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Sinopsis del libro "Tres sombras y un solo latido."
—Eres rápida. —La voz emergió de las sombras de un portal, entre el resplandor de un escaparate y la penumbra de una calle secundaria. —Pensé que te quedarías arriba al menos otros veinte minutos, dejando que te cortejaran con la elegancia de tiburones en un acuario.
Elena se detuvo. No se sobresaltó. Había aprendido en Londres que el miedo físico era el más fácil de controlar; era el miedo emocional el que destrozaba defensas. Y esta voz —rasca, baja, con el dejo de quien ha fumado demasiado o gritado demasiado o ambos— no le inspiraba miedo físico. Le inspiraba... alerta. Esa tensión en la nuca que precede a la tormenta.
Diego Ferreira se separó de la pared contra la que había estado reclinado, iluminado a medias por la luz de una farola que parpadeaba. Tenía una mano en el bolsillo de
Elena se detuvo. No se sobresaltó. Había aprendido en Londres que el miedo físico era el más fácil de controlar; era el miedo emocional el que destrozaba defensas. Y esta voz —rasca, baja, con el dejo de quien ha fumado demasiado o gritado demasiado o ambos— no le inspiraba miedo físico. Le inspiraba... alerta. Esa tensión en la nuca que precede a la tormenta.
Diego Ferreira se separó de la pared contra la que había estado reclinado, iluminado a medias por la luz de una farola que parpadeaba. Tenía una mano en el bolsillo de
Sí, quiero
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