Las Reglas que Rompí

Cap. 5. La presentación

La casa era algo grande y resaltaba tan solo un poco, pero también era discreta por el color corinto en puertas y ventanas. Las petunias que adornaban el pequeño porche hacían del lugar, algo cálido, como si un grupo de ancianitas viviera ahí dentro, puede ser que sea así y Jimmy ya se haya mudado o simplemente me equivoqué de casa. Pero cuando al fin, tocamos el timbre, deduje por el hombre pálido, de unos veinte años, con chaleco negro al igual que su cabello, con gafas que cubrían ese color almendra de sus ojos, que no me había equivocado. Lo recordaba de algo, se me hacía familiar.

Primero, nos observa a todos y trata de estudiar nuestros rostros, pero cuando se detiene en mí, se acerca y me abraza tan fuerte y tan rápido que no me da tiempo reaccionar. Lo aparto levemente y sonrió pidiendo una explicación.

—Me alegra saber que estas bien —sonríe y se ruboriza hasta el final de sus gafas, avergonzado—. Perdona. Samuel Presh, pero desde siempre me has dicho Sam.

—Oh, Sam. Perdona, han pasado años… —era mi primo.

—Sí —sonríe de nuevo y abre por completo la puerta—, descuida. Veo que traes invitados, pasen por favor.

Joshua me coloca una mano en el hombro en señal de apoyo y pasamos. Las paredes están bien combinadas con la múltiple variedad de flores que deleitan el sentido del olfato. Nos ubicamos en la sala y un señor ya canoso con aire de pacifista, se acerca lentamente. Su mirada azul cielo esta como la última vez que lo recuerdo, pero con más debilidad corporal, pasara de los 60, tal vez. Ese era mi tío, un hombre aparentemente sereno que por dentro es un hombre de guerra.

—Te adelantaste. —dijo en vez de saludar o abrazarme como lo hizo Sam.

—¿Cómo?

—Se supone que te visitaría en una semana, ese era el plan —sonrió y giro para ver a Joshua y Anne—. Que bueno verte, amigo.

Estrecharon manos y Jimmy rodeo con un abrazo a Anne. Luego siguió Morthy que evito sutilmente el abrazo y se hizo un paso atrás para darle paso libre a Jimmy. Conmigo fue distinto, casi puedo decir que estaba indeciso sobre qué hacer o cómo abrazarme, al final se decidió y me dio un abrazo cálido.

—Saben algo, los caprichos del destino son indescifrables —acomodo su camisa y siguió—. Tu padre me había encomendado visitar su casa a finales de septiembre, pero estas aquí, todos están aquí y llegaron en el mejor momento.

—¿A qué te refieres? Ya sabias desde antes a qué veníamos.

—Sí, Fhanell. De momento puedo decir que hoy daré una fiesta, ustedes deben descansar y luego preparase. Los presentaré con un buen aliado y te puedo asegurar, Fhanell, que tu padre está vivo, no sé dónde está, pero sí está vivo.

—Nos has quitado un gran peso de encima, Jim. —correspondió Joshua.

—Tienes que saber… —añadí—. Que a Sandy y mamá se las llevaron, poco después de mi cumpleaños… yo…

—No —se acercó más rápido de lo que pude procesarlo y siguió—, no te culpes por eso, no es tu culpa. El Dictador las quería a todas porque descubrió a tu padre en alguna parte de Alemania, así como yo… así que no te culpes, tu solo intentaste ayudar conforme a la marcha algo que empezó hace años. Así que no te culpes.

No supe que responderle y siguió su camino a donde fuera que iba. Jimmy me había confirmado lo que tanto miedo le había tenido, no tener la razón, que fue una simple estrategia que a ellas las secuestraran, que mi padre estaba vivo y desde hace un tiempo huyendo, esa confirmación de que hace mucho esto había empezado y yo estaba en medio del caos «ya lo sabías.» No tenía palabras, sencillamente no podía negar esa afirmación, por un parte tenía razón «pero otra parte tiene tu culpa» …

Cuando el mayordomo nos terminó de guiar a nuestros cuartos, deduje que el hecho de “arreglarse” para la fiesta, no era solo una formalidad, tal parecía que debíamos formar y pertenecer a ese grupo selecto de personas que llegaría. Esas fiestas no solo eran formalidades, eran reuniones que promovían el poder de las reglas y, por ende, el poder del Dictador, siempre había un alguien con un discurso motivador guiado para hacer cumplir las reglas, para celebrar la disminución de rebeldes, para compartir el nombramiento de un nuevo Concejal o Magistrado, pero todo alrededor del poder que se le sumaba al Dictador y por ese simple motivo, no todos podían participar, nosotros éramos los nuevos, así que teníamos que parecer pertenecientes. ¿Por qué Jimmy participaba en esas fiestas? Ten más cerca a tus enemigos…

Las opciones para mi vestido eran, uno dorado con negro, otro color corinto y uno verde esmeralda, elegante y discreto al mismo tiempo. Escogí el verde. Los covers negros no iban acorde a la ocasión, pero mientras el vestido fuera largo, no había problema. El collar de Sandy colgaba de mi cuello y esa era la pieza que le faltaba al conjunto para ser perfecto.

Eran las 6:20 p.m. cuando logre salir de la habitación sin sentirme mal por vestir de fiesta en este momento. En las escaleras me esperaba Morthy con traje negro, una sonrisa que se empeñaba en mantener y su mano extendida, porque esto, lo haríamos juntos. Siempre. Cuando terminamos de bajar las escaleras, Anne sonreía, tal vez porque en otro mundo, nosotros éramos portadores de buenas noticias, en una fiesta completamente normal y sin tantos problemas, solo tal vez. Pero no era el caso.




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