La resolución de la crisis municipal, cuando finalmente llegó, no vino en la forma que nadie esperaba.
-Tenemos una reunión con el comité de planificación urbana el próximo viernes -anunció Marcos, entrando a la oficina de Alejandro con una expresión que mezclaba alivio y preocupación a partes iguales-. Van a decidir si aprueban el proyecto tal como está, si exigen modificaciones sustanciales, o si lo rechazan por completo.
-¿Rechazarlo por completo? -Alejandro sintió que el estómago se le tensaba-. Después de meses de trabajo, ¿es una posibilidad real?
-Según nuestro abogado, sí. Al parecer hay un concejal que se ha opuesto públicamente al proyecto desde el principio, alegando preocupaciones sobre el impacto en el ecosistema costero. Ha estado presionando para que se aplique el estándar más estricto posible.
-Necesito hablar con Valeria. Si vamos a presentar algo ante ese comité, tiene que ser lo mejor que hayamos hecho hasta ahora.
Encontró a Valeria en su oficina, ya revisando las notificaciones municipales con la misma expresión de determinación feroz que Alejandro había aprendido a reconocer como la señal de que estaba a punto de trabajar sin descanso hasta resolver el problema.
-Ya lo vi -dijo ella, sin necesidad de que él explicara nada-. Y ya tengo una idea de lo que necesitamos hacer.
-Te escucho.
-Necesitamos rediseñar completamente la estrategia de sostenibilidad del proyecto. No pequeños ajustes, sino una revisión integral que convierta a Costa Azul en un ejemplo de arquitectura responsable, tan sólido que ese concejal no tenga argumentos reales para oponerse. Sistemas de captación de agua de lluvia, restauración activa del manglar cercano, materiales completamente reciclados en la fase de acabados. Todo lo que nuestro presupuesto pueda permitir y un poco más.
-Eso implica un rediseño masivo en menos de una semana.
-Lo sé. Y también implica trabajar prácticamente sin dormir hasta el viernes. ¿Estás dispuesto?
Alejandro la miró, reconociendo en su expresión la misma determinación implacable que lo había atraído desde el primer día, y sintió que cualquier duda residual sobre la capacidad de ambos para enfrentar esto juntos se disolvía por completo.
-Estoy dispuesto a lo que sea necesario.
Los siguientes cinco días se convirtieron en una vorágine de trabajo conjunto que, paradójicamente, terminó por fortalecer todo lo que habían construido en las semanas anteriores. Trabajaron codo a codo, literalmente, durmiendo apenas unas horas cada noche, alternando entre la oficina de Alejandro y el estudio de Valeria, rodeados de planos, cálculos de sostenibilidad y café que ninguno de los dos recordaba haber pedido pero que aparecía constantemente sobre sus escritorios gracias a un Marcos cada vez más preocupado por la salud de ambos.
-Esta cifra no cuadra -dijo Alejandro, la tercera noche, señalando un cálculo en la pantalla-. Si aumentamos la inversión en el sistema de captación de agua, el presupuesto se dispara un quince por ciento.
-Entonces recortamos en otra parte. -Valeria se frotó los ojos, cansada pero sin ninguna intención de detenerse-. El acabado de mármol en los vestíbulos. Es puramente estético, no estructural. Podemos sustituirlo por un material reciclado de calidad similar a un costo mucho menor.
-Los inversionistas van a protestar. El mármol era parte de la propuesta de lujo original.
-Los inversionistas van a protestar mucho más si el proyecto entero se cae porque un concejal decide que no cumplimos con estándares ambientales suficientes. Prefiero perder el mármol a perder el proyecto completo.
-Tienes razón. -Alejandro hizo los ajustes en el documento, sin la menor resistencia que semanas atrás hubiera opuesto instintivamente ante cualquier sugerencia de recorte-. ¿Sabes? Hace unos meses, jamás habría aceptado esta clase de cambio sin una discusión de una hora completa.
-Lo sé. Has mejorado considerablemente. -Ella sonrió, cansada pero genuina-. Casi me da pena admitirlo, pero empiezo a disfrutar trabajar contigo cuando no estás siendo completamente terco.
-Yo empiezo a disfrutar trabajar contigo cuando no estás demasiado ocupada intentando demostrarme que tienes razón en todo.
-Eso nunca va a cambiar, para que quede claro. Solo estoy siendo estratégica sobre cuándo elegir mis batallas.
-Noto la diferencia.
Se rieron, con ese cansancio compartido de dos personas que llevan días sin dormir lo suficiente pero que encuentran, en la compañía del otro, la energía necesaria para seguir adelante. Fue en uno de esos momentos, pasada la medianoche del cuarto día, cuando Alejandro, observándola inclinada sobre los planos con el cabello recogido en un moño desordenado y los lentes que solo usaba cuando estaba realmente agotada, comprendió con una claridad absoluta que aquello que sentía por ella no era simplemente atracción, ni siquiera solo amor en el sentido convencional del término.
Era, se dio cuenta, la certeza tranquila de haber encontrado a la persona con quien quería enfrentar cada crisis futura, cada noche sin dormir, cada batalla imposible, durante el resto de su vida.
No dijo nada en ese momento. Guardó el pensamiento, dejándolo madurar, esperando el momento correcto para expresarlo con la solemnidad que merecía.
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El viernes llegó con una tensión que ninguno de los dos había experimentado antes, ni siquiera durante la crisis original de los proveedores. La sala del comité de planificación urbana estaba llena: representantes de la municipalidad, el concejal opositor con su expresión permanentemente escéptica, los inversionistas del proyecto, y en un rincón, para sorpresa de Alejandro, Camila Fuentes, que había insistido en asistir como muestra de apoyo de la alianza estratégica.
Valeria presentó el rediseño con una pasión y precisión que dejaron a la sala completamente en silencio durante los primeros veinte minutos. Habló sobre el sistema de captación de agua capaz de reducir el consumo municipal en un treinta por ciento, sobre el plan de restauración del manglar que no solo compensaría el impacto de la construcción sino que mejoraría activamente el ecosistema existente, sobre materiales que convertirían a Costa Azul en el primer proyecto residencial de la región certificado con los más altos estándares de sostenibilidad.