El tiempo y la creación son cosas importantes en la naturaleza celestial y mortal.
Querido padre ¿Por qué me has abandonado?
Me encontraba mareada, tenía nauseas y unas ganas enormes de huir del lugar desconocido donde desperté.
Este era un invernadero o eso supongo que es. Los árboles altos, el río que corría en el centro, las maripositas, la sangre, el cuerpo inerte de una mujer…
¿Sangre? ¿Cuerpo?
La cabeza me giró de forma automática en aquella dirección. Sobre lo que parecía un lugar ceremonial estaba el cuerpo de una mujer, cuyo cabello era blanco y sus ropas en tonos grises, debajo de ella estaba el espeso líquido rojo.
Me paralice, no entendía nada y ahora esto.
¡Dios mío, ¿pero qué esta pasando?!
Casi caigo al suelo al momento de levantarme. Estaba débil y mucho, creo que no morí por completo, quiero decir ¿qué sentido tiene lo que me esta pasando?
1. Cambie de apariencia
2. No se donde estoy
3. No entiendo nada
4. ¿Quién es Astra?
Con cierta dificultad salí de aquel invernadero, la brisa fuera es de lo más relajante, no hablemos del paisaje. Todo era tan divino en toda la extensión de la palabra; los campos estaban muy bien cuidados, la naturaleza virgen, animales jugando por ahí y por allá, un sueño en vida.
La serenidad estaba impregnada en cada rincón y la paz que se respiraba era solo, no tenía palabras para describirlo.
Termine por hallar un palacio, bueno, eso imagino que es. Era alto y en serio, es muy alto. Este contaba con colores como blanco, dorado y un azul pastel.
Mientras más me acercaba más notaba los intrincados diseños que portaba y, espera un momento ¿Esta sobre nubes?
En efecto, su base no era un suelo solido eran nubes.
Nubes.
Que alguien me explique esa lógica, ¿cómo es posible?
Suspire y me recosté debajo de un árbol para poder aclarar mis ideas.
En teoría debí morir, pero, o sorpresa, ya no se si estoy viva, muerta o mitad y mitad.
Por supuesto tampoco se donde estoy.
¿Me acaban de..? ¿Acaso el cuerpo es de una de sus víctimas?
— Nadie te ha secuestrado.
Abrí los ojos de golpe solo para encontrarme con un rostro desconocido. Ojos naranja pastel, cabello rubio claro y piel clara.
— ¿Quién eres?
— Ah, ¿dónde quedaron mis modales? Una disculpa. Soy Theseus Selmia.
— Um, soy… ahora que lo veo, no recuerdo mi nombre.
— Puede ser normal, te mato el impacto de un rayo. — se acomodo a mi lado.
— ¿Podría decirme dónde estoy?
— En Celestia, pero para ser especificos a escasos metros del Zafiro.
— ¿Esa construcción sobre las nubes?
— Claro — hizo una pausa, una sonrisa tensa se formo en sus labios — ¿Qué recuerdas?
— Que morí y una reloj marco las doce; pero también que caía en la nada y una persona gritaba el nombre de Astra.
Se puso rígido, un murmullo escapo de sus labios, no logré escuchar lo que decía. Su ceño se frunció y se le escapó una maldición.
— Vayamos dentro, ahí te lo contare todo.
— Muy bien señor Theseus.
Solo me miro con extrañeza para luego guiarme.
El interior era todavía más excéntrico que el exterior, lleno de cosas valiosas y una decoración de millones.
Tomamos asiento en la mesita de té del jardín. Este contaba con variedad de flores y arbustos de frutillas.
— Mira querida, en términos simples desde antes de nacer tu muerte estuvo planeada.
— ¿Qué?
— Tenias que morir para poder ocupar tu lugar.
— ¿Y cuál es mi lugar entonces?
— Ser una Diosa.
Guarde silencio, estaba de broma ¿No? ¿Yo una Diosa? Como si los oscuros existieran.
— No es una broma Lily, moriste solo para ser la Diosa del tiempo, dimensiones y creación.
— Tiene que ser una broma si o si.
— No lo es.
Muy bien, esto es todo de mi parte y que el desmayo me consuele.
Que dramática soy.
Pero hablando en serio, si me desmaye.
— ¿Qué haces?
— ¿A qué te refieres?
El tío Ale me rodeó con cautela, bajó a mi altura y me tomó en sus brazos.
— Estas llena de lodo niña.
— Uh… ¿Y qué hay de malo en eso?
Me miró y soltó una risita; me llevó a través de los pasillos hasta que llegamos a mi habitación.
La madera era blanca, con toques dorados y decoración en exceso de color azul rey; las cortinas estaban cerradas pero había una suave brisa, también flotaban esencias relajantes, lavanda, néctar y miel. Según mi papi estas esencias ayudan a que me sienta mejor… El tío Ale también tenía ese olor.
Me dejó en la alfombra frente al espejo y fue al baño.
Al mirar mi reflejó algo me extrañó, no era la suciedad ni el lodo.
Cabello blanco, correcto.
Ojos azules con pupila de estrella, correcto.
Piel clara y sin cicatrices, correcto.
Vestido de princesa azul rey con dorado, correcto.
Suciedad, meh.
Broche de color violeta, …
Yo nunca usaría nada violeta, ¿cómo salió?
Algo me faltaba, algo estaba faltando en mi mente, el rompecabezas no estaba completo y yo lo sabía, alguien lo estaba manipulando.
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conflictos, narrador sospechoso, fantasía de aventura y misterio
Editado: 02.10.2026