertido —río Aether.
—Deberíamos repetirlo más a menudo —respondió Justin.
¿Estaba soñando?
—Debo marcharme, los empleados del hotel me están mirando raro.
Un par de hombres que no había visto antes, estaban cuchicheando, mientras observaban de lejos al pelirrojo.
—Creo que has llamado demasiado la atención —respondí.
—Os espero mañana —dijo, dándome un beso en la mejilla, antes de desaparecer entre la multitud.
—Ese imbécil es un descarado —gruñó Justin.
Reí, dando un trago a mi vaso, cuando me percaté de que Adam estaba bastante ebrio y no dejaba de mirar a Emma.
—Alguien debería echarle el alto al rarito.
—Menos mal que el tío Justin está aquí.
Resoplé con diversión, mientras Justin se acercaba fingiendo serenidad hasta el grupo.
—Tú y yo vamos a irnos a dormir —exclamó Justin, arrastrando a Adam, en dirección al ascensor.
—Voy a quedarme con ella.
—Mira tío, no vas a dormir en la misma habitación que ella, en tu estado.
—Jamás le pondría una mano encima estando borracho —hipé. —¿Prefieres que se quede con él?
—No va a quedarse con él. —Exclamó Justin, señalando a Daniel.
—¿Ah no?
Justin comenzó a agitar los brazos de manera cómica, colocándose entre ellos.
—¡Todo el mundo a la cama! —gritó.
—Vale "papá" —bromeé.
—¿Eso es lo que vas a decirme cuando estemos a solas?
Le pellizqué en el brazo, con fuerza.
—¡Auch!
—Deja de decir tonterías.
Justin me guiñó un ojo, mientras se llevaba a Adam fuera del salón. Daniel se acercó a mí sin disimular.
— Bueno, parece que nos hemos quedado solos.
Emma sonrió.
—Sí, correcto.
Sostuve a mi mejor amiga por el brazo y nos alejamos camino a nuestra habitación, mientras Daniel nos miraba confuso.
—Le has dejado con la palabra en la boca —rio Emma.
—Se lo tiene bien merecido.
Mientras caminábamos en silencio, pude ver a Aether jugando con la nieve, a través de uno de los grandes ventanales del pasillo. Como si el zorrito se hubiese percatado de mi mirada, alzó la cabeza y me dedicó una sonrisa, mostrando sus pequeños colmillos.
Sonreí.
Aún nos quedaba una semana de competición y tendría que hablar con Justin tarde o temprano, no podía evitar la conversación sobre lo que sucedió entre nosotros, para siempre. Aunque, a juzgar por cómo se le daban los numeritos ridículos en público, me temía que esa conversación iba a ser cualquier cosa menos aburrida.
Me quedé dormida mirando los copos estrellarse contra nuestra ventana, en un baile hipnótico, mientras el viento hacía crujir la madera. Esa noche soñé con zorritos rojos jugando en la nieve.