La antigua Diosa del tiempo desapareció sin dejar rastro alguno. Mentes curiosas especulan que fue castigada por TS.
La luz volvió a mis ojos poco a poco, no recordaba haber llegado aquí.
Era una habitación bastante grande y con una ventana dando hacia la playa, la cama era cómoda y espaciosa, con un dosel de color dorado, y este color esta presente en casi todo.
Me senté con cuidado pero estuve por caer para atrás, ¿por qué estaba tan débil?
Solté un quejido, tenía un dolor punzante en todo el cuerpo. La boca la tenía llena de saliva y el sudor me resbalaba de la frente. El corazón me latía muy rápido, la vista nublada y un pitido insoportable en los oídos.
Mi cerebro trabajo de forma automática y solté un grito mientras mis manos se aferraban a mi estómago.
Volví a los brazos de la inconciencia.
…
Según me conto Kristine hoy sería la coronación de Esmeralda como la reina de Nuevo Eriolot. Los Dioses tenemos la obligación de asistir a dichos eventos, así que aquí estoy, tratando de decidir por un regalo.
¿Un amuleto? No
¿Algo de educación? No tiene sentido.
¿Algo simbólico? Buena opción.
¿Qué podría ser simbólico?
No animales (les tiene miedo), no cosas sin sentido…
¡Puf! ¿Qué se supone que le de?
Un adorno que diga “28 de agosto de 1928”
Un espada decorativa.
Bueno, no es mala opción esa.
¿Blanca en la hoja con negro en el centro y un mango dorado?
Esa idea me encanta.
— ¿Y tú Lily? ¿Qué le darás? —mire a Talazia, ella es la Diosa del amor.
— Una espada.
— ¿Una… espada?
— Si, ¿qué tiene de malo?
— Es anticuado.
— No. No lo es.
— ¡Claro que si! Es una ceremonia formal con todo el pueblo de ese reino. ¿Qué pensaran de ti?
— Me da igual, no deben meterse en asuntos de Dioses.
— Mmm.
No estaba convencida, pero a mi me daba igual.
•Nueva Eriolot
La iglesia estaba decorada con flores blancas y amarillas, el techo sobre el altar era un ventanal, si no me encuentro mal, fue en ese lugar exacto dónde murió la heroína de la Isla Rubí.
Esmeralda entro con un vestido de color blanco con flores en la falda, en lo particular no me gusta mucho ese estilo de falda, ya sabes, esas amponas.
No preste tanta atención como se supone que deberia haberlo hecho, pero meh, llego la parte final: los obsequios.
Cada Dios le dio algo relacionado a su elemento. Llegaba uno y decía algo así como “soy x, te reconozco como reina de x y te obsequio x”
Ya quiero irme de aquí, no me gusta el lugar. No por que sea feo, no… es otra cosa pero no se el que.
— Soy YL, te reconozco como la reina de Nuevo Eriolot y como obsequio te entrego esta espada como símbolo de que nunca debemos olvidar el pasado.
— Gracias señorita YL.
La mire antes de volver a mi lugar.
Necesito irme de aquí, no me siento bien. El sudor me resbala por la frente y creo que voy a vomitar.
Desde que el señor Theseus me dijo aquello no hay solución, no se si me enferme de algo o que, pero solo no doy con un estado óptimo.
Volví a Celestia antes de que la ceremonia terminara, en el baño de mi oficina vacié el estómago.
No estoy bien. No se que tengo. Cada día estoy más cansada.
Cerré los ojos reclinándome en la silla, una mano se paso por mi cabello, era suave y amable.
— Algo no te deja ser feliz, ¿cierto?
— Si.
— ¿Sabes lo que eso causa?
— Si.
— ¿Entonces sabes que estas muriendo?
— Si.
— ¿Por qué no intentas cambiarlo?
— No se que es.
— Lo sabes.
— Si.
— No lo pregunté.
— Lo se.
Se quedo en silencio. Su voz siempre ha sido cálida y paternal, como un bálsamo para el alma más rota.
Conteste a sus preguntas y no pregunta con respuestas mecánicas, estaba cansada como para hacer un esfuerzo real.
…
Nuevamente estaba aquí, bajo el árbol del jardín, esto me traía algo de paz ante mi mala salud.
Alguien se sentó a mi lado y acaricio mi cabeza. Abrí los ojos para encontrarme con una mirada azul claro.
— Hola…
— ¿Cómo te sientes?
— Pues, más muerta que viva.
— Insisto, ¿por qué no intentas cambiarlo?
— Es que, no se como, ni si quiera recuerdo que es.
— Lo recuerdas.
— No.
— En el fondo lo recuerdas créeme.
— ¿Qué es entonces?
— Mira a lo que más te atormenta.
— Emilio, Eriolot.
— ¿Lo ves? Recordaste.
— Ya, pero son solo dos palabras que no comprendo.
— Por ahora.
— Th-
— No lo digas.
— ¿Por qué?
— No es ideal Lily, es como si yo digiera tu otro nombre.
— No —mi mirada se endureció en segundos.
— Lo sabes bien, entonces no lo digas, lo tienes prohibido.
— ¿Entonces como te llamo?
— T o no se que se te ocurra, de niña eras muy creativa.
— ¿Me conociste de niña?
— Claro, solo que no recuerdas.
— Es tan confuso todo este asunto de mis memorias.
Me dedicó una sonrisa dulce, y volví a cerrar los ojos para dormir un rato. Ojala Th___ no se enoje conmigo por dormir tanto, pero es que en serio lo necesito, estar enferma no es bonito y menos cuando no sabes que lo esta causando.
…
— Entonces, ¿me podrías explicar lo de los tratos?
— Si alguien te convoca o tu haces acto de presencia para hacer un trato debes tener en cuenta si lo que te pide es posible para ti o no lo es.
— ¿Cómo se si eso es posible?
— Mira a tu interior y reflexiona. Si lo puedes cumplir has tu parte ¿Qué obtienes?
— Un… ¿viajero?
— Exacto, eso es lo principal, pero también puede ser otra cosa, un favor a cobrar después, algo que deseas.
Miré con atención a Theseus, algo me gritaba que no confiara en él, que no le hablara de algo, pero ¿qué es ese algo?
Hoy es el gran día, hoy sería oficialmente presentada como Diosa ante todos los seres divinos.
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conflictos, narrador sospechoso, fantasía de aventura y misterio
Editado: 02.10.2026